lunes, 28 de noviembre de 2016

Es necesario diferenciar el tipo de dolor en función de los mecanismos implicados

En los últimos 20 años se ha producido una auténtica revolución en la compresión del dolor,  que ha llevado a un cambio de paradigma. De un modelo en el que nocicepción y dolor se consideraban casi como términos sinónimos, a una visión más compleja, pero más atractiva, en la que el dolor se contempla como una respuesta del cerebro, en la que la nocicepción puede jugar un papel muy variable, según mantiene el Dr. Rafael Torres, fisioterapeuta y profesor de la Universidad de Valencia, que ha participado en el último congreso de la AAD celebrado en Chicana.

Es evidente que la nocicepción (la sensación que se asocia en general a un daño tisular, es decir, el antecedente neurofisiológico del dolor) puede ser el mecanismo desencadenante del dolor en muchos pacientes, sin embargo, muchos otros van a experimentar dolor severo y discapacitante sin la existencia de un mecanismo nociceptivo evidenciable.

Según el doctor Torres, “el problema con respecto al dolor no reside fundamentalmente en su tratamiento, si no en la escasa o inadecuada comprensión de lo que es esencialmente el dolor. Es seguir considerando al dolor como una percepción siempre secundaria a una lesión. Hoy conocemos que no existe una correlación entre daño y dolor. Muchos pacientes manifiestan dolores intensos con lesiones de escasa importancia, y por el contrario, otros pacientes con un gran deterioro patológico manifiestan escasos síntomas”.

Taxonomía del dolor crónico
Mientras que algunos autores creen todavía que la persistencia del dolor requiere una fuente nociceptiva persistente, otros se centran en los cambios neuroplásticos central y creen la nocicepción como irrelevante. Además, todo el dolor crónico por el mero hecho de serlo, es a menudo visto como una sola entidad. Comprender el problema del dolor del paciente requiere diferenciar si éste es el resultado de una enfermedad activa o una respuesta disfuncional no asociado con nocicepción. Por lo tanto, es necesario diferenciar el tipo de dolor en función de los mecanismos implicados (nociceptivo, inflamatorio y neuropático). Además, es necesario incluir una nueva categoría para aquellos con dolor crónico (pero también con el dolor agudo) en el que no hay un estímulo nociceptivo relevante. Se propone el término 'Dolor Complejo' para aquel que no es la consecuencia de una lesión de tejidos, inflamación o lesión en el sistema nervioso.

Es crucial identificar la naturaleza del dolor crónico: nociceptivo, inflamatorio, neuropático o complejo. También es importante determinar el papel de la sensibilización central en cada caso, teniendo en cuenta que puede ser adaptativa. Por lo tanto, según el doctor Rafael Torres, “una taxonomía de dolor adecuada tiene el potencial de mejorar la toma de decisiones clínicas y tiene consecuencias importantes tanto para el diagnóstico, tratamiento y el pronóstico de los pacientes con dolor.

Si los síntomas del paciente son secundarios a un estímulo nociceptivo, está justificado el tratamiento de tejidos o procedimientos que modulen el dolor. Sin embargo, si el cuadro clínico es de dolor complejo, son necesarias estrategias capaces de modular la alteración de procesamiento central y dirigidas a cambiar cogniciones y conductas de miedo-evitación y de discapacidad”.
  
“El dolor crónico ni está en los tejidos, ni es psicológico ni está en el cerebro, sino que lo padece una persona. Es critico diferenciar el dolor atendiendo a sus mecanismos: dolor nociceptivo, dolor inflamatorio dolor, neuropático y dolor complejo', para aquel que no es la consecuencia de una lesión de tejidos, inflamación o lesión en el sistema nervioso. Un gran porcentaje de pacientes con dolor crónico discapacitante presentan un dolor complejo”.

Según el especialista, “todos los dolores crónicos son tratables, pero su tratamiento depende de subclasificar al paciente según el tipo de dolor que presente. En pacientes con dolor complejo es imprescindible un manejo interdisciplinar, donde estén implicados todos los profesionales de la salud: médicos especialistas en dolor, fisioterapeutas, psicólogos, etc. Y que todos hablen el mismo lenguaje, como recomienda la International Association for the Study of Pain”.

Asociación Andaluza del Dolor
La Asociación Andaluza del Dolor y Asistencia Continuada es una asociación científica presidida por el Dr. Luis Miguel Torres, sin ánimo de lucro y formada por profesionales. Sus fines son exclusivamente de naturaleza educativa, científica y benéfica, entre los que se incluyen: impulsar y promover la investigación sobre los mecanismos y síndromes del dolor, así como ayudar a mejorar los tratamientos de pacientes con dolores agudos y crónicos, agrupando a científicos, médicos y otros profesionales de la salud procedentes de diversas disciplinas y áreas, que compartan el interés por la investigación
sobre el dolor y su tratamiento; estimular la educación y el aprendizaje en el campo del dolor, fomentar y favorecer la difusión de la información en el terreno del dolor, promover cursos de formación en dolor y asistencia continuada dirigidos a personal sanitario y voluntariado y promover el desarrollo de Unidades de Tratamiento del Dolor en la Comunidad Autónoma Andaluza además de cualquier otra actividad que pudiera favorecer los fines mencionados.