sábado, 9 de julio de 2016

Expertos defienden del uso del español en la Comunicación científica y la puesta en marcha de políticas activas

Más de 550 millones de hispanohablantes convierten al español en la segunda lengua más hablada en el mundo, por detrás del chino mandarín, es también la segunda lengua más utilizada en Internet. Se estima  que en 2030 los hispanohablantes serán el 7,5% de la población mundial, tras tres o cuatro generaciones, el 10% de la población mundial se entenderá en español y hoy por hoy más de 21 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera en diversas regiones del planeta.  “Estas cifras ponen de manifiesto, no solo el valor que el idioma español tiene en la formación e identificación de una cultura, sino también, la proyección presente y futura de una lengua, rica en matices, abocada a trabajar por ocupar el lugar que merece”,  así lo ha asegurado Carmen Caffarel, exdirectora general de RTVE y exdirectora del Instituto Cervantes en el trascurso de la XI Jornada MEDES – MEDicina en Español que, bajo el título “El español médico y la biomedicina en español: pasado, presente y futuro”, se ha celebrado hoy en el marco de los Cursos de Verano de El Escorial.  En este sentido, Caffarel ha subrayado la necesidad de llevar a cabo, por parte de las instituciones pertinentes, “políticas proactivas a favor de la publicación científica en español”

Por su parte,  el doctor Fernando Navarro, traductor médico y vocal del Comité Técnico de MEDES (MEDicina en Español)  y uno de los directores de la jornada ha asegurado que “hoy por hoy, la mayor parte de los avances médicos se publican en inglés. De hecho, es mucho más fácil encontrar en Google un artículo  de tres al cuarto en inglés que el último artículo publicado en español en alguna de las grandes revistas médicas españolas”. Así lo ha asegurado Fernando Navarro, traductor médico y vocal del Comité Técnico de MEDES (MEDicina en Español) en el trascurso de la XI Jornada MEDES – MEDicina en Español que, bajo su dirección y con el título “El español médico y la biomedicina en español: pasado, presente y futuro”, se ha celebrado hoy en el marco de los Cursos de Verano de El Escorial.

La doctora Bertha Gutierrez, profesora titular de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, directora de la Revista Panacea ydirectora junto al doctor Navarro de dicha jornada, ha subrayado que encuentros como este “permiten reflexionar sobre las causas que han llevado al lenguaje científico español hasta el puesto donde está, bastante diferente que el del español de la cultura o de la literatura,  además de debatir sobre las posibles soluciones que hay para que en el futuro nose pierda definitivamente la posibilidad de ser una lengua de ciencia”.  La razón principal que ha relegado al español científico a un segundo lugar, coinciden en destacar los expertos, es que durante los siglos XIX y XX la inversión en ciencia en España y en general en todos los países hispanoamericanos ha estado “bastante por debajo de la desarrollada en otros lugares”.

A esto debemos sumar- asegura la doctora Gutiérrez – que los Estados Unidos, y por tanto, su idioma, llevan desde mediados del siglo pasado ejerciendo una presión imparable para que sea el inglés el idioma que prime en los intercambios científicos, las bases de datos, las revistas especializadas, e internet. El resto de idiomas han dejado ejercer pasivamente esa hegemonía”.

En este sentido, Navarro ha indicado que es necesario aprender inglés, sí, pero no resignarnos al monolingüismo científico.  “Al menos no sin antes haber sopesado las graves consecuencias que podría traer consigo”, asegura. Dentro de estas consecuencias podemos hablar de exclusión de las aportaciones realizadas en otros idiomas, dependencia científica y uniformidad del pensamiento, acrecentamiento de la barrera lingüística entre la ciencia médica universitaria (que se publica en inglés) y la práctica (que lee principalmente en el idioma materno: español), “sin contar con la discriminación lingüística, o a la creencia cada vez más generalizada de que un artículo en inglés es, por el mero hecho de estar escrito en este idioma, de mayor calidad que otro en español o cualquier otra lengua”, concluye Navarro.

Por su parte, el doctor José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly y tercer director de la jornada, coincide en señalar que “es fundamental el compromiso de las instituciones para potenciar el uso del español como medio conductor de conocimiento de la investigación científica”.  A este respecto,  el doctor Sacristán ha puesto de manifiesto la gran labor que realiza  el buscador MEDES que en la actualidad recoge aproximadamente 92.000 artículos publicados en más de 85 revistas españolas y 9 revistas iberoamericanas abarcando cerca de 50 especialidades diferentes, contribuyendo de esta manera a desarrollar y enriquecer la terminología y la práctica médica en español. “La base de datos MEDES es una fuente de consulta bibliográfica en español, abierta y gratuita, que permita recuperar de forma sencilla, precisa y eficaz publicaciones médicas escogidas en nuestra lengua”, concluye Navarro.

Resistencia activa
En un momento en el que el liderazgo del inglés como idioma de la ciencia médica está claro, el español de la biomedicina parece no sucumbir gracias a la necesidad de comunicación entre sí de los profesionales de los países de habla hispana. “Me resisto a creer –asegura Navarro– que la medicina española e hispanoamericana se conforme con ocupar indefinidamente una posición secundaria en el gran teatro de la ciencia mundialY estoy convencido de que el español puede volver a ser una de las grandes lenguas internacionales de la cultura, también en el ámbito científico”. 

Hasta entonces, es  fundamental que la lengua española mantenga en vigor un lenguaje especializado y su capacidad para expresar de forma precisa y eficaz el mundo que nos rodea y los nuevos descubrimientos científicos. Para ello, “precisamos de más y mejores traducciones especializadas realizadas con la máxima calidad y también de más y mejores libros de consulta, artículos originales y textos de todo tipo escritos directamente en lengua española” concluye Navarro.

Por su parte, la doctora Bertha Gutiérrez, añade que “es fundamental abandonar el papanatismo tradicional que nos hace creer que todo lo que viene de fuera, y en este caso concreto, lo que se publica o se dice en inglés, es mejor que lo que se hace o se dice en España o en español. El futuro del lenguaje médico en español depende de lo consciente que seamos de esto y de la involucración que adquiramos, tanto a nivel individual, como institucional, en defensa de nuestra lengua. Sin esto último, no hay nada que hacer”.