martes, 6 de diciembre de 2016

La laparoscopia es la técnica de elección en cirugía ginecológica debido a las menores secuelas para las pacientes, según expertos

La cirugía mínimamente invasiva está cada vez más implantada en los hospitales españoles, debido a sus múltiples ventajas frente a la cirugía abierta, como son la reducción del sangrado en la intervención, la mejor recuperación del paciente y un número más bajo de secuelas en las personas que se someten a este tipo de operación. En contraposición, la técnica presenta una alta  complejidad y un difícil y largo aprendizaje que obliga a todos los profesionales a prepararse antes de su práctica.  Para proporcionar conocimientos básicos teóricos y entrenamiento adecuado en el desempeño de la cirugía laparoscópica ginecológica, desde el 28 de noviembre hasta el 2 de diciembre ha tenido lugar un curso, promovido por la compañía Takeda, dirigido a médicos residentes y adjuntos de esta área. La formación para especialistas ha tenido lugar en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), un instituto sanitario de investigación caracterizado por su alto nivel asistencial y su gran implicación en todas las fases de la formación de profesionales del ámbito de la salud y las ciencias biomédicas. 

El Dr. Ramón Guisado, facultativo especialista del Área de Ginecología del Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba) y coordinador del curso, afirma que “el objetivo es ayudar al entrenamiento de los especialistas en las habilidades que requiere la técnica de la laparoscopia”. El Dr. Guisado explica que se trata de una técnica compleja y que “se tarda en adquirir las habilidades necesarias para llevarla a cabo”. “Las complicaciones de la laparoscopia están inversamente relacionadas con la experiencia del cirujano, de manera que ese es uno de los grandes objetivos del curso: evitar las complicaciones de la laparoscopia”, indica el especialista. Estas complicaciones “suelen estar relacionadas con la entrada en la cavidad abdominal de manera ciega” y con los múltiples dispositivos que hay que controlar durante esta cirugía,  y son “específicas de la laparoscopia”.

El Dr. Ramón Guisado asegura que “la laparoscopia es la técnica de elección para cualquier patología ginecológica, tanto benigna como maligna. Las ventajas son fundamentalmente la mínima herida, el menor dolor, la pronta recuperación, la menor pérdida de sangre y las menores secuelas para las pacientes”. Además, el coordinador del curso explica que “el sangrado en las intervenciones por vía laparoscópica se reduce hasta un 50% (dependiendo del tipo de intervención) respecto a la cirugía abierta”, y señala además que reduce el tiempo de hospitalización del paciente, así como el dolor que se padece tras la operación.

El curso se ha compuesto dos partes: teórica y práctica. En la parte teórica, se han analizado los fundamentos de la laparoscopia, como la disposición del quirófano endoscópico, las técnicas de acceso a la cavidad abdominal o el instrumental laparoscópico. También se ha abordado la hemostasia en este tipo de cirugía, los problemas anestésicos, las técnicas de sutura laparoscópica y las posibles complicaciones, entre otros aspectos.

Por otro lado, el módulo práctico se ha dividido a su vez en dos: una primera parte en la que los alumnos realizaron prácticas en pelvi-trainer (donde realizan ejercicios de coordinación bidimensional, intervenciones básicas en tejidos vivos y ejercicios de sutura por vía laparoscópica), y una segunda parte de cirugía laparoscópica en modelo animal. “El modelo animal es, sin duda, el más completo y el que mejor pone en escena las circunstancias reales del paciente, pero requiere condiciones veterinarias estrictas y cumplir requisitos bioéticos, por ello resulta costoso”, afirma el Dr. Guisado. La parte teórica se ha impartido en el IMIBIC, mientras que la parte práctica ha tenido lugar en el animalario central de Rabanales de la Universidad de Córdoba.