miércoles, 12 de junio de 2019

La simulación clínica clave en la mejora de los protocolos en los Servicios de Medicina Intensiva


. La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) en su empeño por ofrecer una calidad asistencial de excelencia, ofreciendo los mejores resultado a sus pacientes, ha dedicado un importante espacio durante su LIV Congreso Nacional, que se celebra desde el pasado 9 de junio en Palma, a la importancia de la simulación clínica para los profesionales de los servicios de medicina intensiva.
La simulación clínica es una técnica que permite recrear ambientes simulados con un alto grado de realismo en el que los profesionales sanitarios pueden entrenarse para luego poder reflexionar sobre sus decisiones y sus actuaciones, y mejorar así su formación y su desarrollo profesional, ambos esenciales para mejorar la seguridad clínica de los pacientes y la calidad de las organizaciones sanitarias, permitiendo aprender y mejorar el desempeño de los profesionales en un medio seguro para el paciente.
Hay diferentes tipos de simulación que permiten trabajar aspectos técnicos de la especialidad de medicina intensiva como la canalización de vías centrales, intubación endotraqueal, broncoscopia, diálisis continua, ECMO, ecografía, entre otras. También la práctica de protocolos de tratamiento de síndromes comunes y menos comunes, y la toma de decisiones en situación de crisis.
La simulación se considera una pieza clave en la formación médica actual, entre otros motivos, por los cambios sociales recientes. La formación tradicional estaba enfocada en la cultura de los cuidados en la salud orientados a un aprendizaje, tanto en conocimiento como en habilidades, de manera individualizada. Hoy en día, en cambio, el paciente exige calidad y, por ello, ya no forma parte del proceso de formación del personal sanitario como un sujeto pasivo y desinformado. Además, la especialidad de medicina intensiva está firmemente comprometida con la importancia y el valor de la seguridad basada en el trabajo en equipo, el conocimiento del sistema y de los procesos, y en cambios organizativos que proporcionen más calidad asistencial.
Desde el punto de vista docente, en contraste con los métodos tradicionales que son más dependientes del que enseña, la simulación es una técnica totalmente centrada en el que aprende, ya que se basa en el aprendizaje activo, y en la intensidad emocional de la experiencia vivida como elementos de motivación que favorecen la retención de lo aprendido. Nuestro primer objetivo es formar un número suficiente de instructores cualificados que permita la utilización rutinaria de la técnica en nuestras unidades y centros hospitalarios para el aprendizaje y entrenamiento en técnicas, protocolos, manejo de crisis, trabajo en equipo, etc. No es necesaria una gran inversión para obtener beneficios con la simulación clínica”, comenta el nuevo vicepresidente de la SEMICYUC, el Dr. Álvaro Castellanos.
El presidente de la SEMICYUC, el Dr. Ricard Ferrer, comenta que “el objetivo y compromiso de la SEMICYUC es implantar la formación basada en competencias y demostrar la viabilidad de la simulación para acelerar la adquisición de las mismas y mejorar el desarrollo profesional de los intensivistas”.
La simulación clínica permite a los equipos entrenarse y mejorar sustancialmente su rendimiento para enfrentarse a casos graves y complejos, situaciones en las que se dispone de poca información en ese momento, y en las que el tiempo para aplicar la intervención apropiada es esencial para conseguir un resultado favorable, “si además podemos inspirar a otros ofreciendo un modelo efectivo y eficiente estaremos muy satisfechos. La Sociedad Europea de Medicina Intensiva (ESICM) está muy interesada en ver los resultados de un ensayo que estamos realizando en España en el que están participando 38 residentes de tercer año de los 14 Servicios de Medicina Intensiva (CoBalidation) para demostrar que esto es posible”, apunta el Dr. Castellanos.
Los trabajos de investigación existentes en este campo demuestran que la simulación mejora y acelera el aprendizaje, siendo especialmente efectiva en la adquisición de habilidades manuales y para la implementación de protocolos. El entrenamiento mediante simulación ayuda al aprendiz a anticiparse a posibles acontecimientos adversos, desarrollar habilidades de comunicación en equipo, aumentar la confianza en sí mismo y mejorar el desempeño. Aunque las habilidades clínicas solo pueden aprenderse en el paciente, la formación basada en simulación permite abordar de forma integrada los diferentes dominios competenciales cognitivos, técnicos y conductuales resultando en un mejor aprendizaje y una mejor retención. Esta formación integrada requiere mucho tiempo en la práctica clínica real. Finalmente, el empleo de la técnica no requiere obligatoriamente el uso de una tecnología avanzada, pero sí una dirección cualificada por un instructor competente que favorezca la interacción y el desarrollo del pensamiento crítico.
En medicina intensiva nos enfrentamos al manejo de pacientes con síndromes complejos con elevada morbimortalidad en los que el reconocimiento precoz y el tratamiento apropiado inmediato se asocian con mejoras significativas de la supervivencia. La simulación clínica de alta fidelidad puede ser muy útil para entrenarse en la aplicación del protocolos de tratamiento para la primera hora y también para potenciar habilidades como tener conciencia de la situación, tomar decisiones según prioridades, coordinar las tareas y mejorar la comunicación con el equipo y otros especialistas”, comenta el vicepresidente de la SEMICYUC.
Para las simulaciones se usan maniquíes enteros o partes del cuerpo, actores o sistemas para simular una amplia variedad de situaciones. Los maniquíes o robots automatizados de alta fidelidad se pueden programar como pacientes en diversas situaciones clínicas permitiendo comprobar las habilidades en diferentes maniobras, como la intubación. Sin embargo, su utilidad más reconocida es la evaluación de habilidades no técnicas como el trabajo en equipo y el liderazgo tan necesario en el manejo y resolución de crisis (crisis resource management), como es el caso de la atención a la parada cardiaca, atención inicial al paciente politraumatizado o séptico.
Me gustaría destacar la justificación ética de la simulación como método exclusivo para disminuir la necesidad de practicar con pacientes para aprender, y subrayar también que el empleo de la técnica no requiere obligatoriamente el uso de una tecnología avanzada, pero sí una dirección cualificada por un instructor competente que favorezca la interacción y el desarrollo del pensamiento crítico. La conversación constructiva basada en el análisis de la actuación del alumno para cerrar la brecha entre el rendimiento deseado y el observado es esencial”, concluye el Dr. Castellanos.


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