miércoles, 14 de junio de 2017

Con el inicio de la temporada de playa y piscina prolifera la aparición de la otitis externa

                                 

La otitis externa, también conocida como otitis del nadador o de las piscinas, es una inflamación del conducto auditivo externo (CAE) causada habitualmente por una infección. Se estima que un 10% de la población la padecerá en algún momento de su vida, con un pico de incidencia entre los 7 y los 12 años, sin diferencias entre sexos. En países de clima templado, como España, es más frecuente en verano.
Según indica el doctor José Luís Día Rodríguez, pediatra del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, “el síntoma principal es el dolor de oído, que puede ser muy intenso. Este se acentúa al traccionar el pabellón auricular o al presionar el trago. Suele ser unilateral, aunque hasta un 10% de los casos son bilaterales”. Es importante aclarar, matiza el especialista, que no se trata de una enfermedad contagiosa.

Las causas de la otitis externa, explica, “son la humedad y las alteraciones de la piel del CAE; estas favorecen que la flora habitual prolifere en exceso y provoque la infección”. Para tratar la enfermedad, continúa, “la primera y fundamental parte del tratamiento es evitar que se moje el CAE; además se utilizan tratamientos antibióticos en aplicación tópica (gotas ópticas) y, en muchas ocasiones, complementadas con antiinflamatorios tipo corticoesteroides. Es importante completar el tratamiento durante 6-7 días, aunque el alivio de los síntomas se puede notar al segundo o tercer día”.

La desaparición de los síntomas no siempre quiere decir que se ha curado la infección. Una resolución incompleta puede suponer la recaída en los días siguientes, sobre todo ante una pronta exposición al contacto con el agua de las piscinas o el mar.

Asimismo, el especialista aconseja no rascarse el oído, no utilizar bastoncitos, ni objetos punzantes como clips u horquillas, porque lesionan la piel macerada y retrasan la curación.

-El pediatra aconseja
El pediatra nos indica que las medidas preventivas para evitar la otitis de las piscinas son las mismas que se siguen para un correcto cuidado de los oídos:
§ No introducir nada en el conducto auditivo, bastoncillos, clips, horquillas…etc., ya que dañan la piel y favorecen la producción de otitis. El conducto auditivo tiene su mecanismo de autolimpieza.
§ Al salir de la piscina, el mar o la ducha, sacudir la cabeza para retirar el agua del conducto.
§ No nadar en aguas contaminadas.
§ Secar y limpiar el conducto con un paño fino o una toalla que envuelva el dedo meñique. En personas propensas a padecer otitis externa se puede utilizar secador de pelo a temperatura baja, alejándolo varios centímetros del oído. Existen en el mercado pequeños secadores con batería para este uso.
§ Si aparecen los primeros síntomas (picor, dolor, etc.), no bañarse o lavar la cabeza.
§ Evitar el uso prolongado de tapones para los oídos. Su uso únicamente estaría justificado en anomalías anatómicas que hacen difícil que el agua salga del conducto con las medidas comentadas previamente, en conductos con especial sensibilidad a productos para el tratamiento de las piscinas o en oídos que presentan una perforación timpánica. No se deben usar de plástico, ya que pueden dañar, por el roce, la piel del conducto auditivo externo. Se pueden utilizar de silicona o polivinilo, así como los fabricados por uno mismo, de algodón envuelto en vaselina. Es importante que se ajusten perfectamente al conducto para no permitir el paso de agua. Se deben limpiar o desechar cada vez que se empleen.

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