jueves, 9 de junio de 2016

Uno de cada cinco pacientes con FANV y riesgo embólico asociado no recibe tratamiento anticoagulante en España

Según los resultados del estudio ESCONDIDA FA (EStudio para la caracterización de pacientes CONFibrilación Auricular No Valvular DIagnosticada y no trataDA con anticoagulantes orales), realizado por la alianza Bristol-Myers Squibb – Pfizer en colaboración con las tres principales sociedades científicas de médicos de Atención Primaria (semFYC, SEMG y Semergen), que se han presentado en el Congreso de semFYC celebrado estos días en A Coruña, uno de cada cinco pacientes diagnosticados con Fibrilación Auricular No Valvular (FANV) y riesgo embólico asociado que debería recibir tratamiento anticoagulante no lo hace.

Se trata del primer estudio multicéntrico de ámbito nacional que ha evaluado a pacientes no anticoagulados que, en principio y en base a su riesgo embólico, tendrían indicación para recibir un tratamiento anticoagulante oral. En total, han participado 1.310 pacientes y 223 investigadores de todas las comunidades autónomas.


Al respecto, el doctor José María Lobos Bejarano, coordinador del estudio y responsable del área cardiovascular de semFYC señalaque “el objetivo del estudio ha sido caracterizar clínica y epidemiológicamente a los pacientes seguidos en centros de AP de toda España con diagnóstico documentado de FANV y puntuación en la escala de riesgo tromboembólico CHADS2≥2, que no reciben tratamiento con anticoagulantes orales (ACOs)”.

En referencia al resultado principal del estudio, el doctor Lobos indica que “todavía existe un 20% de pacientes que deberían ser tratados con ACOs y no es así. Por lo tanto, se infrautiliza el tratamiento anticoagulante oral y existe un amplio margen de mejora, aunque esta cifra se ha reducido ya que hace unos 10 años sólo la mitad de los pacientes candidatos recibían terapia anticoagulante”.

El estudio ESCONDIDA FA aporta nueva evidencia científica acerca de la prevalencia de pacientes con FANV que no reciben tratamiento con ACOs, sobre los factores que influyen en la decisión en el manejo terapéutico de estos pacientes y señala las diferencias entre los principales grupos poblacionales. Además, se han estudiado las diferencias en el manejo de la FANV para la prevención de ictus/ES (antiagregantes vs no antiagregantes/no ACOs).

Uno de cada dos pacientes con FANV se diagnostica en Atención Primaria
De acuerdo con los resultados del estudio, el diagnóstico inicial se realizó principalmente en AP (uno de cada dos), seguido de las consultas de cardiología (uno de cada tres), pero la decisión de tratamiento inicial recayó en el cardiólogo en dos de cada tres casos.

Por otra parte, se muestra que los pacientes con FANV y CHADS2≥2 que no reciben ACOs en la práctica clínica de las consultas de Atención Primaria en España tienen una enfermedad mayoritariamente de carácter permanente y de aproximadamente 5 años desde su diagnóstico. El manejo terapéutico inicial consistió mayoritariamente en antiagregantes (ocho de cada 10 pacientes).

Los principales motivos de la decisión inicial de no emplear un ACO en el manejo de la FANV fueron: en uno de cada tres pacientes, el rechazo del paciente a la monitorización y/o una presencia de alto riesgo hemorrágico, mientras que en uno de cada cuatro pacientes fueron una hipertensión arterial no controlada, caídas frecuentes, dificultad de acceso a la monitorización y/o la existencia de deterioro cognitivo.

Las principales diferencias entre los pacientes que inicialmente recibieron antiagregantes (AGs) y los que no fueron las siguientes:
·         una mayor puntuación media en las escalas CHADS2 y CHA2DS2-VASC en los pacientes que recibieron AG inicialmente
·         una mayor proporción de eventos tromboembólicos y menos eventos hemorrágicos en el grupo AG.
·         La administración de protectores gástricos, antihipertensivos y antidiabéticos fue más frecuente en el grupo AG, mientras que el uso de heparinas fue menos frecuente en este mismo grupo de pacientes.

En este sentido, el doctor Lobos indica que “estos nuevos datos muestran la situación actual sobre el manejo de la anticoagulación en nuestro país en un grupo concreto de pacientes y cuáles son las principales barreras que impiden el uso de un tratamiento anticoagulante, cómo superarlas, cómo conseguir que los pacientes que pueden obtener claro beneficio del tratamiento –fundamentalmente en términos de prevención de ictus, una complicación dramática, incapacitante y prevenible– lo reciban, salvo que tengan una clara contraindicación para ello”.
Barreras al tratamiento anticoagulante
Como se ha expuesto en la presentación de los datos, las causas para esta infrautilización de los anticoagulantes son múltiples, tanto del médico como del propio paciente: miedo al sangrado, incomodidad o pérdida de calidad de vida inherente al tratamiento.

Según los resultados del estudio, uno de cada tres pacientes ha mostrado rechazo a la monitorización. Al respecto, el doctor Lobosconsidera que “muchas veces este rechazo es debido a una elevada dificultad real para llevarla a cabo, es una causa importante de no recibir terapia anticoagulante y tiene que ver con el impacto en su calidad de vida y la percepción negativa del paciente en términos de seguridad, aunque los anticoagulantes de acción directa presentan ventajas en este sentido