jueves, 22 de septiembre de 2016

ALREDEDOR DE 4 MILLONES DE PERSONAS SUFREN EL SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS EN EL ESTADO



Este vienes, 23 de septiembre, se celebra en todo el mundo el Día del Síndrome de la Piernas Inquietas con el objetivo de dar a conocer esta enfermedad y ayudar así a quienes la padecen a ser conscientes de la misma, y es que, según las cifras facilitadas por AESPI (Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas), el 90% de las personas que padecen el síndrome desconoce que tiene la enfermedad.

Hormigueos, malestar, necesidad de moverse a toda costa… El conocido como síndrome de las piernas inquietas es relativamente frecuente en la población, alrededor del 10% padece este trastorno. Sin embargo, algunos enfermos no están adecuadamente diagnosticados y sus síntomas se atribuyen a otros problemas. Este síndrome se da más en personas entre los 50 y 60 años aunque puede presentarse a cualquier edad, incluso en la infancia. En relación al género, lo sufren más ellas; de hecho, existe una proporción del doble de casos en mujeres que en hombres.

Los pacientes presentan una sensación muy desagradable e imprecisa en las piernas que les produce un deseo irresistible de moverlas; levantándose y andando notan un gran alivio. «Lo describen en ocasiones como hormigueos o que les resulta insoportable la sensación del roce con las sábanas, pero en muchas ocasiones únicamente describen una sensación imprecisa y desagradable que se alivia al levantarse y andar», explica Alfredo Rodríguez-Antigüedad, neurólogo de IMQ. Este síntoma suele presentarse tras el reposo, pero es característico al anochecer y en relación con el sueño, lo que suele provocarles dificultad para conciliar el sueño. La mayoría de estos pacientes presentan además movimientos involuntarios de las piernas durante el sueño, aunque este síntoma suele pasar en ocasiones desapercibido. En algunas personas este trastorno es una manifestación de otras enfermedades como la insuficiencia renal crónica avanzada, la artritis reumatoide, la fibromialgia, u otros problemas neurológicos como una polineuropatía. De entre estas causas que pueden provocar la enfermedad cabe destacar la falta de hierro, que cuenta con un tratamiento sencillo.

Hereditario
En la mayoría de las personas que padecen el síndrome de las piernas inquietas no se encuentra, según señala el profesional de IMQ, ningún otro problema de salud que lo cause. Dentro de este grupo alrededor del 40% tienen antecedentes familiares del mismo problema, lo que demuestra que en muchos casos se trata de un problema heredado genéticamente. De hecho, se conocen tres genes diferentes que están relacionados con el síndrome de las piernas inquietas. 

«Independientemente del origen genético o no de la enfermedad, parece que las neuronas que responsables del síndrome de las piernas inquietas están relacionadas con las que controlan el ritmo de vigilia-sueño. No depende de los hábitos de vida, aunque un régimen de vida poco higiénico –fumar, beber, dormir mal– puede incrementar los síntomas en las personas que padecen este problema», apunta el facultativo de IMQ.

En ciertos pacientes estos síntomas pueden extenderse a los brazos y manos pero en la mayoría se restringen a las piernas.

Diagnóstico y tratamiento
Siempre que una persona note los síntomas descritos debe acudir a su médico de atención primaria. Si éste sospecha que puede tratarse de este trastorno le remitirá al neurólogo. Este especialista confirmará el diagnóstico y, en caso afirmativo, buscará una enfermedad subyacente y en su caso indicará un tratamiento. En este campo, ciertos medicamentos que se usan para en la enfermedad de Parkinson son muy eficaces para este síndrome.

La investigación avanza
El reconocimiento social de este trastorno junto con el correcto diagnóstico y tratamiento de los pacientes son los principales avances en este campo. También se ha progresado en la identificación de las bases genéticas de esta enfermedad y en el conocimiento de las estructuras neurológicas implicadas.

Los hábitos sanos pueden ayudar
Desafortunadamente, esta enfermedad no se puede prevenir. Una vez que una persona nota los síntomas debe acudir al médico y seguir las indicaciones que le dé su neurólogo. A los pacientes también se les aconseja que tengan hábitos de sueño sanos, así como que eviten los estimulantes y el tabaco.

No es una ‘manía’
La confirmación del diagnóstico en sí mismo suele aliviar emocionalmente a los pacientes, que a menudo sufren la presión de sus familiares que no comprenden que ese deseo de levantarse y andar no corresponde a una ‘manía’. Por otro lado, los tratamientos actuales son eficaces para aliviar este problema, indica también el especialista de IMQ.