miércoles, 14 de septiembre de 2016

El 15 septiembre se celebra el Día Mundial del Linfoma

El 15 de septiembre se conmemora en todo el mundo el Día Mundial del Linfoma, una enfermedad de la sangre que aparece cuando los linfocitos T o B, en diversos estados de maduración y fuera de la médula ósea (normalmente en los ganglios linfáticos o en un órgano), manifiestan algún tipo de defecto que, o bien prolonga su vida de manera anormal, o bien hace que se reproduzca de forma descontrolada. En general los linfomas son más frecuentes en los hombres que en las mujeres y la mayoría de ellos se diagnostican más frecuentemente en la edad adulta que en la infantil.

Tradicionalmente los linfomas se clasifican en dos grandes grupos: linfoma de Hodgkin (LH) y linfoma no Hodgkin (LNH). Otra forma de clasificar los linfomas es según la velocidad de su crecimiento (su agresividad): linfomas agresivos e indolentes. Los linfomas agresivos se desarrollan muy rápido, pero son más sensibles a los tratamientos y se pueden curar aproximadamente en tres cuartas partes de los casos. Los indolentes son mucho más lentos, progresan más despacio, pero son menos curables de forma definitiva, aunque los pacientes pueden vivir muchos años prácticamente sin síntomas debido a los nuevos tratamientos. Como existe gran variedad de tipos de linfomas, los síntomas son de varias clases y los tratamientos son muy diversos dependiendo del tipo específico de linfoma.

Como expone el Dr. Tomás Navarro, hematólogo del ICO-Germans Trias i Pujol e investigador del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC): «Es fundamental conocer el mecanismo de la enfermedad para poder luchar contra ella de una manera más eficaz». El grupo de Neoplasias Linfoides del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC) liderado por el Dr. Tomás Navarro, trabaja en diferentes líneas de investigación. Una de ellas estudia el papel de los virus en el desarrollo de determinados tipos de linfomas, sobre todo los que se presentan en personas con inmunodepresión como son los relacionados con la infección por el VIH. Un estudio dirigido por la Dra. Maria Joao Baptista, también investigadora del IJC, muestra que, aunque el linfoma suele ser más agresivo en las personas infectadas por el VIH, los resultados en cuanto a la curación son los mismos que en las personas que no tienen el virus VIH.

Esto demuestra que los pacientes infectados por el VIH tienen la misma probabilidad de ser curados del linfoma no Hodgkin que los VIH negativos. Este equipo también está trabajando en la búsqueda de moléculas presentes en la sangre que puedan detectar la presencia de un linfoma de manera temprana y así poder iniciar el tratamiento cuanto antes. Las células tumorales se distinguen de las normales por la expresión de enzimas, proteínas y otras moléculas. De esta manera, si se conocen mejor todas estas moléculas, los diferentes tipos de linfomas se podrán diferenciar mejor. Conociendo mejor las características de cada célula tumoral se podrán identificar nuevas dianas terapéuticas para conseguir tratamientos más personalizados.

El grupo de linfomas del IJC del campus ICO-Germans Trias i Pujol participa, además, en numerosos ensayos clínicos con nuevos y prometedores fármacos. Como cuenta la Dra. Joao «Es importante llevar a cabo estos estudios para conocer mejor las características de los linfomas y con ello conseguir tratamientos menos tóxicos y más dirigidos a cada paciente». Clàudia (Granollers, 1989) fue diagnosticada de linfoma de Hodgkin en julio de 2014 y, tras varios ciclos de quimioterapia tuvo un buen resultado, pero el linfoma reapareció y, con él, volvió la quimioterapia. En diciembre de 2015 se sometió a un autotrasplante de médula ósea. Según Clàudia «El tratamiento tal como me lo hicieron a mi hace varios años no hubiera sido posible.

Por eso es tan importante que investigadores como la Dra. Maria Joao Baptista y el Dr. Tomás Navarro trabajen cada día para conocer mejor la enfermedad y así poder combatirla de manera más eficiente». Durante su recuperación se alojó en uno de los seis pisos de acogida para pacientes que dispone la Fundación Josep Carreras. Aunque Clàudia tuvo una recaída su mensaje es clave: «Lo más importante es nunca dejar de luchar».