jueves, 30 de diciembre de 2010

LA PSICOONCOLOGÍA ROMPE EL PACTO DE SILENCIO DE LAS FAMILIAS VASCAS ALREDEDOR DEL CÁNCER

El diagnóstico de un cáncer, así como su tratamiento, son momentos muy complicados tanto para los pacientes como para sus familias. Afrontar la noticia de una enfermedad de estas características requiere muchas veces del aplomo y sangre fría de la que en ese momento carecen la mayoría de las personas que la reciben. Es por esto que cada vez más pacientes solicitan la ayuda de la figura del psicooncólogo para hacer frente a la patología.

La labor de los psicooncólogos consiste principalmente en “dar soporte a pacientes y familiares a la hora de afrontar el proceso de adaptación que supone una enfermedad oncológica en cada una de sus fases: diagnóstico inicial, elaboración de malas noticias, cambios de tratamiento, expectativas, esperanzas, pérdidas…”, explica Carolina Lavandero, psicooncóloga del Instituto Oncológico Baselga (IOB Bilbao).

Aunque cada caso es diferente y depende mucho del carácter de la persona, la primera reacción de los pacientes es generalmente el shock. “El paciente se queda como paralizado, sin poder o sin saber inicialmente cómo reaccionar”, comenta la psicooncóloga del IOB Bilbao. En el caso de las familias, “una de las mayores necesidades que tienen es saber qué decir o hacer para ayudar; tienen una gran necesidad de aportar, de sentirse útiles”.

Sin embargo, la labor de estos especialistas no se centra únicamente en los pacientes y sus familias, sino también con el equipo sanitario que los atiende, al que se le ofrece soporte emocional y estrategias de afrontamiento. “Se les da debido al sufrimiento inherente en este tipo de casos y al desgaste emocional que puede suponer para los profesionales de la oncología”, apunta Lavandero.

-Carrera de fondo
Aunque no todos los pacientes lo requieran, la psicooncología representa un recurso indispensable dentro del propio servicio de oncología. Hay personas que por sus circunstancias personales y familiares van elaborando su proceso a través de sus recursos personales y del propio apoyo del equipo que los trata, pero cada vez son más los que solicitan la ayuda del psicooncólogo. “Hay pacientes que bien por falta de soporte familiar o por falta de recursos propios, o simplemente por el hecho de necesitar pautas que le sean útiles en el afrontamiento, acuden a nuestra consulta”.

Para ayudar a un paciente a afrontar un cáncer no hay unas herramientas determinadas: cada caso es particular y hay que atenderlo en función de sus necesidades. En psicooncología es fundamental normalizar lo que el paciente va pensando y sintiendo en relación a su nueva situación. “La enfermedad oncológica es una carrera de fondo para la que en cada momento se van necesitando unos recursos determinados; por tanto, el objetivo principal es ayudar al paciente a que se adapte lo mejor posible a la fase de la enfermedad en la que se encuentre”, indica la especialista.

Una de las claves es la comunicación. Tanto entre el paciente y el equipo médico que lo atiende, como con la familia. En muchos casos, el silencio acerca de la enfermedad se convierte en protagonista, cuando lo mejor para él es expresar lo que va sintiendo en cada momento. “Es aquí el psicooncólogo tiene una tarea fundamental, facilitar este tipo de comunicación entre paciente y familiares, de manera que puedan compartir todo aquello que necesiten, sin barreras, sin miedos”, advierte Lavandero.

-¿Somos más fríos los vascos?
“Más que ser fríos, creo que los vascos necesitamos sentir cercanía y confianza para poder expresar aquello que sentimos y pensamos”, afirma la psicooncóloga, y añade que “en un tema tan importante como la salud, y tan delicado como es la oncología, esta característica se manifiesta especialmente, lo cual es comprensible y al mismo tiempo coherente”.

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