viernes, 10 de junio de 2016

La dieta mediterránea reduce el riesgo de fracturas óseas

La dieta mediterránea reduce el riesgo de fracturas óseas, que sufrirán un tercio de mujeres y una quinta parte de los hombres, según conclusiones del XIV Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).  Así lo demuestra un estudio publicado en la prestigiosa revista JAMA Internal Medicine del mes de mayo, en el que se demuestra que “una mayor adherencia a la dieta mediterránea está asociada a un menor riesgo de fracturas de cadera”. También es la conclusión de una investigación italiana publicada este mes de junio en Translational Medicine en la que comprobó una mayor densidad ósea entre quienes seguían la dieta mediterránea.

A pesar de ello, las mujeres españolas de mediana edad muestran “un distanciamiento progresivo del patrón de dieta mediterránea” hacia una dieta desequilibrada,  según ha concluido un estudio de la Universidad de Granada publicado en el último número de la revista Nutrición Hospitalaria. El resultado es un incremento del riesgo de osteoporosis, sobrepeso y enfermedades cardiovasculares, según los autores.

La AEEM advierte que cuando aparece la osteoporosis, la alimentación por sí sola no basta para frenar la enfermedad. “La alimentación equilibrada es necesaria, incluyendo el aporte de calcio, pero no es suficiente en muchos casos, ya que hay que tomar el tratamiento de manera continuada, algo que sólo hacen una de cada cinco que lo necesitan”, explica el doctor Adolfo Díez-Pérez, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital del Mar, de Barcelona.

Una de las causas de la falta de adherencia al tratamiento es que “consiste en una enfermedad que no duele, que no da síntomas hasta que está avanzada”, señala. El doctor Díez-Pérez propone considerar el tratamiento de la osteoporosis como el de otras enfermedades crónicas como la hipercolesterolemia o la hipertensión, cuyo objetivo es acercarse a la normalidad. En el caso de la osteoporosis la finalidad es una densidad ósea normal, no desviada más de dos puntos negativos en la escala estándar de medición (T) con respecto a la población sana de la misma edad.

Nuevos fármacos
Los nuevos fármacos contra la osteoporosis permiten una mayor adherencia al tratamiento, según el doctor Díez-Pérez, ya que su administración “es muy simple”, una sola inyección subcutánea cada 6 meses, que los pacientes pueden administrarse por sí mismos.

Durante el congreso de la AEEM también se han presentado datos preliminares de dos fármacos en fase final de investigación que suponen nuevas vías de abordar la osteoporosis. Uno de ellos es un inhibidor de la catepsina K, que de confirmarse su eficacia, “sería el primer tratamiento oral que no suprime la formación del hueso en el osteoblasto”, subraya el doctor Javier Ferrer, catedrático de Ginecología de la Universidad de Oviedo. Eso supone, a su juicio, supone “un tratamiento formidable para las huesos, con un efecto como la paratohormona, con la diferencia de que esta última requiere una inyección diaria durante un máximo de 2 años y debe conservarse en nevera”.   

Otro de los fármacos en investigación que podría estar aprobado este año por la FDA, el organismo encargado de la autorización de medicamentos en Estados Unidos, añade, es un inhibidor de la esclerostina, una sustancia que sólo produce el osteocito, con lo que “estimularía la acción del osteoblasto, lo que no ocurre con los tratamientos actuales”. Sus resultados en fase 3 son una reducción de fracturas de cadera de casi la mitad (47-48%).