martes, 21 de junio de 2016

Los expertos recomiendan mantener los mismos hábitos durante el verano

Con la finalización del curso y la llegada de las vacaciones los niños sufren un cambio de rutinas y actividades que les afecta de forma directa. El paso de unos hábitos estrictos a un horario más flexible, el aumento del tiempo en casa y con la familia o la reducción de las actividades educativas, provocan inestabilidad física y emocional en los más pequeños. ¿Es necesario mantener exactamente las mismas rutinas? ¿Deben seguir con sus actividades educativas y formativas? ¿Cómo sintonizamos los horarios de pequeños y mayores para que todos los miembros de la familia puedan disfrutar del periodo vacacional? Los expertos de Top Doctors® (www.topdoctors.es) nos explican las necesidades básicas de los niños, qué actividades educativas fomentar, así como las claves de una convivencia veraniega saludable.
Es importante mantener las rutinas de los más pequeños
Los hábitos, rutinas y costumbres son pautas de conducta que suponen aprendizajes. “Aunque no sean exactamente las mismas es importantísimo mantener las rutinas de los más pequeños durante las vacaciones”, explica el Dr. Ignacio Manrique Martínez, Director del Instituto Valenciano de Pediatría y Puericultura y miembro de Top Doctors. “El horario de verano tiene que parecerse lo más posible al de invierno en cuanto a tiempos de comida, merienda y cena o actividades al aire libre. Un cambio brusco de las actividades aprendidas puede derivar en desasosiego y desconcierto. Y es, además, una forma de mostrarles que sus obligaciones siguen siendo las mismas”. Esta necesidad de mantener los hábitos es más importante cuanto más pequeño es el niño, sobre todo, en menores de dos años.
El problema radica en compaginar estos horarios con las jornadas laborales de verano o las vacaciones de los padres, que lo que buscan en estas fechas es precisamente cambiar sus propias rutinas y disfrutar más del ocio. “Aquí entran en juego los conceptos de responsabilidad, respeto y concienciación que requiere toda paternidad”, explica el Dr. Javier Molina Garicano, jefe de sección asistencial de Pediatría y Oncohematología del Complejo Hospitalario de Navarra y miembro de Top Doctors. “Siempre hay soluciones que ayudan a que todo el mundo salga favorecido. Medidas que permitan la diversión de niños y padres tanto juntos como de forma independiente. Lo que es verdaderamente importante es tener en cuenta que las vacaciones son ‘de’ y ‘con’ los pequeños”, añade.
Soluciones para disfrutar del verano en familia
La educación de los hijos durante las vacaciones también genera inquietud entre los padres, existiendo una gran distancia de posturas entre los partidarios y los detractores de mantener las actividades educativas de los más pequeños en el verano. “El concepto de ocio, entendido como tiempo dedicado a hacer lo que nos gusta y que habitualmente no podemos hacer durante el resto del año, no comporta que debamos dejar de lado el aprendizaje”, explica la Dra. Núria Curell Águila, responsable de la Unidad de Adolescentes de PAIDO-DEX del Hospital Universitario Quirón Dexeus y miembro de Top Doctors.
Sin embargo, no tienen por qué ser las mismas actividades educativas. “Puede ser el momento de trasmitir otro tipo de enseñanzas y valores también importantes, como las relativas al ámbito familiar y personal, aquellas a las que el día a día no permite que se les preste atención. Por ejemplo, la colaboración en las tareas domésticas y el mantenimiento del hogar, las conversaciones sobre futuro o la planificación de actividades, metas e ilusiones. Incluso simplemente ir al cine o a otro tipo de espectáculo y comentar el guion entre todos”.
En todo caso, los expertos advierten de que no hay que perder el foco de que las vacaciones son eso, vacaciones. “Es, para todos, un tiempo de paréntesis, de descanso, de cerrar etapa, de reflexión o recuperación física y emocional… Y esto aplica también a los niños, pues a lo largo del curso escolar batallan con las emociones, superan retos, alcanzan logros y afrontan fracasos. Exactamente igual que nosotros. ¿Por qué entonces no vamos a permitirles que desconecten?”, añade.
Compartir tiempo y actividades con la familia, lo realmente esencial
Lo realmente importante es que el tiempo y las actividades de los niños durante sus vacaciones sean de calidad. “Los niños tienen una falta de ‘afecto’ por parte de los padres porque les ven poco. Compartir tiempo con sus padres y la familia es verdaderamente importante para ellos y son los momentos que ellos recuerdan”, explica el Dr. Ignacio Manrique Martínez, Pediatría Director del Instituto Valenciano de Pediatría y Puericultura y miembro de Top Doctors“Es algo a tener muy en cuenta porque puede ocurrir que los niños entiendan la situación al revés y comprendan que solo cuentan en su vida con sus conocidos o amigos del colegio por ser a los que ven más frecuentemente y que sus padres están ahí solo puntualmente”.
Los expertos recomiendan que los más pequeños aprovechen las vacaciones para practicar deportes en equipo, actividades artísticas o al aire libre, como senderismo o montañismo. También que se empapen del amor o la sabiduría popular e histórica que les ofrecen los abuelos. Ir al pueblo es una oportunidad de conocer nuevos lugares y rutinas en un entorno natural distinto al habitual.  “Es un aprendizaje no reglado que construye identidades, y las entidades aportan una profesionalidad, que suele ser muy solvente”.
Los expertos no descartan los videojuegos o la televisión-siempre que no sean juegos o programas violentos, con límites horarios y siempre bajo la supervisión de adultos-, ni los campamentos de verano o las escuelas de ocio infantil y juvenil. “Estos campamentos no son sólo una muy buena solución para compatibilizar la vida familiar y laboral durante los tres meses de vacaciones de los niños, sino que les ayuda a desarrollar competencias sociales y comunicativas”, asegura el Dr. Andrés Cánovas, experto en Neurología Infantil y miembro de Top Doctors.
Para los niños, como para los mayores, las vacaciones son un periodo de regeneración física y emocional importante y, si bien hay que mantenerles las rutinas y obligaciones, es el momento ideal para disfrutar del día a día desde un prisma más familiar y flexible, más relajado y ameno, y en entornos distintos con posibilidades de aprendizajes diferentes.