martes, 4 de octubre de 2016

1.800 expertos internacionales debaten en Viena sobre el correcto manejo de la anticoagulación en pacientes con fibrilación auricular no valvular y trombosis venosa

Bajo el título: Liderando la excelencia para prevenir los ictus en FANV y el tratamiento y prevención de la TVP, se ha celebrado recientemente en Viena una nueva edición de la Masterclass en Anticoagulación. En ella, expertos internacionales han puesto en común diferentes estudios y experiencias con el fin de avanzar en la prevención del ictus en pacientes con FANV (Fibrilación Auricular No Valvular) y en el tratamiento de la TVP (Trombosis Venosa Profunda) y de la EP (embolia pulmonar). En total, más de 1.800 profesionales sanitarios, de hasta 39 países diferentes, han asistido al encuentro, que también se ha podido seguir enstreaming. A lo largo de los dos días de sesiones, han intervenido un total de 13 ponentes procedentes de 10 países y se han organizado 34 grupos de trabajo.

El doctor Carlos Molina, Jefe de la Undad de Ictus del Hospital Universitario Vall d’Hebron y Profesor ponente en la Masterclass de Viena, ha señalado que uno de los temas de mayor relevancia tratados en la sesión ha sido el riesgo de sufrir ictus isquémicos por parte de los pacientes con FANV y la evolución de los tratamientos para prevenir dichos eventos. En este sentido, el experto destacó: “Un porcentaje alto de los pacientes con FANV no están siendo tratados con anticoagulantes orales directos (ACODs), aun cuando han demostrado ser claramente beneficiososEsto se debe a que existen ciertos prejuicios en comparación con otros tratamientos, como los basados en AAS (ácido acetilsalicílico) o la warfarina, que tienen riesgos similares o incluso mayores y un menor beneficio”. El Dr. Molina ha añadido que el principal reto es lograr una correcta anticoagulación de los pacientes para evitar no solo el ictus y el embolismo sistémico y evitar complicaciones tan peligrosas como la hemorragia intracraneal, que “aunque sólo representa entre el 10 y el 15% de todos los ictus, condiciona un peor pronóstico, con unas tasas más elevadas de morbilidad y mortalidad”.