viernes, 21 de octubre de 2016

Las hiperpigmentaciones afectan al 90% de las personas mayores de 60 años



Nuestra piel sufre un envejecimiento cronológico natural con disminución de la producción de colágeno, y un envejecimiento ambiental por el exceso de exposición solar.
La llegada de las primeras lluvias en otoño nos han hecho olvidar sin duda las vacaciones de verano, pero nuestra piel no. Cuando nos miramos al espejo contemplamos alguna mancha, rojez o lunar que nos han salido después de exponernos  al sol, y que son más evidentes en el rostro, cuello, escote y dorso de las manos.
Por ello, tras el periodo estival, antes de iniciar cualquier tratamiento, “es preciso realizar un diagnóstico dermatólogico correcto de los problemas de pigmentaciones cutáneas: léntigos solares, melasma, nevus es esencial. Y es que aunque generalmente, la mayoría de las hiperpigmentaciones no se desarrollan hasta los 35 años, en la actualidad afectan a un 90% de la población una vez cumplidos los 60 años”, según reconoce la doctora Gracia del Río Piñero, responsable de la Unidad de Dermatología del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe.
En este sentido, como se publicó en julio de 2015, este hospital puso en marcha un servico de dermatoscopia digital con un equipo de última generación, “que permite el estudio de estas lesiones pigmentadas y detectar mínimos cambios de la pigmentación tras periodos estivales”. El registro de estas imágenes es especialmente útil en pacientes con gran cantidad de lunares, antecedentes de cáncer de piel: melanoma y no melanoma, antecedentes de quemaduras solares. 
Ahora,  la Unidad de Dermatología del Hosptal Nisa Sevilla Aljarafe ha dado un paso al frente en el tratamiento médico del exceso de exposición solar: léntigos solares, rojeces difusas y/o definidas (telangiectasias).  Y ya cuenta con el equipo Nordlys del sistema Ellipse. Es el equipo más novedoso y avanzado, único que emite cortos y seguros flashes de luz pulsada intensa (IPL) doblemente filtrada, para asegurar que sólo la luz adecuada sea absorbida por la molécula diana en nuestra piel que deseamos destruir (daño térmico) sin dañar a estructuras colaterales. Las dos moléculas dianas son la melanina y la hemoglobina. Las manchas solares contienen melanina y las rojeces en la piel hemoglobina.
“Los léntigos son las manchas solares más comunes, de color marrón homogéneo y se instalan en cara, cuello, escote y dorso de manos. Contienen melanina”.
Las rojeces pueden ser difusas en las mejillas, que en ocasiones se hacen más evidentes al entrar en ámbientes con calefacción, saunas, stress, comidas especiadas, o por el contrario observamos en las mejillas o nariz pequeñas líneas rojizas o de morfología estrelllada (telangiectasias o arañas vsculares) que contienen hemoglobina.

Tratamientos
Cuando las células que contienen hemoglobina reciben esta luz se calientan y se eliminan, consiguiendo que la alteración epidérmica desaparezca.
Cuando las células que contienen melanina reciben esta luz se calientan, se oscurecen debido a la oxidación de la melanina pareciendo sucias durante unos días. A los 10 días se exfoliarán y con ello así el pigmento desaparecerá.
“Los tratamientos son más eficaces en pacientes con piel clara y sin broncear en el momento del tratamiento. Este equipo permite elegir la energía y forma de emitirla según nuestro fototipo y bronceado natural de la piel y con ello ganamos en eficacia de los tratamientos”.
Afirma la doctora Del Río que “para estos tratamientos no es necesaria anestesia. La tolerancia al dolor es muy variable, pero la mayoría de los pacientes lo describe como una sensación de calor, permitiendo un tratamiento eficaz, seguro y más cómodo de los efectos de la exposición solar en nuestras pieles sobre todo en periodos estivales.”