miércoles, 3 de junio de 2020

Ante la pandemia de COVID-19 los expertos tranquilizan “los tratamientos de reproducción asistida son seguros”




Los tratamientos de reproducción asistida a día de hoy son seguros” indica el Dr. Luis Martínez Navarro, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
Al inicio de la pandemia, la propia SEF y las sociedades europea y  americana, aconsejaron parar los tratamientos puesto que no se sabía cómo podría repercutir la infección de coronavirus en las mujeres embarazadas; además, los centros privados pusieron a disposición del Ministerio de Sanidad sus recursos humanos y técnicos, y el estado de alarma impedía que las mujeres pudieran desplazarse a los centros.
Tras ver que el COVID-19 afecta menos a las mujeres que a los hombres, menos aún a las jóvenes –el rango de edad para las TRAs es entre 20 y 40 años- y que ningún organismo, ni la OMS ni organismos europeos, desaconsejaran los embarazos naturales, los centros consideraron que se podía trabajar, reiniciando los ciclos con importantes medidas de seguridad.
“Quiero que las parejas entiendan que todo lo que hacemos es seguro y que no deben dejar para otro tiempo lo que puedan hacer ahora; nadie sabe si los tiempos que vienen será mejores o no, pero lo que sí es seguro es que para las mujeres el retraso va a ser peor, pues el aumento de edad va a afectar a su capacidad fértil”, asegura el Dr. Martínez.
Existen varios factores que favorecen el incremento en las tasas de infertilidad en nuestra sociedad, uno de los más importantes es el aumento de la edad media en la que la mujer se plantea tener su primer embarazo, seguido de factores de tipo ambiental como aumento de contaminantes, estilo de vida, etc. que provocan la disminución de la calidad de los gametos -tanto óvulos como espermatozoides- y empeoran la calidad de los embriones.
“Hasta los 35 años la mujer mantiene bastante bien sus posibilidades de embarazo, a partir de los 35 se inicia una curva descendente y, a partir de los 38 hay una inflexión mucho más importante, entrando en caída libre a partir de los 40 pues, a los 41 baja un 50% la posibilidad de tasa de embarazo y al llegar a los 42 vuelve a bajar otro 50 %, de ahí que cualquier mujer que busque un niño debería intentarlo antes de cumplir los 35 años” aclara el experto.
El principal problema radica en la reserva ovárica, que va ligada fundamentalmente a la edad de la mujer. Cuanto mayor es la edad, las mujeres tienen un menor número de óvulos y de peor calidad, lo que genera más dificultades para conseguir el embarazo y la necesidad de recurrir a técnicas de reproducción asistida.
Según los expertos, antes de realizar cualquier tratamiento de fertilidad, es fundamental medir la reserva ovárica de la mujer para valorar cómo va a responder a la estimulación, algo imprescindible para llevar a cabo cualquier TRA. Cuanto menor sea la reserva ovárica, mayor será la necesidad de buscar soluciones más eficientes como la fecundación in vitro o, en casos de reserva ovárica muy reducida, la donación de óvulos. Actualmente los expertos recurren al menos a tres indicadores para conocer la reserva ovárica de la paciente: edad, recuento de folículos antrales mediante ecografía vaginal y valoración de la hormona antimulleriana.
Para el Dr. Antonio Requena, director del IVI-Madrid, “suspender los tratamientos de reproducción asistida fue una medida de prudencia ante el desconocimiento. No había mucha información sobre cómo el COVID-19 podía afectar a las gestaciones, no había casuística, y aunque  la OMS nunca recomendó a las parejas que se abstuviesen de buscar un embarazo, o que se utilizaran métodos de anticoncepción, se decidió detener los ciclos. Nuestros laboratorios de reproducción asistida tienen un nivel de seguridad tipo 2, además se trata de un virus que se transmite a través de vías respiratorias, no como los virus de transmisión sexual, hepatitis o VIH, por lo que, en técnicas de reproducción asistida, no hay ningún problema”.
Todos los centros han aplicado muy importantes medidas de seguridad para evitar contagios como testar a los trabajadores para covid, lavado de manos al entrar, uso de mascarillas, dispersión de pacientes en sala de espera aumentado los horarios, desinfecciones constantes, encuesta a las pacientes, etc., y no se inicia un tratamiento si hay alguna sospecha de estar infectado. Igualmente, “no se conoce nada que pueda alarmar a una paciente para replantearse tener un hijo” asegura el Dr. Requena, “a día de hoy una mujer embarazada puede estar tranquila, pues no va a tener más riesgo de contraer enfermedad y si enferma no tendrá más complicaciones que una mujer no embarazada, por lo tanto nuestra recomendación es que guarde todas las precauciones posibles, pero puede estar tranquila, y aquella paciente, aquella pareja que tuviera planes, hace 4 o 5 meses de buscar un hijo, que se lo sigan planteando”.

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