lunes, 17 de octubre de 2016

Philips, FNEID y ESFOREM Formación de Emergencias promueven la implantación de desfibriladores en instalaciones deportivas y gimnasios

 La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID) y ESFOREM Formación de Emergencias SL/EAST han firmado un acuerdo de colaboración, con Philips como socio tecnológico, para facilitar y promover la instalación de Desfibriladores Externos Semiautomáticos (DESA) en gimnasios e instalaciones deportivas. El convenio incluye formación a los profesionales que trabajan en dichos centros, que se convertirán así en espacios cardioprotegidos.

El objetivo principal de este proyecto, que lleva por nombre “Salvando Vidas”, es colocar el mayor número de desfibriladores semiautomáticos en lugares públicos, para que una persona común, en un momento poco común, pueda ser guiada en todo el proceso de utilización del DESA por el propio aparato.
Según el INE, de cada 110.000 personas fallecidas por enfermedades en el sistema circulatorio, 30.000 son por parada cardíaca fuera del ámbito hospitalario. Además, el 70% se producen en domicilios y, en la mitad de esos casos, suele haber una persona que lo podría haber evitado utilizando un desfibrilador.
Es importante saber que, por cada minuto que transcurre en una parada cardiorespiratoria, se reducen las probabilidades de supervivencia de la víctima en un 10%, y es vital actuar antes de los cuatro minutos.
El desfibrilador, clave en la atención al paro cardíaco súbito
De acuerdo con el consenso sobre instalación de desfibriladores en espacios públicos, elaborado por el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar y la Fundación Gaspar Casal, la desfibrilación es la única intervención eficaz que existe para tratar el paro cardíaco. Un acceso rápido a la desfibrilación podría aumentar las probabilidades de supervivencia en 3 de cada 4 casos de paro cardíaco repentino. Las características de los actuales desfibriladores, automatizados y seguros, junto a su demostrada utilidad en la cadena de resucitación, ha motivado que la comunidad científica recomiende en su conjunto la difusión e implantación de esta tecnología en áreas de acceso público, si bien no existe una normativa armonizada al respecto en el conjunto del territorio español
El manejo del equipo no es complicado en cualquier persona que haya recibido un mínimo de formación básica, ya que el propio equipo guía los pasos que deben darse de una forma visual y sonora.
http://www.fneid.es/images/img-20161005-wa0013.jpgEl desfibrilador Heartstart, de Philips, es pequeño y ligero, por lo que facilita su transporte hasta la víctima. Guía paso a paso tanto el proceso de desfibrilación como el de reanimación cardiopulmonar mediante claras instrucciones de voz en castellano y es capaz de adaptar dichas indicaciones a los distintos grados de habilidad del usuario. Los electrodos de desfibrilación integrados, colocados sobre la piel desnuda de la víctima analizan su ritmo cardiaco para luego transmitir dicha información al desfibrilador, por lo que el uso del desfibrilador semiautomático no provocará en ningún caso daño alguno al paciente, ni siquiera por accidente, ya que el botón a través del cual se aplica la descarga no se activará si el ritmo cardiaco analizado no es susceptible de descarga.


Chema Martínez, impulsor de la cardioprotección en espacios públicos

El atleta Chema Martínez inició, el pasado mes de junio, una petición en la plataforma change.org para impulsar una normativa de ámbito nacional que promueva y mejore la cardioprotección en lugares públicos de gran afluencia de todo el territorio español y que contemple:

- la mejora en el acceso al desfibrilador en espacios y eventos públicos: el objetivo es que exista un desfibrilador a menos de 5 minutos de donde se produzca una parada cardiaca - 2,5 minutos ida y 2,5 de vuelta.

- la despenalización expresa del uso del desfibrilador por cualquier ciudadano que asista a una parada cardiaca y tenga acceso a un desfibrilador, cuente o no con formación previa para su uso.

- la promoción de la educación desde la escuela en cadena de supervivencia, que permita saber cómo reaccionar ante una parada cardiaca y eliminar el miedo a la aplicación de RCP y desfibrilador.

Casi 4.000 personas han firmado ya esta petición.