martes, 29 de marzo de 2016

La cara oscura de la primavera‏

Según datos de la Federación Mundial de la Salud Mental, desde el año 2000 cerca de un millón de personas muere cada año en el mundo  por suicidio, siendo elevado el porcentaje de personas que lo hacen durante la primavera.
El reloj biológico humano está programado para funcionar según estímulos y la luz es, en este sentido, un elemento básico, pues los cambios en el número de horas de exposición a la luz influyen en la salud de los individuos. Normalmente, en la inmensa mayoría de los casos, se trata de un efecto positivo que aumenta y mejora el nivel de actividad de las personas. Pero este mismo aspecto puede alterar de forma fatal a personas que arrastran alguna clase de  estado depresivo desde la temporada invernal.
Las principales víctimas de esta estación son, de hecho, son individuos que viven con cuadros depresivos, cuyos síntomas más habituales suelen ser los trastornos del sueño, el aumento de angustia, la sensación de cansancio físico y la incapacidad de disfrutar o de dar sentido racional a la propia existencia.
Expertos en psiquiatría y psicología advierten de la importancia de intensificar, sobre todo durante los primeros compases de la estación, controles a personas que padecen alguna clase de forma o trastorno depresivo.