lunes, 18 de enero de 2016

Avances en Tumores Neuroendocrinos (TNE) según informa la SEOM

La SEOM inició hace 2 años una campaña de comunicación bajo el lema: EN ONCOLOGÍA, CADA AVANCE SE ESCRIBE CON MAYÚSCULAS. Desde entonces, mensualmente la Sociedad emite notas de prensa con la evolución y los avances que han supuesto los principales tumores. Para el mes de enero, destacamos los avances más importantes en Tumores Neuroendocrinos (TNEs).

Los TNEs son poco frecuentes pero su incidencia está aumentando por un mejor diagnóstico, estimándose en unos 10 casos por 100.000 habitantes/año. Aproximadamente dos tercios son de origen gastrointestinal o pancreático y dentro de éstos la localización más frecuente es el intestino delgado.

Constituyen un grupo heterogéneo de tumores de diferente pronóstico. La localización del tumor primario así como el grado de diferenciación representan los principales factores pronósticos. En la mayoría de los casos son de curso clínico indolente, sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, los pacientes desarrollan síntomas asociados al crecimiento local del tumor, metástasis a distancia o secreción hormonal.

El tratamiento integral de los TNEs representa el paradigma del enfoque multidisciplinario en Oncología. La cirugía sigue siendo la única alternativa curativa en la enfermedad localizada y una opción en pacientes con metástasis hepáticas exclusivas.  La gran heterogeneidad de estos tumores ha hecho que hasta ahora dispusiéramos de pocos ensayos clínicos de calidad que nos permitan establecer protocolos estandarizados, sobre todo en el ámbito de la enfermedad metastásica irresecable. Actualmente se han realizado estudios con resultados prometedores para el control de la enfermedad metastásica.

El tratamiento del carcinoma neuroendocrino grado 3 metastásico se basa en el uso de quimioterapia con esquemas basados en Platino-Etopóxido. Para los TNEs grado 1-2 metastásicos disponemos de diferentes opciones de tratamiento, sin embargo la mejor secuencia terapéutica es desconocida. El papel de la quimioterapia en TNEs  G1-2 se basa en estudios antiguos, con escaso número de pacientes y con esquemas tóxicos basados en Estreptozotocina y 5FU. Otros esquemas con Temozolamida y Capecitabina han mostrado una tasa de respuestas elevada, pero no se han confirmado en estudios fase III.

La mayoría de los estudios realizados en los últimos años con nuevos fármacos han incluido pacientes con TNEs pancreáticos por lo que las opciones disponibles en TNEs metastásicos no pancreáticos eran escasas hasta el momento actual. Sunitinib y Everolimus han demostrado en dos estudios fase III frente a placebo, realizados en pacientes con TNE pancreáticos G 1-2 en progresión, un beneficio significativo en supervivencia libre de progresión que duplica el brazo control en ambos estudios. Recientemente se han presentado los resultados del estudio fase III RADIANT4 que demuestra beneficio de Everolimus en TNE pulmonares y gastrointestinales no funcionantes en una magnitud similar a la obtenida con este fármaco en TNE pancreáticos. Ello supone un gran avance en lo que se refiere a disponer de nuevas alternativas terapéuticas para pacientes con TNE no pancreáticos.

El tratamiento con Radionúclidos ha sido probado también en estos pacientes con resultados prometedores. En 2015 se han comunicado los resultados del estudio NETTER-1 que evalúa la eficacia y seguridad de 177Lu-Dotatate (Lutathera®) mas  Octreotide30 en TNE no pancreáticos encontrando un beneficio significativo y clínicamente relevante en este grupo de pacientes que poca a poco iremos incorporando en la secuencia de tratamiento.

El tratamiento con ASS ha demostrado en dos estudios fase III frente a placebo beneficio en TNE no funcionantes. Recientemente el estudio CLARINET confirma este beneficio con Lanreotide autogel 120 en TNE metastásicos grado 1-2 de los cuales casi un 50% eran de origen pancreático por lo que el tratamiento con ASS representa una opción de tratamiento tanto para pacientes con TNE pancreáticos como no pancreáticos.

Se sigue investigando con la incorporación de nuevos fármacos, factores predictivos de respuesta y la búsqueda de la mejor secuencia de tratamiento. En este sentido el estudio SEQTOR que explora la secuencia everolimus-quimioterapia vs quimioterpia everolimus podrá arrojar luz al respecto.