jueves, 19 de mayo de 2016

En España, entre 5 y 8 de cada 1.000 niños nacidos sufren cardiopatías congénitas

Con el objetivo de revisar y poner al día todas las novedades relevantes en el área de la cardiología pediátrica, más de 300 especialistas entre cardiólogos infantiles, cirujanos cardiovasculares infantiles, pediatras, neonatólogos, cardiólogos de adultos, intensivistas, anestesistas, residentes y personal de enfermería se reúnen desde hoy y durante tres días en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas (SECPCC), que este año celebra su XI edición en Valladolid.

En palabras del doctor Fernando Centeno, Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Río Hortega y Presidente del Comité Organizador, “el objetivo fundamental es actualizar conocimientos y compartir experiencias profesionales. Para ello contamos con un programa científico de altísima calidad en el que van a participar ponentes de todo el mundo, con representación de algunas de las unidades de mayor prestigio de América y de Europa, y por supuesto de nuestro país”.

De acuerdo a los datos aportados por la SECPCC, la cardiopatía es la patología congénita de mayor incidencia en España, queafecta a entre cinco y ocho de cada mil niños nacidos, lo que supone unos 4.000 casos nuevos cada año. “Queremos transmitir a la comunidad científica y a las autoridades sanitarias la importancia que tiene que nuestros pacientes sean atendidos por profesionales cualificados, destacando la importancia que tiene el paciente pediátrico, que no es un adulto pequeño, si no un paciente complejo con unas características especiales que le confieren identidad propia. Por eso desde la Sociedad estamos luchando por el reconocimiento del área de capacitación específica de Cardiología Pediátrica”, recalca el doctor Centeno.

Entre los temas revisados este año y que resultan de interés para la cardiología pediátrica y cardiopatías congénitas se encuentran la cardiología fetal, las arritmias, la cardiología clínica, la insuficiencia cardiaca crónica, la hipertensión pulmonar, la valvulopatía aórtica, el tracto de salida del ventrículo derecho en pacientes operados, los accesos vasculares o la cirugía mínimamente invasiva, entre otros. Dirigidas a paciente, el último día del Congreso, como cierre, se celebrarán un taller con la Fundación Menudos Corazones y una marcha popular por el centro de Valladolid, “que esperamos que se convierta en una auténtica concentración popular de apoyo a nuestros pequeños pacientes”, subraya el doctor Centeno.

Cardiopatías congénitas, factor de riesgo para infecciones respiratorias agudas por VRS
El doctor Constancio Medrano, jefe de Sección de Cardiología Pediátrica en el Hospital Universitario Gregorio Marañón, es el coordinador del simposio Impacto de las Infecciones Respiratorias por VRS en Cardiología Pediátricacon la colaboración de la compañía biofarmacéutica AbbVie. En este simposio se revisará la situación actual del manejo respiratorio agudo del VRS del paciente cardiacoEste virus es la primera causa de infección respiratoria aguda grave en forma de bronquiolitis y el principal motivo de ingreso en la edad pediátrica. En España, entre el 0,5% y el 2% de los afectados son hospitalizados[iii], aunque esta tasa de hospitalización llega a ser del 13% en niños con cardiopatías congénitas hemodinámicamente significativas, según datos del Estudio Multicéntrico Nacional CIVIC. La infección por VRS añade un estrés adicional a su ya vulnerable sistema cardiopulmonarDe acuerdo con el doctor Medrano, “los niños con cardiopatía tienen una alta morbimortalidad por VRS, requiriendo en una cuarta parte de los casos ingresos en la unidad de cuidados intensivos”.

Cardiopatías Congénitas: impacto del VRS en los niños hospitalizados y en las intervenciones
El VRS incrementa la morbilidad y mortalidad y retrasa intervenciones programadas o las complican en estos bebés. Como explica el doctor Medrano, el 70% de los bebés es operado antes de cumplir un año y de ellos, el 80% en los tres primeros meses de vida, ingresando posteriormente en las unidades de cuidados intensivos para su recuperación. En épocas epidémicas estas unidades tienen una alta ocupación por otros niños con bronquiolitis severas. Todo ello genera carga y consumo de recursos asistenciales[iv] con ocupación de las unidades y complejidad en el manejo que exige al intensivista pediátrico una adecuada capacidad de coordinación y planificación de equipos multidisciplinares con cirujanos, cardiólogos, anestesistas, etc[v]. “Es por ello que el diagnóstico precoz, las medidas higiénicas y de aislamiento, así como la profilaxis son claves en la planificación quirúrgica y en sus resultados”.