lunes, 6 de junio de 2016

La prevalencia de la fibrilación auricular en pacientes con enfermedad renal crónica es 10 veces mayor

Con el objetivo de conocer las particularidades, las indicaciones existentes y debatir sobre la relación entre la enfermedad renal crónica (ERC) y la fibrilación auricular (FA), así como poner en evidencia las complicaciones de la anticoagulación tradicional con warfarina o acenocumarol en pacientes con estas patologías, se ha celebrado en Barcelona el primer “Workshop sobre anticoagulación en FA e insuficiencia renal crónica” al que han acudido especialistas en nefrología de toda Cataluña.

En la jornada, organizada por la Alianza Bristol-Myers Squibb-Pfizer, los expertos reunidos han explicado que la ERC es una patología que afecta a un porcentaje muy significativo de la población debido, en gran parte, a la alta prevalencia de sus principales causas: envejecimiento, hipertensión, diabetes mellitus y enfermedades vasculares.

En este sentido, el doctor Jordi Calabia, jefe de servicio de nefrología del Hospital Josep Trueta de Girona y moderador del encuentro, ha especificado que “estas patologías tienen una estrecha relación con la fibrilación auricular, coincidiendo en multitud de ocasiones ambas entidades. De hecho, la prevalencia de FA en pacientes con ERC es, como mínimo, 10 veces mayor que en la población generalA pesar de ello, existe un desconocimiento por parte de los especialistas en el manejo anticoagulante de estos pacientes”.

Aun teniendo en cuenta estas características especiales de los pacientes con enfermedad renal, actualmente el papel de los nefrólogos en el manejo de la anticoagulación es secundario y se ve supeditado a la indicación por parte de otros especialistas. Sobre este aspecto, el doctor Calabia ha añadido que “el paciente con ERC ha sido, generalmente, excluido o infravalorado en los estudios de anticoagulación, lo que dificulta la valoración del beneficio riesgo del nefrólogo a la hora de decidir anticoagular”.

Recomendación NICE
Los expertos valoraron de forma muy positiva la reciente recomendación de la guía NICE (National Institute for Health and Care Excellence) sobre los beneficios del uso de apixabán sobre warfarina en pacientes con un índice de filtración glomerular estimado (eGFR) de 30–50 ml/min/1,73 m2 y fibrilación auricular no valvular con uno o más riesgos evidentes de sufrir un ictus, basadas en los resultados de un subanálisis pre-especificado del estudio ARISTOTLE[i]. En el mismo, apixabán en comparación con warfarina redujo el índice de ictus, muerte y sangrado grave, y las personas con función renal dañada (eGFR 25-50 ml/min/1,73m2) obtuvieron una mayor reducción de sangrados gravesi.

“Los beneficios de los ACODs en los pacientes con ERC se hacen evidentes, por lo que es lógico que repercutan progresivamente en las recomendaciones de las guías más influyentes a nivel internacional”, ha concluido el doctor Calabia.

El papel de los ACODs
Durante el workshop se analizó el papel de los anticoagulantes de acción directa (ACODs) en los pacientes con ERC y FA y el creciente protagonismo que pueden alcanzar en los próximos años. En palabras del doctor Calabia“los ACODs representan grandes ventajas respecto al tratamiento con antivitamina K, puesto que tienen una menor tasa de sangrado, actúan sin efecto sobre la calcificación vascular y tienen menos interacciones farmacológicas”.

Este último punto se ha resaltado de manera especial, dado que en general, el paciente que sufre afecciones renales crónicas y arritmias suele ser crónico y está plurimedicado, por lo que aumentar el rango de seguridad evitando posibles efectos adversos es un beneficio para el clínico a la hora de decidir un tratamiento anticoagulante.