martes, 8 de marzo de 2016

Los reumatólogos abogan por otorgar al clínico una mayor autonomía en la gestión asistencial

 Aproximar al clínico a la gestión, constituye aún una asignatura pendiente. Progresivamente se le debería otorgar una superior autonomía en la gestión asistencial; mientras que éste, por su parte, debería asumir una mayor responsabilidad sobre los resultados obtenidos. Asimismo, “se debería mejorar la continuidad entre niveles asistenciales. Es preciso seguir trabajando en la implementación de rutas asistenciales que faciliten el tránsito del paciente desde la atención primaria a la especializada”, según ha puesto de manifiesto el Dr. Joan Miquel Nolla, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), durante el Curso de Modelos de Gestión Eficiente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), celebrado en Madrid y que ha contado con el apoyo de MSD.
La atención aún está en exceso fragmentada. Persiste en buena medida una asistencia basada en la especialidad y escasamente orientada al proceso. En la atención del paciente con patología del aparato locomotor, las duplicidades (incluso las triplicidades) están todavía a la orden del día”, ha advertido el especialista.
No obstante, -ha añadido el Dr. Nolla- “la gestión sanitaria ha experimentado un gran progreso en los últimos años”. Globalmente, la organización de las estructuras sanitarias del país ha mejorado de forma notoria. En este sentido, son muchas las iniciativas que podrían resaltarse, como las alternativas a la hospitalización convencional, los planes de calidad asistencial, la atención al paciente crónico complejo y la evaluación económica de las tecnologías sanitarias.

La gestión clínica sirve para que el paciente logre el máximo beneficio
La gestión clínica comporta la implicación de los profesionales en la organización de su práctica asistencial y en la optimización de los recursos. “Los reumatólogos siempre intentamos que el paciente obtenga el máximo beneficio clínico, la mayor calidad de vida, con el mínimo coste posible”, ha recalcado el Dr. Nolla, uno de los coordinadores del Curso, junto con los doctores Carlos Marras y Fernando Pérez.
Para conseguirlo, “nos hemos dotado de guías de práctica clínica y de documentos-consenso de las enfermedades más prevalentes, que aseguran una práctica basada en la mejor evidencia disponible y disminuyen la variabilidad de la asistencia, hemos establecido los estándares de calidad que deben regir nuestras actuaciones y nos hemos corresponsabilizado en la gestión de los recursos diagnósticos y terapéuticos, especialmente tras la llegada de los fármacos biológicos. Además, hemos explorado estrategias de colaboración multidisciplinar con las especialidades de ámbito hospitalario más afines a la nuestra  y con la atención primaria “, ha puntualizado.

Innovación en la gestión del área ambulatoria
Durante su ponencia, el Dr. Nolla hizo una revisión de diversas estrategias organizativas que regulan la relación entre el área ambulatoria y el área de hospitalización, el servicio de urgencias y la atención primaria. Además, expuso el valor de nuevas fórmulas asistenciales como las consultas de alta resolución (consultas de acto único), las unidades funcionales multidisciplinares o las consultas de apoyo a urgencias, analizó las oportunidades que brinda la telemedicina, resaltó la importancia de evaluar la satisfacción del paciente y destacó la importancia de las consultas externas como espacio docente. 
Asimismo, el especialista hizo hincapié en que el clínico sea consciente de que las decisiones que toma resultan fundamentales para asegurar la sostenibilidad. En definitiva que interiorice que está realizando “gestión clínica” y que esta actividad resulta clave para el buen funcionamiento del sistema. En el mismo sentido, resulta imprescindible que tanto las autoridades sanitarias como las gerencias asuman que precisan alinearse con el clínico para que las acciones diseñadas sean efectivas.

Un curso necesario en este ámbito
En opinión del Dr. Nolla, “que las sociedades científicas ofrezcan cursos de gestión es especialmente interesante, dado que son relativamente escasas las oportunidades de formación continuada en este ámbito. Además, sirven para aumentar la concienciación de los clínicos por la gestión”.
En el curso se revisaron temas de gran interés para los reumatólogos como la gestión de la medicación hospitalaria de dispensación ambulatoria, los acuerdos basados en resultados, las unidades de gestión clínica, la gestión de la investigación y la innovación de los acuerdos de gestión eficiente de la patología (AGEP, proyecto liderado por MSD) y del área ambulatoria. Además, se explicaron los cambios que se están operando en la gestión pública y se reflexionó acerca de la eficiencia y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Mediante “método del caso”, una técnica docente especialmente adecuada para aumentar la capacitación en la toma de decisiones en gestión, se analizó las potenciales repercusiones sobre un servicio de reumatología de los cambios introducidos en la organización de un hospital.