viernes, 2 de diciembre de 2016

La Sociedad Española de Epidemiología propone medidas para mitigar el daño que causa el consumo de alcohol entre los jóvenes

 · El Grupo de Trabajo sobre Alcohol ha elaborado un documento con distintas recomendaciones que hace públicas ante la futura Ley de Prevención del Consumo de Alcohol por Menores de Edad
· Piden que se introduzcan cambios fiscales para elevar su precio y velar activamente para impedir la venta a menores
· La SEE advierte que la frecuencia en el consumo de alcohol y borracheras entre jóvenes se ha duplicado en los últimos 20 años
· Recuerdan que no puede recomendarse el consumo de alcohol como práctica saludable


La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) vuelve a pedir a los poderes públicos que trabajen para reducir el consumo de alcohol entre la población, sobre todo entre los más jóvenes, para mitigar el daño que causa este hábito.
El Grupo de Trabajo sobre Alcohol de la SEE acaba de hacer público el posicionamiento de la sociedad científica ante el anuncio por parte del Gobierno de España del desarrollo de una Ley de Prevención del Consumo de Alcohol por Menores de Edad. Un documento en el que se pide la introducción de cambios fiscales para elevar el precio, regular la excesiva disponibilidad de bebidas alcohólicas, así como la promoción y la publicidad, normalizar el etiquetado e incluir advertencias gráficas de los riesgos.
Asimismo, reclaman que se vele activamente para impedir su venta a menores, incrementar la detección temprana y abordaje sistemático de los problemas de abuso y dependencia y garantizar el acceso a tratamientos efectivos en el sistema sanitario público. En su relación con los accidentes de tráfico, recomiendan revisar a la baja los niveles de alcoholemia.
La SEE recuerda que la frecuencia en el consumo de alcohol y borracheras entre jóvenes se ha duplicado en los últimos 20 años y que su precio en España es el más bajo de la Unión Europea. Entre las recomendaciones que incluye el informe destaca la necesidad de no transmitir que el consumo de alcohol es una práctica saludable y señala que una parte de las personas que beben diariamente sufren un trastorno por dependencia.
Los autores del informe de la SEE subrayan que la ingesta de bebidas alcohólicas se asocia a consecuencias sanitarias, sociales y económicas tan negativas o más que las que produce el tabaco, que afectan tanto al consumidor como a terceras personas. Así, explican que su ingesta puede tener un impacto negativo en la salud, incluso en personas que no realizan un consumo elevado. No obstante, a diferencia del tabaco, la percepción de riesgo asociada al consumo de alcohol continúa siendo muy pequeña. 

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