jueves, 20 de junio de 2019

Expertos reconocen el uso de Internet como la principal vía de distribución de nuevas sustancias psicoactivas





·      Las NPS (nuevas sustancias psicoactivas) pueden tener potencial de abuso y solo algunas como los opioides, catinonas o cannabinoides sintéticos tienen mayor potencial adictivo. Los pacientes con vulnerabilidad a trastornos mentales tienen más riesgo de adicción

·      Según el Informe Europeo sobre Drogas de 2018, el consumo de NPS se registra en torno a un 1% de la población y hasta un 17% de consumidores de cannabinoides sintéticos han solicitado tratamiento en centros de adicciones. Hasta un 4% de jóvenes europeos de entre 14 y 18 años han probado alguna vez una NPS

·      Una de las prácticas sexuales relacionadas con estas sustancias es el Chemsex; siendo la mefedrona el GHB y la metaanfetamina las drogas más utilizadas y las que ocasionan mayor adicción cuando se utilizan de forma intravenosa

·      El Chemsex es un fenómeno complejo en el que interaccionan sustancias, sexo y nuevas tecnologías, como las Apps de geolocalización para citas.

  Durante el III Congreso Mundial de la World Association on Dual Disorders (WADD) y el VI Congreso Internacional de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), los expertos reunidos compartirán las últimas novedades y resultados finales de estudios que abarcan temas como el consumo de sustancias psicoactivas o la práctica del Chemsex.

Helen Dolengevich Segal, doctora del Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares y psiquiatra de la ONG Apoyo Positivo, afirma que en los últimos años “se ha visto incrementado el consumo de nuevos opioides y catinonas sintéticas –estimulantes sintéticos, una sustancia que deriva de la planta de un tipo de arbusto llamado Khat–, también conocidas como ‘sales de baño’, por vía parenteral en consumidores de alto riesgo y vulnerabilidad a trastornos mentales”.

Expertos reconocen el uso de Internet o la también llamada “red profunda” o “deep web” como la principal vía de distribución de sustancias. El incremento de su utilización ha llevado, además, a generar un estado de “mayor alerta” sobre nuevos opioides – derivados, gran parte, del fentanilo- dada su “alta potencia y muertes por sobredosis”.

Las personas con patología dual –afecta a quienes padecen una adicción y otro trastorno mental simultáneamente–, “son más vulnerables a presentar tanto una adicción como un abuso de cualquier sustancia, no solo de las NPS (nuevas sustancias psicoactivas)”, explica Dolengevich Segal. En este sentido, las NPS, en general, “pueden tener potencial de abuso, y solo algunas como: los opioides, catinonas o cannabinoides sintéticos, tienen mayor potencial adictivo”. “Una persona con un trastorno mental que consuma estimulantes potentes o alucinógenos tiene mayor probabilidad de presentar consecuencias psicopatológicas del consumo, como episodios psicóticos  o alteraciones de conducta”, subraya.

Perfil del consumidor de nuevas sustancias psicoactivas 
Según el Informe Europeo sobre Drogas de 2018, el consumo de NPS se registra en torno a un 1% de la población, y hasta un 17% de consumidores de cannabinoides sintéticos han solicitado tratamiento en centros de adicciones. Por su parte, el World Drug Report concluyó en su informe del pasado año, recuerda la doctora del Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares, que entre 2012 y 2016 “se han incrementado las incautaciones de derivados vegetales, principalmente de Kratom”, y pese a que el grupo predominante en gran parte de las confiscaciones son los cannanbinoides sintéticos. 

Helen Dolengevich Segal explica que el perfil de consumidores de nuevas sustancias psicoactivas “son varones, con una edad media de entre 25 y 44 años”, personas que en su pasado “tuvieron contacto con sustancias ilegales y legales, y que tiene una baja percepción de riesgo”.

Asimismo, establece una comparación entre los llamados e-psiconautas: personas que consumen nuevas sustancias de tipo research chemicals “de forma ocasional”, y lo hacen con el objetivo de “tener una experiencia nueva o distinta hasta el autoconocimiento”. Y, aquellos jóvenes que “adquieren legal highs cuando acuden a festivales de música, o las consiguen a través de amigos o en internet”.

La doctora insiste, además, en la existencia de otras formas de consumo que aún se “desconocen” debido a que son “cada vez mayores las adulteraciones ilegales vendidas en la calle”. En Europa, recuerda, “hasta un 4% de jóvenes europeos de entre 14 y 18 años han probado alguna vez una NPS”.

El Chemsex y su relación con el consumo de NPS
Una de las prácticas sexuales relacionadas con el consumo de sustancias psicoactivas es el Chemsex; siendo la mefedrona, el GHB y la metaanfetamina las drogas más utilizadas en este entorno y las que ocasionan un mayor “adicción” cuando se utilizan de forma intravenosa (método conocido como slamming o slamsex). 

Se trata de “un fenómeno complejo en el que interaccionan las drogas, el sexo y las nuevas tecnologías, como las aplicaciones de geolocalización para citas”.

Respecto a factores de vulnerabilidad, además de los trastornos mentales, que podrían “contribuir” a que esta práctica sexual sea “problemática” menciona los llamados “estrés de minoría”, entre los que se encuentran: la homofobia interiorizada, el miedo al rechazo y la baja autoestima; y, la presencia de trastornos mentales. Además, subraya el VIH como otro factor fundamental.

Como novedad, durante el congreso se realizará un taller práctico del abordaje del paciente con patología dual que practica Chemsex dentro del programa “Sexo, drogas y tú” de la ONG Apoyo Positivo. El objetivo es trasladar a los presentes una comparativa entre las personas que acceden a este tipo de práctica sexual y las consecuencias psicopatológicas asociadas, como los síntomas psicóticos y las conductas suicidas.

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