miércoles, 10 de febrero de 2016

OTEZLA® (apremilast), la primera inmunoterapia oral para la psoriasis y la artritis psoriásica, ya disponible en España

Hoy se presenta una nueva alternativa terapéutica no biológica para el tratamiento de la psoriasis y la artritis psoriásica, ya a disposición de los profesionales sanitarios y de los pacientes españoles. Esta innovación ofrece un nuevo tratamiento cuyo original mecanismo de acción podría cambiar la forma de abordar estas dos enfermedades. Se trata de OTEZLA® (apremilast), el primer inhibidor de la PDE4 indicado para ambas dolencias, que ha sidodesarrollado por la compañía Celgene. Apremilast es la primera terapia oral en 20 años que recibe aprobación para pacientes con psoriasis, y el primer tratamiento oral desarrollado específicamente para artritis psoriásica. Esta terapia ayuda a regular la respuesta inmune causante de la inflamación de la piel y también de las articulaciones.

Según el Dr. Carlos FerrándizCatedrático de Dermatología de la Universidad Autónoma de Barcelona y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, “apremilast obtiene, en un porcentaje significativo de pacientes, una excelente y rápida respuesta del picor en la psoriasis, y parece también obtener muy buenas respuestas en las

áreas tradicionalmente consideradas como muy rebeldes a los tratamientos, como son las palmas y las plantas, donde pocos fármacos han mostrado gran eficacia. En cuanto a la seguridad presenta un perfil muy bueno. Además la respuesta es sostenida y mantenida en el tiempo”.

Más de un millón de personas padecen psoriasis en España (el 2,3% de la población) de los cuales hasta un 30% padece además artritis psoriásica. “Cuando la psoriasis afecta a la cara o las manos, aunque la superficie sea poca, tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, y puede afectar a sus relaciones personales y laborales.  La artritis psoriásica también puede ser una enfermedad invalidante para las personas que la padecen”, explica el Dr. Carlos González, médico adjunto del servicio de Reumatología de Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
La llegada de apremilast cambia el esquema”, afirma el Dr. González. “Si lo que hacíamos antes era usar un fármaco anti-TNF tras un fallo de medicación como el metotrexato, ahora antes de llegar a esto, se podrá utilizar apremilast”, explica el reumatólogo, que además destaca que esta nueva terapia “cubre un espectro muy amplio de pacientes que no pueden usar metotrexato o ha sido ineficaz sin necesidad de utilizar fármacos subcutáneos o intravenosos”.
Jordi Martí, vicepresidente y director general de Celgene en España y Portugal, afirma que “para nosotros es una satisfacción que esta terapia innovadora esté ya disponible para los pacientes con psoriasis y artritis psoriásica. Es importante que no solo hablemos de innovación en España sino que además la llevemos a cabo. Apremilast es nuestro primer paso en el área de Inmunología e Inflamación y sienta la bases de un pipeline esperanzador en estas áreas. Seguimos demostrando nuestro compromiso con el desarrollo de medicamentos innovadores que mejoren la calidad de vida de los pacientes.”

Una opción oral con un novedoso mecanismo de acción
Apremilast se caracteriza por tener un novedoso mecanismo de acción que actúa inhibiendo la fosfodiesterasa 4 (PDE4), una enzima que predomina en las células que intervienen en el proceso inflamatorio que conduce a la psoriasis y la artritis psoriásica. Mediante esta inhibición, apremilastconsigue el aumento intracelular de los niveles de adenosin-monofosfato cíclico (AMPc), modulando la expresión de citoquinas inflamatorias que están involucradas en estas dos enfermedades.

La forma de administración oral de esta primera inmunoterapia para psoriasis y artritis psoriásica, otorga a los pacientes una mayor comodidad frente a otras terapias inyectables o tópicas. “Con los fármacos biológicos, los pacientes tienen que venir a ponerse la medicación a un hospital de día cada cierto tiempo y pasar la mañana allí. Cuando la forma de administración es subcutánea, tienen que ir al hospital a recoger la medicación y además deben saber usarla, lo que puede ser complicado y requerir la ayuda de algún familiar si el paciente tiene alguna afectación en las manos. Para estos pacientes, apremilast es mucho más sencillo de usar dada su administración oral”, asegura el Dr. Carlos González.

El Dr. Carlos Ferrándiz afirma que “la psoriasis es una enfermedad crónica que necesita tratamiento continuo, y en este sentido apremilast es muy ventajoso, ya que es la única molécula pequeña para el tratamiento de la psoriasis que puede utilizarse de forma continuada  al carecer de toxicidad acumulativa específica de órgano”.

Psoriasis y artritis psoriásica (AP): dos enfermedades relacionadas
La psoriasis y la artritis psoriásica son dos enfermedades muy relacionadas, ya que el 30% de los pacientes con psoriasis sufren también APs. Ambas son patologías autoinmunes inflamatorias y crónicas, cuya causa es desconocida.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que se caracteriza por lesiones escamosas en la piel encontradas con frecuencia en los codos, rodillas, zona lumbar y cuero cabelludo. Suele aparecer entre los 15 y los 30 años. En 2014, la OMS declaró la psoriasis como una enfermedad crónica grave, ya que su naturaleza sistémica, su localización en zonas como las uñas, o las palmas de las manos o los pies, y los picores que sufren los pacientes complican gravemente su día a día. 

Por su lado, la artritis psoriásica se caracteriza por rigidez, hinchazón y dolor de las articulaciones, así como inflamación de los ligamentos y tendones. Afecta por igual a hombres y a mujeres, y suele aparecer en la franja de edad de 30 a 50 años. Tiene un factor genético importante, ya que hasta el 40% de las personas con artritis psoriásica tienen un pariente cercano con psoriasis o con AP.

Ambas dolencias tienen también en común que presentan una serie de comorbilidades. En el caso de los pacientes con psoriasis, tienen más riesgo de padecer obesidad, hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedades cardiovasculares y depresión entre otras. En el caso de los pacientes con AP, tienen más riesgo de padecer fatiga, enfermedades cardiovasculares o síndrome metabólico. 

El 75% de las personas que padecen psoriasis percibe que la enfermedad tiene un impacto negativo en su calidad de vida, y uno de cada cuatro pacientes padece depresión. En aquellos casos en los que la persona padece además artritis psoriásica, el empeoramiento de la calidad de vida es aún mayor, ya que tienen un riesgo significativamente más elevado de padecer ansiedad y depresión.