jueves, 1 de septiembre de 2016

El ‘síndrome’ postvacacional es la particular ‘cuesta de Septiembre’ para el 60% de los hogares españoles

Volver de las vacaciones se convierte en unaparticular ‘cuesta de Septiembre’ para el 60% de los hogares españoles personalizado en el famoso ‘síndrome’ postvacacional, según informan los centros Nascia.
Los momentos de relax que se alcanzan durante las vacaciones contrastan con las tensiones que supone retomar las obligacionescotidianas y la compatibilidad de los horarios, en muchos casos, milimetrados.
Los padres y madres trabajadoras, además, tienen que comenzar a convivir con los horarios no sólo de sus puestos de trabajo sino con los de los colegios de los hijos algo que en muchos casos resulta especialmente caótico y estresante.
La Pedagoga y Psicóloga María Eugenia Marfull, miembro del Consejo asesor de Nascia, indica sobre  este proceso que “el período de ‘síndrome’ postvacacional suele ser de aclimatación y dura entre quince días y un mes, dependiendo de la persona. Es importante controlar y no retroalimentar este estado anímico para evitar alargar su duración. Existen casos que enlazan los problemas derivados del ‘síndrome’ postvacacional con el propio estrés laboral y los cuadros de ansiedad generalizados que representa, lo que alarga en el tiempo la mejora en el estado físico y anímico de la persona”, afirma.
Durante los meses de Septiembre y Octubre loscasos de estrés y ansiedad motivados por todos estos cambios se multiplican por tres. Se necesitan cerca de tres semanas para poder combatir de forma efectiva un cuadro de estas características con sesiones de biofeedback que apoyen una serie de actitudes y compromisos.

¿Cómo vencer el ‘síndrome’ postvacacional?
Afrontar con una actitud positiva los momentos que supongan una mayor carga de estrés resulta decisivo para afrontar las distintas situaciones que nos llevan a sufrir el ‘síndrome’ postvacacional.
Los centros Nascia recomiendan:
- Intentar poco a poco volver a las rutinas, especialmente con los niños. Hasta el comienzo de las clases se pueden recuperar horarios con el fin de que todo el núcleo familiar vaya convirtiendo en rutina las diferentes actividades.
- Hábitos alimenticios saludables y con unos horarios razonables y estables, para lograr poco a poco una disciplina que nos ayude a vencer la falta de aclimatación a la nueva situación.
- Mantener actitudes proactivas y positivas frente al cambio. No es fácil pasar del relax y la ausencia de obligaciones al ritmo que requieren los horarios y las obligaciones laborales.
- Evitar la auto-imposición de metas, y tratar de que la adaptación al ritmo de trabajo sea progresiva con el fin de evitar situaciones de estrés y ansiedad por no cumplir nuestras propias expectativas.
- Concentrar nuestros esfuerzos en una tarea y evitar así la dispersión que supone tener que ejecutar varias a la vez que requieran nuestra total atención.
- Gozar de un descanso saludable, continuado y reparador. Para ello tendremos que controlar nuestras horas de sueño y aspectos que puedan influir en ella como el uso de dispositivos electrónicos por la noche o la alimentación antes de acostarse.
- Finalmente, es necesario utilizar una serie de técnicas de respiración que consiguen establecer un equilibrio a nivel físico y emocional. Es conveniente que desarrollemos un tempo de respiración lento, profundo y regular –entre 6 y 8 respiraciones por minuto- y que éstas sean totalmente diafragmáticas. Con ello estamos logrando un nivel de concentración que permite, en los momentos de mayor estrés, olvidarse de las causas que lo provocan y optimizar el estado físico que produce una correcta respiración.Mejoraremos no sólo la concentración sino el ritmo cardíaco, el pulso y otras variables que entran a formar parte de los cuadros generales de estrés y ansiedad.