lunes, 23 de mayo de 2016

El diagnóstico de precisión puede evitar el 30% de los errores diagnósticos en alergia pediátrica‏

El diagnóstico de precisión, basado en el análisis de componentes o moléculas de los alérgenos, puede evitar el 30% de los errores diagnósticos en alergia infantil alimentaria y al polen, según los datos presentados en elXL Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que se ha celebrado en Barcelona. Esto supone una oportunidad de tratamiento más individualizado y personalizado para aquellos niños sensibilizados a distintos alérgenos al permitir diseñar vacunas más específicas “lo que aumenta las posibilidades de frenar la evolución de su enfermedad en el futuro y mejora su calidad de vida”, explica el doctor José Manuel Lucas Moreno, del Grupo de Trabajo de Inmunoterapia de la SEICAP.

Más del 80% de los niños que sufren rinitis alérgica están sensibilizados a más de un tipo de polen. Por otro lado, está demostrado que más del 20% de los menores que desarrollan alergia alimentaria en su primer año, van a padecer algún tipo de enfermedad alérgica a lo largo de la vida, según estimaciones de la SEICAP. Los menores con múltiples sensibilizaciones y alergias a proteínas presentes en alimentos y pólenes, son susceptibles de sufrir errores tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, “al ser muy difícil dar con el alérgeno concreto”, indica el doctor Lucas. De ahí que las vacunas, realizadas con los alérgenos, “no siempre contengan el componente exacto al que el niño tiene alergia o sensibilización”, apunta.  Con el diagnóstico de precisión se “pueden indicar inmunoterapias específicas que aumentan la seguridad y la eficacia”, añade.

La posibilidad de conocer los componentes moleculares de los alérgenos “permite conocer de manera más precisa el grado de gravedad y de riesgo de la alergia de cada menor, así como mejorar el pronóstico y tratamiento, lo que supone un paso más hacia la medicina personalizada”, subraya el doctor Domingo Barber, director del Instituto de Medicina Molecular Aplicada de la Facultad de Medicina CEU San Pablo y experto en biotecnología y bioinformática. El hecho de no realizar un diagnóstico de precisión en casos en los que es necesario, es decir, aquellos niños sensibilizados a moléculas, panalérgenos o especies vegetales, “puede implicar que el tratamiento indicado no sea el adecuado para su caso”, apunta.

Con los métodos diagnósticos habituales “puede ser difícil, y a veces imposible, identificar el alérgeno causante de la enfermedad,  sobre todo en pacientes polisensibilizados”, indica la doctora Ana María Plaza, presidenta de SEICAP y jefa del Servicio de Alergia e Inmunología Clínica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. En él se está llevando a cabo un estudio con niños con alergia alimentaria a alimentos vegetales y en los que el análisis molecular ha permitido mostrar sensibilización a proteínas presentes tanto en alimentos como en pólenes (LTPs transportadoras de lípidos). El 22% presenta también dermatitis atópica y el 72% alergia respiratoria (el 37% por ácaros, el 18% por pólenes, el 7% hongos y el resto por múltiples sensibilizaciones). Además, más de la mitad presenta alergia a otros alimentos no vegetales, sobre todo el huevo, la leche y el pescado.

El diagnóstico molecular permite “una selección precisa de moléculas para la correcta indicación de inmunoterapia en este tipo de casos”, señala la presidenta de la SEICAP. Así, los errores diagnósticos se reducen y “hay un mejor pronóstico al discernir entre los peligros reales de algunas sensibilizaciones y al establecer el riesgo de padecer distintos cuadros clínicos de variada gravedad”, afirma. Además, existe mejor estandarización de los extractos, y “una mayor seguridad pues disminuye la necesidad de pruebas de provocación específicas en algunos”, añade. Otra ventaja es “una mayor eficiencia y el abaratamiento de los costes de tratamiento, al optimizar la indicación de inmunoterapia específica”, comenta.

Difícil acceso
A pesar de que el diagnóstico molecular o por componentes está muy extendido, “aún queda mucho por hacer y no todos los centros españoles pueden disponer de ello lo que dificulta la calidad de vida de muchos niños que no responden bien a la medicación o tratamiento indicados”, asegura la doctora Plaza.

Otra necesidad es “la formación de los distintos especialistas en este ámbito y de nuevos programas de investigación que permitan mejorar la búsqueda de nuevos biomarcadores”, indica el doctor Barber. A su juicio, “es fundamental garantizar que los pacientes que lo necesitan puedan acceder a ello”. Este experto está colaborando en la elaboración de un manual de próxima publicación sobre diagnóstico molecular, en el que participan 60 especialistas de todo el mundo, cuya distribución a los médicos será gratuita.