viernes, 15 de abril de 2016

El Cáncer de Cuello de Útero podría cumplir con los factores biológicos necesarios para su erradicación en el futuro‏

Según un editorial del Dr. Xavier Bosch (del ICO de Barcelona) sobre la erradicación del Cáncer de Cuello de Útero (CCU) en Latino América, el cáncer de cuello de útero cumple con los tres criterios biológicos establecidos para su erradicación: no existe reservorio animal en el que el VPH pudiera reproducirse en la naturaleza, las vacunas disponibles alcanzan eficacias de hasta el 95% e inducen inmunidad de larga duración. Además, se dispone de métodos de detección molecular del VPH con una sensibilidad del 95%.
Sin embargo, aunque biológicamente el Cáncer de Cuello de Útero puede ser teóricamente erradicado, y la carga de enfermedad por VPH es significativa, su erradicación aún está lejos.
El CCU se encuentra dentro de los tres tipos de cáncer más frecuentes en las mujeres a nivel mundial, además de ser el más común en 41 de 184 países. El 70% de los casos de CCU en el mundo se producen por los tipos de VPH 16 y 18. En España, afecta a 10,6 mujeres de cada 100.000 al año (concretamente, se diagnostican más de 2.500 nuevos casos de CCU y, cerca de 850 mujeres fallecen por su causa). Además, a nivel mundial, más de 290 millones de mujeres están infectadas con VPH, infección que provoca más de 600.000 casos de CCU y 320 millones de casos de verrugas genitales en hombres y mujeresal año.

Programas coordinados de cribado y prevención
La vacunación y el cribado frente al VPH son prácticas preventivas complementarias que a menudo se aplican de manera separada. El estudio VPH Faster tiene como objetivo integrar vacunación y cribado para acelerar la reducción de la incidencia del CCU y su mortalidad. El protocolo del VPH Faster se basa en 2 ensayos clínicos fase III que comparan la vacunación versus placebo en mujeres adultas maduras (45-55 años) y en la consistencia de los resultados de los ensayos de cribado con el test de VPH.

El VPH Faster propone ofrecer la vacunación a las mujeres entre 9-45/50 años, independientemente de su estatus respecto a la infección por VPH y, además, propone que las mujeres mayores de 30 años se sometan a un cribado con el test de VPH como parte de su primera visita de vacunación.

En teoría, las mujeres negativas a la infección por VPH, una vez están vacunadas, podrían tener un riesgo muy bajo de desarrollar cáncer cervical subsecuente y, por lo tanto, sus requerimientos de cribado serían menores que los de las mujeres positivas a la infección por VPH.