jueves, 12 de mayo de 2016

La obesidad reduce las posibilidades de un embarazo de éxito

La obesidad es una de las grandes pandemias del siglo XXI y combatirla es necesario para mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen. Actualmente, una de las técnicas más efectivas para ponerle fin es la aplicación de tratamientos de endoscopia bariátrica como el balón intragástrico o el método Apollo.

Según un estudio realizado por la Unidad de Endoscopia Bariátrica del Hospital HM Sanchinarro de Madrid, que es pionera a nivel internacional en la aplicación de estos tratamientos, el 90% de las personas que decide apostar por éstos son mujeres con sobrepeso adquirido en sucesivos embarazos.

Mujeres que previamente presentaban un peso normal han ido incrementando su peso en sucesivos embarazos, llegando a un punto en que no son capaces de normalizarlo, tras múltiples intentos con los métodos convencionales. Es importante que tras acabar el periodo de lactancia, la mujer recupere su peso previo al embarazo lo antes posible, ya que a medida que pasa el tiempo, resulta mucho más difícil hacerlo”, ha declarado el Dr. Gontrand López-Nava, director de esta unidad y especialista en Aparato Digestivo y Endoscopia.

El siguiente perfil más común es el de la mujer que quiere ser madre, de forma natural o mediante técnicas de reproducción asistida, y tiene sobrepeso u obesidad. El motivo es que ese estado reduce considerablemente las posibilidades de un embarazo de éxito debido a que el exceso de peso está asociado a una elevada tasa de aborto en el primer trimestre y del fallo de implantación. Además, disminuye drásticamente las opciones de quedar embarazada también a través de un tratamiento de fertilidad, por lo que es fundamental normalizar su peso.

Es frecuente que incluso mujeres que ya han tenido un embarazo de alto riesgo por su obesidad, acuden a regularizar su peso antes de intentar un nuevo embarazo, para evitar las múltiples complicaciones que para ella o para el recién nacido han supuesto el exceso de peso en esos embarazos anteriores”, ha señalado López-Nava.

Entre las complicaciones más comunes asociadas a un embarazo de alto riesgo debido a obesidad destacan: la hipertensión arterial y la diabetes gestacional, el parto por cesárea, y la mayor frecuencia de  hemorragias, infecciones o  tromboembolismos postparto, entre otras.

Junto a esto, los hijos de madres obesas padecen con más frecuencia problemas al nacer, tienen mayor tendencia a ser obesos en el futuro y a padecer múltiples enfermedades en la edad adulta.

"Para evitar estas complicaciones es cada vez mayor el número de mujeres que atendemos por indicación de su ginecólogo para normalizar su peso antes de la gestación porque es la opción más recomendada en estos casos por su eficacia y no necesitar cirugía”, ha declarado el director de la  Unidad de Endoscopia Bariátrica del Hospital Universitario HM Sanchinarro de Madrid

Junto a esto, una vez realizado el tratamiento, las pacientes de la Unidad dirigida por el Dr. López Nava reciben apoyo terapéutico de un equipo multidisciplinar para que aprendan e integren nuevos hábitos de vida que les permitan mejorar su forma de alimentarse e incorporar ejercicio físico en su rutina diaria. Esto es fundamental para que, una vez perdido el peso y hayan conseguido quedarse embarazadas, no retornen a hábitos nutricionales inadecuados y a una vida sedentaria que les podrían hacer a ganar el peso perdido.