lunes, 23 de mayo de 2016

UNA DIETA RICA EN ANTIOXIDANTES EN LA MUJER Y EN MINERALES EN EL VARÓN MEJORARÍA LA PRODUCCIÓN DE OVOCITOS Y LA CALIDAD DEL ESPERMA RESPECTIVAMENTE

 Aunque es fundamental tener en cuenta la influencia de factores ambientales y genéticos, cada vez está más aceptado que la alimentación juega un papel importante en el aumento o disminución de la fertilidad. Son muchos los estudios que sugieren que el déficit de ciertos nutrientes pueden afectar a la capacidad reproductiva cuando se busca un embarazo, ya sea de forma natural o mediante técnicas de reproducción asistida. El 31º Congreso de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que ha reunido en Málaga a más de un millar de especialistas en el área de la reproducción, ha sido testigo también de la presentación de nuevos estudios que analizan el impacto de la dieta tanto en la mujer como en el varón.

El factor masculino, que agrupa un variado conjunto de alteraciones seminales, está presente en el 25-30 por ciento de las parejas como causa principal de esterilidad. Investigadores del Hospital Clínico Universitario de Valladolid han llevado a cabo un trabajo que relaciona el consumo de minerales con la calidad seminal y concluye la necesidad de tener una dieta equilibrada y de valorar la incorporación de suplementos alimenticios cuando exista un déficit de oligoelementos. En la investigación analizaban la calidad de la dieta, comparando la ingesta real de oligoelementos (de los pacientes) con la calidad seminal (número de espermatozoides móviles). Tal como explica Juana María Molina, investigadora principal y embrióloga senior, “una dieta desequilibrada puede deberse tanto al déficit como al exceso de alimentos, lo que se traduce en una ingesta inadecuada de oligoelementos”.

Antioxidantes en la dieta
Pero la influencia de la alimentación se ha observado también en la mujer. Tal como se recoge en el trabajo llevado por investigadores de la Clínica Tambre y de la Universidad Complutense de Madrid, ya existían evidencias que relacionaban el estrés oxidativo con la baja calidad ovocitaria y el aumento de muerte celular. Sin embargo, no había muchos datos respecto a su relación con la baja reserva ovárica, que es la baja capacidad de los ovarios para producir óvulos de alta calidad y que es causa de infertilidad femenina. El descenso de la función ovárica, y por tanto, la baja reserva no es normal antes de los 40 años.

Los resultados de esta investigación, coordinada por la doctora Rocío Núñez, directora científica de la Clínica Tambre, sugieren una menor capacidad antioxidante y una mayor muerte celular en el líquido folicular en mujeres jóvenes con baja respuesta tras la estimulación ovárica, lo que lleva a pensar que el estrés oxidativo podría influir también en la producción ovocitaria. “Por estos resultados que hemos observado en el estudio creemos -señala la doctora Rocío Núñez- que la identificación de biomarcadores relacionados con la respuesta ovárica podría ayudar a desarrollar terapias antioxidantes para estas pacientes. Además, de esta forma podría abrirse una esperanza para mujeres cuya única opción hasta este momento, por no tener óvulos de alta calidad, era recurrir a la donación de óvulos para lograr el embarazo”.

Hoy por hoy la baja respuesta ovárica que se obtiene en pacientes sometidas a tratamientos de reproducción asistida ocurre en entre un 19 y un 24 por ciento de los casos. Este estudio se llevó a cabo comparando los datos obtenidos en mujeres menores de 35 años con baja respuesta en la producción de ovocitos tras la fecundación in vitro con los de mujeres fértiles, observando entonces diferencias significativas.

Globalmente, está bien asentado que las dietas saludables y equilibradas tienen un impacto positivo sobre la fertilidad, a pesar de que existan múltiples factores implicados en el proceso de la reproducción. Según recoge la Guía sobre Estilo de vida y fertilidad, de la Sociedad Española de Fertilidad, la alimentación es uno de esos factores, aunque hay otros como el estrés, el sobrepeso, la falta de ejercicio físico y hábitos tóxicos cuya influencia en los problemas de fertilidad puede llegar a ser importante, sobre todo cuando actúan de forma combinada.