martes, 18 de octubre de 2016

Más de un millón de mujeres de entre 50 y 69 años se ha beneficiado del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama de la Junta

Un total de 1.038.485 mujeres de entre 50 y 69 años se ha beneficiado ya del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama que la Junta de Andalucía implantó en 1995, según el balance realizado por la Consejería de Salud en la víspera del Día Mundial contra el tumor maligno más frecuente en las mujeres tanto a nivel mundial como europeo. Hasta el momento, se han detectado 11.004 tumores entre las mujeres citadas para realizarse una mamografía y que se incluyen en el grupo de edad de mayor riesgo de padecer esta enfermedad. Concretamente, durante 2015, han sido exploradas más de 276.000 mujeres, detectándose en 669 de ellas un tumor.
Para el buen desarrollo del Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama en el conjunto de la comunidad autónoma, se cuenta con 62 Unidades de Exploración Mamográfica, de las que 19 son fijas, 5 son móviles y 38 se ubican en el ámbito hospitalario.
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en la mujer en todos los países occidentales y la tasa de supervivencia mejora cuando se diagnostica precozmente. De hecho, cada año se diagnostican alrededor de 4.000 casos de cáncer de mama en Andalucía, con un porcentaje de curación que supera el 90% si se detecta en los estadios precoces. Además, gracias a un diagnóstico temprano, en más de 70% de los casos el tumor todavía era inferior a los dos centímetros, lo que incrementa también las probabilidades de éxito.
La detección temprana a través de la realización de mamografías permite mejorar el pronóstico de la enfermedad y aplicar a las mujeres afectadas tratamientos menos agresivos, gracias a un abordaje integral e individualizado de los equipos profesionales que tratan esta enfermedad. En concreto, en el año 2015, un 68.6% de las mujeres sometidas a una cirugía para extirpación del tumor ha podido conservar su mama, mientras que cuando se inició el Programa de Detección Precoz sólo se realizaba cirugía conservadora en el 20% de los casos.
Para aquellas mujeres que no han podido preservar su mama y que requieren una reconstrucción quirúrgica de su seno, la Consejería de Salud ultima una Orden para garantizar que en un plazo máximo de 180 días estas mujeres puedan ser operadas, ampliando así el sistema de garantías del Decreto 209/2001, de plazos de respuesta quirúrgica en el sistema sanitario público de Andalucía, y dando respuesta a procesos de mayor incidencia en aspectos individuales y sociales.
Consejo genético oncológico
Además del programa de cribado para la detección precoz del cáncer de mama, Andalucía ofrece consejo genético oncológico. Hay que tener en cuenta que entre un 5-10% del total de los casos de cáncer diagnosticados cada año tiene naturaleza hereditaria, lo que conlleva importantes implicaciones a nivel social, familiar e individual, ya que las personas portadoras de mutaciones hereditarias tienen un riesgo elevado de desarrollar cáncer y además a edades más tempranas que la población general. El cáncer de mama de origen hereditario se presenta entre los 40 y los 50 años, una década antes de su aparición habitual.
En el consejo genético oncológico se incluye asesoramiento genético tanto a pacientes como familiares, un test genético para determinar la presencia de mutaciones que pueden trasmitirse a la descendencia y que incrementan la susceptibilidad de padecer cáncer, y el establecimiento de medidas preventivas y terapéuticas para impedir la aparición del cáncer o para diagnosticarlo lo más precozmente posible.
El consejo genético supone, por tanto, una herramienta fundamental para reducir la incidencia y mortalidad del cáncer de mama, ya que una vez identificados aquellos miembros de una familia que son portadores de una mutación de riesgo, y que aún no hayan desarrollado el tumor, se pueden implantar protocolos de seguimiento y tratamiento adaptado a cada tipo de cáncer, así como diseñar estrategias individuales de prevención y detección temprana de este tipo de tumores. 
Hasta 1.720 pacientes y 1.452 familiares se están beneficiando de esta herramienta que permite reducir la incidencia, morbilidad y mortalidad del cáncer de mama en mujeres con alto riesgo familiar. Expertos del ámbito de la Oncología y de la Genética Clínica de la sanidad pública andaluza trabajan en este programa que se presta en 13 hospitales de la comunidad andaluza. Concretamente, disponen de consulta de consejo genético oncológico los hospitales Virgen del Rocío, Virgen Macarena y Virgen del Valme en Sevilla; el Hospital Reina Sofía de Córdoba; el Complejo Hospitalario de Granada; el Hospital Regional de Málaga y el Virgen de la Victoria; en Almería, el Hospital de Torrecárdenas; el Complejo Hospitalario de Jaén; el Complejo Hospitalario de Huelva; y, en Cádiz, el Puerta del Mar y Jerez.
Pruebas genómicas
La Consejería de Salud ofrece también en su cartera de servicios, a través de las plataformas genómicas, pruebas diagnósticas de biología molecular del cáncer de mama para identificar mejor a las pacientes que pueden someterse a quimioterapia, mejorar la precisión y respuesta al tratamiento. En el último año, se han realizado alrededor de 325 test de este tipo.
