miércoles, 26 de octubre de 2016

Una alimentación adecuada ayuda a la adaptación a los cambios de estación, una capacidad que empeora con la edad

 A medida que nos hacemos mayores la capacidad de adaptación y de termorregulación necesaria para afrontar los cambios de estación empeora y los cambios se sienten con mayor intensidad. Es por esto que “las repentinas bajadas de temperatura, propias del período previo al invierno, pueden resultar muy dañinas para la salud de los mayores, quienes muestran una mayor vulnerabilidad debido a este déficit de adaptación”, afirma  el doctor David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores. “La alimentación ayuda a satisfacer las necesidades estacionales del organismo”, explica el especialista.
El paso del calor a frío es un periodo en el que las defensas pueden debilitarse, y por tanto hacer al mayor aún más vulnerable a contraer una gripe o un resfriado. Asimismo la bajada de temperaturas y la diminución de horas solares, junto a la incorporación a la rutina también pueden afectar al ánimo y dar lugar a la denominada astenia otoñal. “Los síntomas más comunes de las astenia son el cansancio, la apatía, el mal humor y la falta de concentración. Pero más allá de esta alteración transitoria, el otoño no es una buena época para las personas que sufren depresión, una dolencia con una prevalencia muy alta en personas mayores”, apunta el doctor Curto.
Para adaptarse a la nueva temporada y a las alteraciones que puede desencadenar en el organismo, la dieta es un elemento clave. Una alimentación adecuada para el otoño debe seguir las siguientes pautas:
·         Incluir en la dieta verduras y hortalizas para asegurar la ingesta de vitaminas y minerales.
·         Optar por los alimentos de temporada -calabaza, frutos setos, setas, berenjenas, brócoli, boniatos, frutos rojos, caquis, etc. - que favorecen la necesaria aportación de nutrientes para la temporada. 
·         Mantener un buen estado de hidratación y no descuidar la ingesta de líquidos.
·         Realizar cinco comidas al día y evitar comidas copiosas. El desayuno es la comida más importante del día y es recomendable que contenga cereales, fruta o zumo natural y algún lácteo.
·         Incluir alimentos considerados estimulantes para el estado de ánimo como el pavo, la leche, el pollo, el queso, la soja. También el chocolate o el plátano. Se trata de una manera natural de combatir los síntomas de la astenia otoñal.

Practicar ejercicio de manera diaria, al menos 30 minutos al día, y descansar con una correcta rutina de sueño son los pilares complementarios de una correcta alimentación. Hábitos saludables que ayudarán al mayor a aumentar sus defensas y gozar de un buen estado de ánimo de cara al otoño.