sábado, 30 de junio de 2018

La Unión de Trasplantados de órganos Sólidos defiende el reconocimiento de la discapacidad laboral para los pacientes trasplantados


 . Por primera vez, la Sociedad Española de Trasplante (SET) dedicará un espacio en su Congreso Nacional a los pacientes. Los presidentes de ALCER (Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón) y FETCO (Federación Española de Trasplantados del Corazón), organizan la sesión ‘Integración de las personas con enfermedad crónica trasplantadas’. En dicha sesión, se tratarán la integración social y laboral, la discapacidad como elemento diferenciador, el Trabajo Social Sanitario como vehículo imprescindible y la propuesta de soluciones desde las asociaciones de pacientes.

Tal y como señala el Prof. Valentín Cuervas-Mons, presidente de la SET, “se trata de un encuentro promovido por los pacientes, preparado por ellos y en el que, por primera vez, nos trasladarán a los especialistas sus principales demandas como personas trasplantadas”.

En este sentido, tanto ALCER como FETCO aprovecharán la ocasión para poner de manifiesto la realidad a la que se enfrentan las personas que se han sometido a un trasplante. Así, Daniel Gallego, presidente de ALCER, recuerda que “el trasplante renal es un tratamiento sustitutivo de la función renal, por lo que los pacientes deben recibir una medicación inmunosupresora el resto de su vida y realizarse controles periódicos; sin embargo -y a pesar de ello- en muchas ocasiones se les retira el certificado de discapacidad, desprotegiéndoles social y laboralmente”.

En esta misma línea, Emilio Bautista, presidente de FETCO, incide en que “los efectos secundarios asociados al tratamiento inmunosupresor condicionan en gran medida la vida de las personas trasplantadas, por ello, desde las asociaciones de pacientes demandamos la certificación de discapacidad superior al 33%, lo que supondría la posibilidad de acceder a puestos de trabajo a los que, a día de hoy, no podemos optar”.


“Reclamamos la protección social y laboral de las personas que reciben un trasplante, así como de los donantes en vida, con el mantenimiento del certificado de discapacidad, basado en un baremo justo y homogéneo que no dependa de la Comunidad Autónoma en que se solicite dicho certificado”, señala Daniel Gallego.
De hecho, antes de recibir el trasplante, este tipo de pacientes suelen permanecer varios años fuera del mercado laboral debido a los problemas asociados a sus enfermedades. “Por ejemplo, en el caso de los pacientes renales, pueden permanecer varios años en lista de espera para optar a un trasplante mientras reciben hemodiálisis, y una vez trasplantados, si no se les reconoce un certificado de discapacidad, no pueden acceder a un trabajo en las mismas condiciones que la población general, por las revisiones médicas y los controles periódicos a los que tienen que someterse”, apunta el presidente de ALCER.
Por otra parte, el presidente de FECTO incide en “la necesidad de un abordaje médico global del paciente trasplantado. En el caso de los trasplantados de corazón, no basta con que cumplamos con nuestras revisiones con el cardiólogo, sino que deberíamos recibir una revisión global en la que participen otros especialistas implicados en la prevención y tratamiento de enfermedades asociadas al trasplante, como pueden ser la diabetes o el cáncer”.
Riñón y corazón

En 2017 se realizaron 3.261 trasplantes de riñón y 304 de corazón en España. Actualmente, existen unas 30.000 personas trasplantadas de riñón y unas 9.000 con trasplante de corazón funcionante en nuestro país (cifras registradas desde el año 1984).
En el caso de la enfermedad renal, esta tiene mayor incidencia y prevalencia en hombres que en mujeres, y la media de edad son 67 años, siendo la primera de causa la diabetes. Por lo que respecta a los pacientes trasplantados de corazón, el perfil es un varón de, aproximadamente, 47 años, que padece una insuficiencia cardiaca.

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