martes, 17 de mayo de 2016

El cacao mejora la circulación y ayuda a regular la presión arterial

La hipertensión arterial (HTA) afecta a 14 millones de españoles, el 40% de la población adulta de nuestro país. Es una enfermedad silenciosa y un factor clave de riesgo cardiovascular. Pero también una patología prevenible y controlable con actividad física y una dieta equilibrada que incluya alimentos que ayuden a mejorar los niveles de presión arterial, como el cacao. En el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, los expertos recuerdan los beneficios de este alimento. 
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce como alegación de salud el papel del cacao en la elasticidad de las arterias, lo cual contribuye a regular las cifras de presión arterial. El secreto de esta propiedad del cacao estaría, según varios estudios3, en su alto contenido en flavanoles, un tipo de flavonoides que, además de sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, ayudan a  reducir la presión arterial.
Concretamente, los flavanoles estimulan “la dilatación del endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos para que produzca óxido nítrico, que dilata las arterias, mejora la circulación y reduce la presión arterial, actuando contra la hipertensión”, explica el Dr. Ramon Estruch, presidente del comité científico del Observatorio del Cacao, consultor sénior en Medicina Interna del Hospital Clínic y Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. “Otros componentes del cacao, como la teobromina, también favorecerían la prevención de la hipertensión”.  

Sobre los efectos del cacao sobre la presión arterial, uno de los estudios realizado en el Hospital Clínic de Barcelona, incluyó a casi medio centenar de voluntarios con riesgo cardiovascular que consumieron cacao durante tres meses de forma pautada. La mitad tomó 40 g diarios de cacao con 500 ml de leche y la otra mitad cacao solo.
El Dr. Estruch explica que “a partir de las conclusiones obtenidas, vimos que el consumo diario de cacao se asociaba a una reducción de la presión arterial en personas hipertensas y con un aumento de los niveles de HDL o colesterol bueno en sangre y una reducción del LDL o colesterol malo”.