jueves, 28 de enero de 2016

Tratamientos antidiabéticos: su capacidad para prevenir hipoglucemias, lo más valorado por los médicos españoles

Su capacidad para prevenir hipoglucemias es lo que más valoran los profesionales sanitarios españoles de los tratamientos antidiabéticos. Así lo ponen de manifiesto los datos del primer estudio en el que se ha preguntado a médicos de familia y endocrinólogos de nuestro país sobre sus preferencias por los diferentes beneficios asociados a los tratamientos para la diabetes de tipo 2, la que padecen entre el 90% y el 95% de las personas con esta patología.


El trabajo, en el que han participado un total de 221 médicos, muestra que la prevención de las hipoglucemias supera, a juicio de estos profesionales, a otros beneficios como la capacidad del tratamiento para ayudar a controlar el peso, reducir el riesgo cardiovascular, evitar las náuseas, impedir un aumento del 1% de la hemoglobina glicosilada y bajar tanto el número de pinchazos al día como los controles de glucosa en sangre1.

El estudio ha sido realizado con la colaboración de la compañía de cuidados sanitarios Novo Nordisk, líder mundial en la investigación y el tratamiento de la diabetes, con el apoyo de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE).

En palabras del presidente de FEDE, Andoni Lorenzo, “la diabetes sigue creciendo y las hipoglucemias son el principal riesgo que conlleva la convivencia diaria con esta patología. Por ello, hay que informar y formar a los pacientes para que sepan actuar ante una hipoglucemia. Y es que, aún son muchos los que no identifican estos episodios, ya que la mayoría de las hipoglucèmies son asintomáticas, y los que sí son conscientes de haber sufrido una hipoglucemia no se lo comunican a su médico en muchas ocasiones. La virtud del buen control de esta enfermedad se encuentra en el término medio, el mejor control posible, evitando hipoglucemias”. En este sentido, según otro estudio, se estima que alrededor de un 20% de los pacientes con diabetes raramente o nunca informan a su médico tras sufrir un evento hipoglucémico2.

Las hipoglucemias se definen como la disminución de los niveles de glucosa en sangre por debajo de límites normales, convencionalmente por debajo de 70 mg/dl. La glucosa es el “combustible” del organismo, de forma que un mínimo nivel de la misma es esencial para que, entre otras cosas, las neuronas funcionen correctamente.

Las personas con diabetes tienen un exceso de glucosa en sangre, pues su páncreas no segrega insulina o esta no actúa de manera adecuada, y la insulina es la hormona que permite que la glucosa penetre en las células. Cuando los pacientes que se tratan con insulina u otros fármacos hipoglucemiantes no compensan su efecto reductor del nivel de glucosa con la ingesta de suficientes hidratos de carbono o hacen demasiado ejercicio, puede producirse una hipoglucemia.

Incidencia y frecuencia

Los episodios de hipoglucemia son el principal riesgo que conlleva la convivencia diaria con esta enfermedad. Se estima que los pacientes con diabetes de tipo 1 tienen una media de 1,69 hipoglucemias no severas a la semana, mientras que, en los que la padecen de tipo 2, la frecuencia es de 0,52 episodios semanales.

El Dr. Domingo Orozco, de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y participante en el estudio, comenta que “una hipoglucemia, especialmente si es grave, genera en el paciente incertidumbre respecto al tratamiento y al pronóstico de la diabetes. Tras sufrirla es crucial que éste sea capaz de adoptar medidas adecuadas, pues, de lo contrario, el riesgo de una nueva hipoglucemia es mayor. Pero cada caso debe individualizarse, dependiendo de la causa y del tratamiento que se recibe. Una medida frecuente es reducir la dosis del fármaco, si esa fue la causa, o cambiarlo por otro si es posible. Otras veces, como en pacientes tratados con insulina, se trata de saber adecuar la administración del fármaco con la alimentación o el ejercicio”.

Impacto social y sanitario

Las hipoglucemias pueden provocar alteraciones en el organismo: algunas agudas, como visión borrosa, temblores, taquicardias o sensación de hambre, y otras menos llamativas, con lo que el episodio puede pasar desapercibido, como falta de concentración, cefalea, sudoración o mareo. Se consideran graves aquellas hipoglucemias en las que el paciente necesita la asistencia de otras personas y que, si no se solucionan con rapidez, pueden derivar en alteraciones de conciencia y llegar incluso al coma hipoglucémico.

Tras una hipoglucemia no severa las sensaciones más comunes experimentadas por los pacientes son: cansancio y fatiga (67%), menor capacidad de raciocinio (45%), malestar general (42%), decaimiento (36%), nerviosismo y/o ansiedad (34%) y cambios de humor (29%).

Como constata la Dra. Marta Botella, médico especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y participante en el estudio, “el impacto psicosocial de las hipoglucemias es muy significativo en la rutina diaria de los pacientes y repercute, a su vez, en el ámbito laboral. De hecho, las personas que sufren hipoglucemias muy frecuentes y/o impredecibles  pueden llegar a cambiar sus hábitos de vida, evitando conducir, quedarse solos a cargo de personas dependientes (niños, ancianos) o practicar ciertos deportes. En ocasiones, tras un solo episodio de hipoglucemia severa el paciente pasa por un periodo prolongado de ansiedad y miedo que le dificulta seguir el tratamiento adecuado para su diabetes, favoreciendo la hiperglucemia mantenida y aumentando el riesgo de complicaciones crónicas. Las hipoglucemias severas recurrentes pueden impedir ejercer algunos trabajoscomo conductor, bombero, enfermería, etc.”.

Se calcula que, por cada evento hipoglucémico no severo que sufre un paciente, hay una pérdida de 1,5 horas de trabajo y un coste de 3.500 euros para el sistema sanitario.