domingo, 24 de abril de 2016

Un paciente anticoagulado mejor informado reduce los riesgos y complicaciones graves

 Esta semana se ha celebrado el Día Europeo de los Derechos de los Pacientes, una ocasión en la que la iniciativa ‘La salud del paciente, por delante’ ha querido aprovechar para destacar la importancia que tiene para los pacientes anticoagulados un mejor conocimiento de su tratamiento y sobre todo sensibilizar sobre las implicaciones que tiene para la salud el control adecuado de la anticoagulación. Sobre todo, teniendo en cuenta que aproximadamente un 40% de los más de 800.000 pacientes anticoagulados que existen en España, no consigue un buen control con el tratamiento anticoagulante que recibe. Este mal control les expone a un mayor riesgo de sufrir graves complicaciones, como hemorragias graves o ictus, la segunda causa de muerte global y la primera en la mujer en la población española.

La iniciativa ‘La Salud del Paciente por delante’ quiere sensibilizar sobre la importancia de situar al paciente anticoagulado, y a sus necesidades, por delante a la hora de establecer el tratamiento más adecuado para cada caso. En el último documento de esta iniciativa, ‘Compromisos con la gestión del paciente anticoagulado’, en el que participaron expertos de todas las especialidades sanitarias implicadas en la gestión de este tipo de pacientes, se apela a una serie de compromisos para seguir avanzando en este sentido. Entre ellos, trabajar en la concienciación del propio paciente y su entorno, en la importancia de que dispongan “de la información y la formación necesaria sobre su enfermedad y el tratamiento que recibe”. Todo ello con el convencimiento de que “una mayor implicación y conocimiento facilitarán la adherencia terapéutica. En esta línea, la principal barrera que se debe superar es la cultura de la pasividad en salud, más común en poblaciones de edad avanzada, en las que se encuentran la mayoría de los pacientes anticoagulados”.

Aprobada en 2002, la Carta Europea de los Derechos del Paciente recoge que “todo individuo tiene derecho al acceso a todo tipo de información sobre su estado de salud, por lo que desde ‘La salud del paciente, por delante‘ se entiende que es necesario un mayor esfuerzo en mejorar la información que reciben los pacientes anticoagulados españoles, ya que su salud depende en gran medida de que conozcan los tratamientos que reciben y que sepan cuándo están siendo bien controlados y cuándo han de acudir a su médico o enfermera para solicitar información complementaria sobre alternativas terapéuticas.

La importancia de la información y el buen control
Identificar  al  ‘paciente  prioritario’,  aquel  en el que  el beneficio terapéutico de tratar con un Anticoagulante de Acción Directa (ACOD) es mayor, en cuanto a la probabilidad de evitar ictus y efectos adversos y con un mejor perfil de seguridad, en comparación con el tratamiento convencional con antivitamina K; concienciar sobre las causas y consecuencias que supone sufrir un ictus (principal  consecuencia  de un mal  control  de  la  anticoagulación),  así como  la  importancia  de  su  prevención,  y  la  detección  del  mal  control  del  INR  (valor  que  se utiliza   en   el   seguimiento   de   los   pacientes   anticoagulados para  medir   la   eficacia   del tratamiento), son algunos de los compromisos generales, transversales y prioritarios que los miembros de la iniciativa ‘La salud del paciente, por delante’, que realizo esté trabajo, destaca como fundamentales y que todo profesional  implicado en la gestión del paciente anticoagulado debe asumir desde su responsabilidad profesional (Acceda en este link a una infografía en la que se explican estos compromisos).

Además, con el fin de potenciar la información y sobre todo la sensibilización del paciente sobre los riesgos de un mal control y de la importancia de consultar alternativas con el médico en caso de que así sea, la iniciativa ‘La salud del paciente, por delante’, la Fundación Española del Corazón y Bayer presentarán en los próximos días una campaña específica centrada en que los pacientes consigan el control óptimo de su anticoagulación.