miércoles, 11 de mayo de 2016

Determinada la distribución de macronutrientes y fuentes alimentarias de la población española

·         El estudio científico, publicado en la revista científica Nutrients, analiza qué cantidades se ingieren de los diferentes macronutrientes, así como las principales fuentes de alimentos y bebidas que contribuyen al consumo de hidratos de carbono (incluidos los azúcares libres), lípidos (entre los que se incluyen los ácidos grasos saturados, poliinsaturados, monoinsaturados y el colesterol), proteínas, fibra y alcohol
La revista científica Nutrients ha publicado recientemente la investigación ‘Distribución de macronutrientes y fuentes alimentarias en la población española: resultados obtenidos del estudio científico ANIBES’. Se trata de un paso más de esta encuesta sobre datos antropométricos, ingesta de macronutrientes y micronutrientes y sus fuentes, así como el nivel de actividad física y datos socioeconómicos de la población, y que ha sido coordinada por la Fundación Española de Nutrición(FEN).

Esta nueva investigación, incluida dentro del estudio científico ANIBES, ha tenido como objetivo principal conocer la distribución de los diferentes macronutrientes, así como de las principales fuentes de alimentos y bebidas que contribuyen al consumo de hidratos de carbono (entre los que se incluyen los azúcares libres), lípidos (entre los que se engloban los ácidos grasos saturados, los ácidos grasos poliinsaturados, los ácidos grasos monoinsaturados y el colesterol), proteínas, fibra y colesterol según sexo y edad.

“De esta forma, tendremos un mayor conocimiento y una información más detallada y precisa sobre los diferentes grupos y subgrupos de alimentos y bebidas que están incluidos en la alimentación de los españoles”, comenta el Prof. Dr. Gregorio Varela-Moreiras, Presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), Director del Grupo de Investigación en Nutrición y Ciencias de la Alimentación (CEUNUT) y Catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

Según se recoge en el estudio, “los profundos cambios sociales y económicos que se han producido en nuestro país en las últimas décadas han hecho que también se hayan provocado ciertas variaciones en los patrones de alimentación y en los estilos de vida”. Como indica el Prof. Gregorio Varela-Moreiras, “algunos de estos cambios han tenido un impacto que se puede considerar positivo, como la disponibilidad de una mayor variedad de los alimentos, que estos sean más accesibles, así como un incremento en la seguridad alimentaria. En cualquier caso, de forma global, estos cambios no garantizan una selección adecuada de alimentos o que se produzca unaadherencia a un patrón de alimentación mediterráneo”.

Recomendaciones y macronutrientes

Tal y como continúa explicando el presidente de la FEN, “en la investigación hemos observado que la ingesta de proteínas se encuentra muy por encima de los límites recomendados, que están fijados en el 15% de la energía total”. El grupo de alimentos carnes y derivados, con un 33,14%, es la principal fuente alimentaria de este macronutriente entre la población participante en el estudio, seguido del grupo de cereales y derivados (17,38%) y el de la leche y productos lácteos (17,17%).

Por su parte, y en relación a los hidratos de carbono, “el mayor consumo total de hidratos de carbono se ha podido ver en los grupos de edad más jóvenes, en comparación con los más mayores, y más en hombres que en mujeres” explica el Prof. Varela-Moreiras. En este caso, el grupo de cereales y derivados, con un 48,97% constituye la principal fuente alimentaria de la muestra, seguido de la leche y productos lácteos (9,90%) y las bebidas sin alcohol (8,36%).

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Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organizaciónde las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indican que el total de hidratos de carbono en la alimentación debería estar entre el 50% y el 75% del total de la energía. Por su parte, la EFSA en 2010 propuso una horquilla de entre el 45% y el 60% de la energía total para el consumo de hidratosde carbono.

En relación a los azúcares, el profesor señala que “aunque la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) no establece un límite máximo de consumo, la OMS recomienda que tanto adultos como jóvenes deberían realizar una ingesta de azúcares libres de menos del 10% del total de la ingesta diaria de energía. Este mismo organismo ha propuesto posteriormente una reducción de la ingesta de azúcares hasta el 5%, ya que podría tener potenciales beneficios para la salud”.

La leche y los productos lácteos, que incluye los subgrupos  de  leches, quesos, yogur y leches fermentadas y otros productos lácteos, son el grupo de alimentos y bebidas que más contribuye a la ingesta de azúcares, seguido de grupo de bebidas sin alcohol ( que incluye los subgrupos de zumos y néctares, refrescos con azúcar, café y otras infusiones, bebidas para deportistas, bebidas energéticas, refrescos sin azúcar, agua y otras bebidas sin alcohol), el de frutas, el de azúcares y dulces y el de cereales y derivados. Es importante que cada grupo se analice por subgrupos de forma diferenciada, por el distinto tipo de azúcares que aportan.
En lo que se refiere a la fibra como macronutriente, el grupo de cereales y derivados ha sido la principal fuente alimentaria, seguido del grupo de verduras y hortalizas y el de frutas. “Los valores fueron más altos en los adultos de mayor edad que en las poblaciones más jóvenes. En cualquier caso, no se alcanzan las recomendaciones y objetivos nutricionales establecidos para la población española en lo que se refiere a la ingesta de este componente de la dieta”, comenta el Prof. Varela-Moreiras.

En lo que respecta a los lípidos, la situación es a la inversa y “los más jóvenes consumen una mayor cantidad que los adultos más mayores, y los hombres más que las mujeres. El grupo de aceites y grasas es la principal fuente de este macronutriente”, continúa comentando el Prof. Varela-Moreiras. A este grupo de alimentos le siguen las carnes y derivados y la leche y los productos lácteos.

Tanto la OMS y la FAO a nivel mundial, como la EFSA a nivel europeo, han propuesto como referencia en lo que se refiere a lípidos un límite inferior del 20% de la ingesta total y unlímite superior del 35%.


Ruiz E, Ávila JM, Valero T, del Pozo S, Rodriguez P, Aranceta-Bartrina J, Gil A, González-Gross M, Ortega RM, Serra-Majem Ll, Varela-Moreiras G. Macronutrient Distribution and Dietary Sources in the Spanish Population: Findings from the ANIBES Study. Nutrients,2016;8(3):177; doi:10.3390/nu8030177.

Más información:
Teresa del Pozo
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