Estas pruebas estiman el riesgo de recurrencia de la enfermedad (alto o bajo riesgo) o predicen con mayor precisión que los criterios clínicos la respuesta a la terapia adyuvante. De esta forma, se pueden clasificar a las pacientes en diferentes subtipos genéticos para determinar el tratamiento más adecuado de manera individualizada. La indicación de la prueba la realizan los oncólogos, tras haber informado a la paciente sobre el procedimiento y sus consecuencias.
Para someterse a esta técnica hay diferentes criterios generales y específicos que deben cumplirse. Como criterios generales, se encuentra que el tumor operado se encuentre entre 0,5 y 5 centímetros, que no estén afectados los ganglios linfáticos o que dicha afectación sea microscópica, que no haya metástasis, que los receptores de estrógeno sean positivos o que el receptor HER 2 sea negativo. Entre los específicos, se valoran, según el tamaño del tumor, otras características cuya presencia o ausencia indican o no la aplicación de la técnica de predicción. Por su parte, las pacientes deben cumplir además una serie de requisitos como edad igual o superior a 18 años, dar su consentimiento por escrito y tener una situación general adecuada, que le permita, en caso necesario, someterse a quimioterapia adyuvante y terapia hormonal.
Recientemente, se ha puesto en marcha un proyecto de investigación en el que participan todos los centros de la comunidad que atienden a pacientes con cáncer, que tiene como objetivo evaluar la utilidad clínica de estas plataformas genómicas de carácter pronóstico-predictivo en el cáncer de mama en pacientes de bajo-intermedio riesgo clínico y con incertidumbre sobre el tratamiento.
Este proyecto, en el que se prevé incluir alrededor de 1.000 pacientes durante tres años, está siendo desarrollado por la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria de Andalucía (AETSA) y el Plan integral de Oncología. Sus objetivos concretos son analizar la adecuación de la solicitud a los criterios establecidos; estimar el impacto de las plataformas genómicas de carácter predictivo/pronóstico en la decisión terapéutica; valorar la utilidad clínica de las plataformas en términos de salud para los pacientes; así como realizar una evaluación económica de dichos test con datos reales en nuestro entorno.
164 estudios de investigación en cáncer de mama
La investigación es, precisamente, otro importante aliado para seguir avanzando en la lucha contra el cáncer. Así, en los últimos años, entre 2010-2015, la Consejería de Salud ha financiado 164 estudios de investigación relacionados con el cáncer de mama con una cuantía que asciende a más de 4 millones euros. De estos estudios, 106 son ensayos clínicos.
Estos proyectos se vienen desarrollando en los hospitales Virgen del Rocío y Macarena, de Sevilla; en el Hospital Puerta del Mar, de Cádiz. Además, se han financiado trabajos de la Universidad de Sevilla, del Instituto de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), del Centro Andaluz de Nanomedicina y Biotecnología (Bionand) y del Instituto de Investigación Biomédica (IBIMA), ambos en Málaga, del  Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada, así como del Instituto de Investigación Biomédica de Sevilla (IBIS).
La mayoría de los proyectos tienen como objetivo el estudio de biomarcadores como predictores del pronóstico y tratamiento o personalizado del cáncer de mama, aspectos epidemiológicos de este problema de salud pública y estudios orientados a la mejora de la calidad de vida de las mujeres que padecen esta enfermedad.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo para desarrollar un cáncer de mama existen algunos que son modificables y otros que no lo son, como la edad, ya que a partir de los 35 años se incrementan las posibilidades de padecer esta enfermedad y, a partir de los 55, coincidiendo con la menopausia, se estabiliza el riesgo. Relacionado con ello, el estado hormonal representa otro conjunto de factores de riesgo para el cáncer de mama. Asimismo, una mayor edad al primer embarazo incrementa el riesgo un 20%, mientras que una mayor edad de inicio de la menopausia lo incrementa hasta el 30%. En cambio, una edad tardía de la menarquia es un factor protector, con una disminución del riesgo del 40%.
El factor hereditario es otro importante factor de riesgo no modificable, de modo que una mujer con una historia familiar de cáncer de mama tiene un incremento de riesgo respecto a las mujeres sin ningún antecedente familiar. De hecho, cerca de un 10% de los casos de cáncer de mama tienen un componente hereditario debido a la mutación de un gen.
En cuanto a los factores de riesgo modificables, se encuentran determinados tratamientos hormonales, el consumo de alcohol, el control de la grasa corporal en la etapa post-menopáusica, así como la exposición a radiaciones ionizantes en procesos diagnósticos o terapéuticos médicos.
Asimismo, entre los factores considerados protectores esta el haber dado a luz, que reduce un 10% el riesgo frente a las mujeres que no han parido, al igual que la lactancia materna que reduce el riesgo un 2% por cada 5 meses de lactancia, y la realización de actividad física.