lunes, 27 de marzo de 2017

Decálogo sobre las vasculitis

 Las vasculitis son un conjunto de síndromes heterogéneos que se caracterizan por la inflamación de los vasos sanguíneos.  Según la localización de esta inflamación, se producirán las diferentes manifestaciones clínicas que también dependerán del proceso inflamatorio de la vasculitis por sí misma. Hay varios subtipos, algunos son parecidos y otros muy distintos. En general, los pacientes de cualquier edad se pueden ver afectados, aunque hay subtipos más característicos según el grupo de edad, así en niños lo más frecuente es la enfermedad de Kawasaki o el síndrome de Henoch-Schönlein, y en las personas ancianas la arteritis de células gigantes. Pero hay otras formas como la enfermedad de Behçet, la arteritis de Takayasu, o las vasculitis ANCAs positivas entre otras.

1-     Acude al médico ante los siguientes síntomas:
Los síntomas generales de estas afecciones inflamatorias suelen ser fiebre, cansancio, pérdida de peso o afección del estado general. En algunos subtipos aparecen úlceras orales dolorosas, distintos tipos de lesiones en la piel, o signos clínicos de vías respiratorias altas (sinusitis), o incluso hormigueos en extremidades.
En concreto, los pacientes de mayor edad deben acudir al médico ante un dolor de cabeza intenso de reciente comienzo, dolor en hombros o en muslos, pérdida transitoria de visión o visión doble. Mientras que en los pacientes en edad pediátrica los signos más llamativos son manchas en la piel purpúricas, dolor abdominal y en las articulaciones.

2-     Una medicación ajustada a cada caso.
Puesto que los síndromes son muy distintos, la medicación ha de ajustarse al subtipo concreto del que se trate, al grado de afectación sistémica que se tenga y a las peculiaridades de cada paciente (edad, otro tipo de patologías, etcétera). En general, el tratamiento más utilizado son los corticoides, y en muchos casos se acompañan de inmunosupresores, e incluso, se pueden tratar con fármacos biológicos.

3-     El seguimiento por parte del reumatólogo es clave.
En estos casos, el seguimiento por parte del reumatólogo es fundamental para vigilar de forma rigurosa la evolución de la enfermedad e ir ajustando el tratamiento de acuerdo a las manifestaciones de cada vasculitis. La frecuencia de las visitas depende del grado de gravedad de cada síndrome, y éstas se irán espaciando en función de la mejor evolución. Sin embargo, hay que destacar que los pacientes pueden lograr la remisión total, aunque su afectación sea grave.
4-     ¡Sin cita previa!
Independientemente de la consulta programada con el médico que hace el seguimiento programado, se debe acudir sin cita previa en caso de reactivación de la enfermedad, ya que las consecuencias de un retraso terapéutico pueden llegar a ser muy graves.
5-     Cuida la alimentación y evita la obesidad.
Esta es una de las recomendaciones generales para toda la población, pero estos pacientes deben llevar una dieta equilibrada y saludable, sobre todo ya que muchos de ellos toman esteroides, unos medicamentos que pueden provocar cambios metabólicos y favorecer el aumento de peso. Por eso, hay que combatir el sobrepeso y la obesidad en estos casos para evitar peores consecuencias.
Aquellos que tengan afectación de riñón deben tener precaución con el consumo de sal.

6-     Practica ejercicio físico si la enfermedad está controlada.
La actividad física es beneficiosa, pero en estos pacientes su práctica depende de la situación concreta de cada enfermedad. En un periodo de control de la misma, los pacientes pueden hacer ejercicio regularmente y en los momentos de actividad de la enfermedad se desaconseja.
7-     ¿Hay que hacer reposo?
Cuando la enfermedad esté activa se recomienda estar en reposo, y en este sentido, es importante descansar y dormir un número de horas suficiente. En niños, por ejemplo, en brotes de la patología deben hacer reposo y no acudir al centro escolar.
8-     ¡Cuidado durante el embarazo!
Aunque se debe advertir que hay pocos casos de vasculitis de mujeres en edad fértil, es importante tener en cuenta este aspecto y tomar las medidas de precaución necesarias en lo relacionado con la medicación. Algunos fármacos, por sus posibles efectos secundarios, son desaconsejables e incluso se deberían suspender, mientras que otros tipos (como los corticoides) sí que se podrían administrar durante el periodo de gestación. En cualquier caso, se debe hablar con el médico para que tenga en cuenta el mejor abordaje posible.
9-     Sé positivo
Con un manejo adecuado por parte del médico y con un tratamiento correcto, la mayoría de las vasculitis logran una evolución aceptable. Sí es cierto que algunos tipos se cronifican, otros evolucionan en brotes y otros se curan. Pero es importante lanzar un mensaje positivo y esperanzador para los pacientes.
10-            Deja de fumar
Ya son ampliamente conocidos los efectos negativos que provoca el hábito tabáquico en muchas enfermedades reumáticas. Aunque la influencia del tabaco en la susceptibilidad del desarrollo de esta dolencia ha sido poco estudiada hasta el momento, un estudio publicado en una revista científica internacional indica que el hecho de haber fumado aumenta de forma significativa el riesgo de padecer arteritis de células gigantes.  Otro de los subtipos –enfermedad de Buerguer- también está claramente relacionada con el consumo de cigarrillos.

* Decálogo realizado con la colaboración del Dr. Ricardo Blanco, reumatólogo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

  

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