martes, 2 de julio de 2019

El 55% de los pacientes con diabetes busca información en Internet antes de salir de viaje





Un viaje, sobre todo si es largo y al extranjero, puede suponer toda una serie de retos para las personas con diabetes. No es de extrañar por tanto que muchos de ellos busquen información antes de iniciarlo. Sin embargo, sólo un 25% lo hace con su equipo de atención médica y hasta un 55% busca en internet, con los riesgos que esto puede suponer debido a la gran cantidad de información poco rigurosa que se puede encontrar.
“Lo más importante que sucede durante un viaje es que se modifican las costumbres y dinámicas que se realizan en el día a día. Es importante tener en cuenta que solamente caminar una hora más de lo normal o tomar un alimento con mayor contenido de hidratos de carbono puede suponer una alteración de las cifras habituales de glucosa en sangre” comenta Serafín Murillo, investigador del CIBERDEM en el Hospital Clínic de Barcelona.
Por ese motivo, las personas con diabetes que viajan de forma habitual suelen mantener controles de glucemia más aceptables durante sus viajes. La experiencia que han ido acumulando les ayuda a saber realizar las modificaciones necesarias en sus tratamientos, así como a variar el aporte de hidratos de carbono de su dieta. “Sin embargo, los que viajan de forma más esporádica pueden tener mayores oscilaciones glucémicas, precisamente por esta falta de experiencia” apunta el investigador.

Dificultades durante el viaje
Aunque no se ha estudiado mucho desde el punto de vista científico el impacto que puede causar viajar en el control de los niveles de glucosa, sí que existe algún artículo sobre las dificultades que estos pacientes se encuentran cuando realizan viajes en avión. De esta forma se explica que los principales problemas que se encuentran son en la preparación del viaje (30%), llevar suficientes suministros para la diabetes (51%) y la dificultad en los cambios horarios (47%).
Asimismo, también se explica cuáles son los miedos más importantes que se afrontan antes de un viaje. La pérdida de los suministros para el control de la diabetes, como tiras reactivas o insulina (30%), problemas con el personal de seguridad del aeropuerto (26%) o la percepción de inestabilidad de la glucemia (20%) se consideran los principales miedos.1
Durante el viaje, las situaciones más habituales que se pueden dar y que afectan a los niveles de glucosa en sangre son principalmente los cambios en la alimentación y en los niveles de actividad física. Estos primeros suelen estar motivados por el uso de alimentos que pueden ser totalmente diferentes o con formas de preparación distintas a las que el paciente está habituado. Por su parte, los cambios en la actividad física bien pueden estar producidos por un incremento de ésta, como cuando se hacen visitas a pie en grandes ciudades, o por su reducción, como las vacaciones en islas paradisíacas.
Los cambios horarios también pueden condicionar el efecto de algunas insulinas. Finalmente, la aparición de diarreas o vómitos asociados a toxoinfecciones alimentarias pueden, de la misma manera, acabar ocasionando un alto riesgo de hipoglucemias en las personas que siguen un tratamiento con insulina.
Por ello, cuando viajan, las personas con diabetes deben tener especial cuidado en controlar los niveles de glucosa en sangre en todo momento, ya que es más probable que sufran altibajos. Actualmente, los sensores implantables son una buena opción para llevar de forma rápida, sencilla e indolora un registro. A diferencia de otros sistemas de medición continua de la glucosa (MCG), estos sensores se insertan bajo la piel y pueden durar hasta 6 meses sin necesidad de cambiarlos, por lo que pueden ser muy prácticos y cómodos para las personas que viajan habitualmente. Otra ventaja que presentan es que el sensor es independiente del transmisor, de modo que este último se puede quitar y poner fácilmente en cualquier momento.

Algunos consejos prácticos
La formación y conocimiento sobre los aspectos necesarios para mantener un buen control de la diabetes de forma autónoma son fundamentales en los pacientes que viajan, especialmente cuando lo hacen al extranjero. “Una persona con diabetes necesita tener toda la información necesaria para llevar su diabetes en el día a día, sabiendo adaptarse a las situaciones que se le vayan presentando, como pueden ser los cambios horarios, comidas diferentes o saber qué hacer si aumenta su actividad física durante, por ejemplo, una excursión” apunta el Serafín Murillo.
La pérdida del material de control de la diabetes puede ser otro de los problemas que aparezcan durante un viaje. Un buen consejo para evitar tener que enfrentarse a esta situación es la de llevar por duplicado insulina, tiras reactivas, un glucómetro, la bomba de insulina o los recambios del medidor de glucosa que se utilice, en este último caso, sólo será necesario si estamos a punto de cambiarlo o pasamos largas temporadas de viaje. Para minimizar el riesgo de pérdida  una buena idea puede ser también que una parte del material la lleve un familiar o algún compañero de viaje.
 “Si se viaja en avión, hay que saber que la insulina no puede facturarse, ya que las bajas temperaturas de la bodega podrían dañarla” explica el Serafín Murillo. Otro problema con la insulina puede ser que el país de destino tenga temperaturas elevadas. Tanto en un caso como en el otro, la solución consiste en transportar la insulina en una pequeña nevera portátil, de las cuáles existen en el mercado modelos especialmente diseñados para esto.
Otra precaución que el paciente con diabetes debe tomar antes de iniciar un viaje es la de disponer de un informe médico que detalle los fármacos que necesita para el control de su enfermedad. “De este modo se evitan problemas en las aduanas y se facilita la atención si se tiene algún problema de salud en el país de destino” añade Murillo, quien señala además que es conveniente tener a mano alimentos para el tratamiento de una posible hipoglucemia como puede ser azúcar, zumos de frutas o pastillas de glucosa.




No hay comentarios: