miércoles, 14 de septiembre de 2016

Lipohipertofias en infusiones de insulina.

**Artículo del Dr. Kenneth Strauss (Director Global de Medicina de Becton Dickinson) 

La Lipohipertrofia es una inflamación del tejido subcutáneo (SC) que se puede ver en las zonas de inyección o infusión de insulina. La prevalencia de pacientes que se inyectan insulina puede ser mayor del 64% . LH han sido detectadas, con una alta prevalencia, en pacientes que se infunden insulina . Clínicamente la práctica de infundirse o inyectarse insulina en la LH supone una absorción retardada o errática y elevaciones inestables de los niveles de glucosa.
La imagen 1 refleja los efectos de la inserción de la aguja de insulina en la lesión LH, mostrando primero la inserción de la aguja en un tejido normal con valores relativamente normales de glucosa y una variabilidad aceptable, mientras que al inyectar la aguja en tejidos con LH los niveles de glucosa aumentaron abruptamente y con mayor variabilidad.
Las Imágenes 2 y 3 comparan, mediante continuas monitorizaciones de glucosa, los efectos de inyecciones en LH durante siete días (Img.2) frente a las inyecciones en tejido SC normal. Los valores de glucosa durante la semana que el paciente se inyecta en la LH varían ampliamente y de manera errática, tienen una media superior y SD, y conducen a mayores dosis totales diarias (TDD) de insulina que al pincharse en tejido subcutáneo normal. Creemos que sucede lo mismo con las infusiones de insulina.
Los factores asociados a la LH se repiten: traumatismos en el mismo sitio por falta de rotación en los lugares de inyección y uso repetido de la aguja. La falta de rotación de las zonas de
infusión o dejar la aguja más tiempo del recomendado también tiene un efecto Lipohipertrófico.
Una evaluación reciente sobre complicaciones dermatológicas por el uso de la bomba de insulina en 50 niños y adolescentes que se encontraban en esa terapia más de 6 meses mostraba que el 94% tenían cicatrices fibróticas con un diámetro menor de 3mm, el 66% tenía un eritema no asociado a nódulos, 62% tenía nódulos SC y el 42% tenía LH (2). En una encuesta internacional mucho mayor, entre los 14.012 usuarios de la bomba, 41,5% reportaron problemas de piel, incluidas LH, de forma regular. Estas frecuencias de LH son similares a las reportadas por pacientes que se inyectan insulina.
En un reciente estudio español, cerca de 2/3 de los pacientes inyectados (64,4%) tenía LH. Había una fuerte relación entre la presencia de LH y la no rotación de las zonas de inyección.
De los pacientes que hacían una rotación correcta de las zonas de inyección, solo el 5% tenía LH. Entre los pacientes con LH, el 98%, no hacía rotaciones o las hacía incorrectamente. LH también estaba relacionada con la reutilización de las agujas, con un alto incremento significativo cuando la aguja era utilizada más de 5 veces. LH se asocia con dos síntomas molestos y clínicamente nocivos: hipoglucemias y variabilidad de la glucosa. En el estudio español, de aquellos con LH un 39,1% tenía inexplicables hipoglucemias y el 49,1% presentaba variabilidad glucémica; en los casos de pacientes sin LH, sólo presentaron estos síntomas el 5,9% y el 6,5% respectivamente.
La correcta rotación de las zonas de inyección significa simplemente ir de derecha a izquierda o de abajo arriba desde el abdomen hasta los muslos. La inyección de la aguja debe estar al menos a una distancia de 1cm de la zona utilizada anteriormente.
Con la ampliación de las zonas de inyección damos con zonas con capas reducidas de grasa SC. Con el fin de evitar inyecciones intramusculares (IM), es importante utilizar la aguja y la cánula más corta posible. La aguja de pluma de insulina de 4mm ha demostrado ser segura y eficaz en todo tipo de pacientes, incluso los obesos (9-13). El uso de estas agujas es un importante avance no sólo en la prevención de inyecciones IM, sino para la expansión en las zonas de inyección de manera que se promuevan los mejores hábitos de rotación posibles.