lunes, 6 de junio de 2016

Un adecuado conocimiento de los síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson permite un mejor manejo de los pacientes

 En este sentido, fruto de su compromiso por la formación de los especialistas en la enfermedad de Parkinson, la compañía biofarmacéutica AbbVie organiza jornadas como la sesión “Enfermedad de Parkinson avanzado: más allá de lo motor”, dirigida a jóvenes neurólogos de Cataluña y Aragón con especial interés en los trastornos del movimiento. El objetivo de esta formación es proporcionarles los conocimientos y la formación necesaria en torno a las fases avanzadas de la enfermedad de Parkinson, así como las herramientas para la identificación de los síntomas motores y no motores de esta patología.

De esta forma, durante la sesión se visualizan varios vídeos con casos reales de pacientes que sirven de ayuda a otros neurólogos, y sobre todo, a las propias personas con enfermedad de Parkinson, muchas de las cuales han recibido un correcto diagnóstico y abordaje. “Este tipo de reuniones son muy importantes especialmente para los neurólogos que están solos en las consultas y no pueden comentar con otros especialistas los casos de difícil diagnóstico o resolver sus dudas sobre la administración de los tratamientos para la enfermedad de Parkinson avanzado, los cuales requieren del apoyo o de la supervisión de otros profesionales que pueden estar más familiarizados con el uso de estas técnicas”,  asegura el doctor Jesús Pérez del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.

Entre los síntomas de los estadios avanzados los expertos destacan el requerimiento de ayuda para las actividades de la vida diaria, presencia de fluctuaciones motoras con un 25 % del tiempo de vigilia en “off” durante los cuales existe limitación para realizar actividades básicas aunque el paciente no requiera de ayuda, disfagia severa, caídas recurrentes y demencia. Además de otros síntomas como el tiempo de evolución de la enfermedad de Parkinson de 10 años o más, la limitación para realizar actividades básicas, aunque no requiera ayuda, discapacidad funcional por discinesias durante al menos un 25% del tiempo “on” o bloqueos de la marcha, entre otros. Por otro lado, “los pacientes con enfermedad de Parkinson avanzada pueden presentar una gran número de síntomas no motores, entre ellos, problemas gastrointestinales o estreñimiento, síntomas neuropsiquiátricos como depresión apatía, deterioro cognitivo, o incluso demencia, además de otros síntomas como dolor o fatiga”, añade la doctora Claustre Pont, de la Fundació Privada Hospital Asil de Granollers.

La enfermedad de Parkinson afecta a más de 160.000 personas en España, a unas 12.000 en Cataluña, de las cuales el 10% presenta la enfermedad en estado avanzado. Cursa con síntomas motores (lentitud de movimientos, temblor, rigidez, inestabilidad postural) y no motores (trastornos del sueño, estreñimiento, fatiga, problemas visuales, respiratorios, urinarios, cognitivos o problemas psicológicos). Estos síntomas no motorespueden aparecer a lo largo de toda la enfermedad, algunos muchos años antes de que sea evidente, y suelen aumentar en número y gravedad a medida que la enfermedad avanza. Además, estos síntomas no motores repercuten negativamente en la calidad de vida del paciente y sus cuidadores.

Todos estos síntomas no motores pueden llegar a ser muy incapacitantes. En este sentido, los especialistas consideran fundamental su reconocimiento tanto por parte de la propia persona con enfermedad de Parkinson como de sus familiares. En este sentido, una buena formación e información les ayudará a reconocer estos síntomas precozmente. 

Actualmente la enfermedad de Parkinson no tiene cura pero existen varios fármacos y estrategias terapéuticas eficaces que ayudan a controlar los síntomas motores y no motores, y a mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad de Parkinson. En este sentido, en las fases avanzadas de la enfermedad cuando las terapias convencionales no proporcionan una mejoría óptima es necesario un tratamiento multidisciplinar que combine el tratamiento farmacológico con terapias rehabilitadoras como la logopedia, la fisioterapia, la estimulación cognitiva, etc., que son impartidas en las asociaciones y mejoran los síntomas, la estabilidad del paciente y su calidad de vida.