lunes, 28 de marzo de 2016

Los pediatras alergólogos reclaman dos autoinyectores de adrenalina en cada colegio

 La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ha lanzado la campaña Un colegio, un botiquín, una adrenalina para concienciar sobre la necesidad de incluir al menos dos autoinyectores de adrenalina en los botiquines de los colegios. El objetivo es incidir en los riesgos que pueden correr los niños alérgicos en caso de sufrir una reacción anafiláctica y no contar con una atención precoz. Para ello se pondrán en contacto con las autoridades correspondientes y se organizarán sesiones de formación para personal educativo. “Sabemos de varios casos en los que los menores han fallecido por no administrar la medicación de rescate a tiempo”, asegura el doctor Carlos Sánchez Salguero, coordinador del Grupo de Trabajo de Anafilaxia de la SEICAP, que lidera esta campaña.

Según el Registro Europeo de Anafilaxia publicado en enero en The Journal of Allergy  and Clinical Immunology uno de cada cinco casos registrados en niños se produce en el exterior de las viviendas y el principal desencadenante es la alergia alimentaria (en el 66% de los casos). Los principales alimentos causantes son la leche de vaca y el huevo de gallina en los primeros dos años, las avellanas y las nueces edades preescolares y el cacahuete en todas. “En los últimos años ha habido un aumento de la asistencia a urgencias por este motivo y la prevalencia está creciendo en nuestro país, sobre todo en niños y jóvenes. Además, se han producido varios casos mortales que se podrían haber evitado”, indica el doctor Sánchez Salguero. La mortalidad se sitúa entre el 0'05 y el 2% del total de reacciones graves, según este especialista. “Si bien son tasas bajas, hay que tener en cuenta que son muertes evitables que sufren niños sanos. Para ello se deben aplicar todas las medidas de prevención necesarias y tratar de manera precoz los síntomas de alarma”, subraya.

Según la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica entre un 10 y un 18% de las reacciones anafilácticas alimentarias suceden en el entorno escolar.  La campaña reclama la existencia de autoinyectores de adrenalina en los colegios y para ello solicitarán a las autoridades correspondientes la necesidad de disponer de la medicación que permita tratar estos casos. “Aunque un niño alérgico siempre debe llevar consigo el tratamiento de rescate, es preciso que también esté disponible, no sólo en la escuela sino en todos aquellos espacios tanto públicos como privados en los que haya población infantil alérgica con riesgo de sufrir una reacción anafiláctica”, apunta el doctor Sánchez Salguero. Hace dos años en una granja escuela de la Comunidad de Madrid, falleció un menor de 6 años al ingerir un yogur siendo alérgico a los lácteos. ”La adrenalina puede controlar una reacción anafiláctica grave y evitar desastres mayores cuando es aplicada de manera precoz”, insiste este pediatra alergólogo.

Una encuesta realizada por SEICAP a 2.400 profesores confirma que el 90% de ellos no sabe cómo administrar un autoinyector y que seis de cada diez no sabe lo que es la anafilaxia. “Por ello durante la campaña realizaremos sesiones de formación en los colegios dirigidas tanto a profesores como alumnos, ya sean alérgicos o no, para ofrecerles conocimientos sobre alergias infantiles y enseñarles el procedimiento a seguir en caso de reacción”, explica. Lo ideal, según este especialista, “sería que en cada centro educativo en el que existan niños con alguna enfermedad alérgica hubiera un protocolo de shock anafiláctico para que sepan cómo actuar”.

Administración de adrenalina
La anafilaxia “conlleva la presencia simultánea de síntomas en varios órganos del cuerpo (ojos, nariz, bronquios, piel, digestivos, malestar, mareos, pérdida de conciencia, bajada de la tensión o shock)”, afirma el doctor Sánchez Salguero. Su gravedad es variable, y llega a provocar la muerte o secuelas severas en los casos más graves. Puede ser causada por diversos alérgenos, inhalantes, medicamentos y vacunas, látex, venenos de abeja o avispa, ejercicio y, lo más frecuente, por alimentos, sobre todo en la escuela.

En cuanto aparezcan los primeros síntomas de anafilaxia “se debe administrar lo antes posible la adrenalina para evitar su evolución”, indica el doctor Sánchez Salguero. Ésta actúa en muy corto tiempo, y puede salvar vidas en caso de reacción extrema. “Si hay riesgo se debe inyectar antes de pedir asistencia médica, para que vaya haciendo efecto, y si se piensa que podría ser necesaria, lo mejor es no dudar y administrarla”, comenta. “Si existe exantema, se aplicarán antihistamínicos y si la anafilaxia cursa con asma, broncodilatadores”, indica.

Programa Alerta Escolar
El programa Alerta Escolar, llevado a cabo en Galicia y Baleares, conlleva el registro del alumnado escolarizado en los centros educativos de estas comunidades, que presentan patologías crónicas, como asma, alergias con riesgo de anafilaxia, y otras enfermedades que puedan suponer para los niños presentar una situación de riesgo vital. Además, el personal educativo recibe formación de primeros auxilios para saber cómo actuar en casos de emergencia. “Lo ideal sería que este tipo de protocolos se extendieran por toda España para que así se eviten accidentes fatales”, concluye el doctor Sánchez Salguero.