jueves, 3 de diciembre de 2015

Tres de cada cuatro adolescentes utilizan internet para informarse sobre temas de salud

El grupo de investigación PSINET del IN3 (Internet Interdisciplinary Institute) de la UOC presentaron hace algunos días el estudio Diferencias de género y edad en el uso de internet para la salud, necesidades e investigación de ayuda en adolescentes de Cataluña. El estudio, que forma parte del proyecto Adolescentes en red, se presentó en el Primer Congreso Internacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes que tuvo lugar entre el 19 y el 21 de noviembre en Madrid. La investigadora principal del proyecto es Noemí Guillamón, doctora en Psicología y profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

La adolescencia es una etapa de cambios en la que pueden emerger muchas dificultades, pero a la vez se observa que muchos jóvenes son reticentes a pedir ayuda a los servicios de salud cuando estas dificultades aparecen. Teniendo en cuenta que la tecnología forma parte inherente de la vida de los adolescentes, este estudio se plantea hasta qué punto internet está cubriendo esa necesidad de información y ayuda en cuanto a la salud entre los más jóvenes.

Este trabajo, pues, quiere saber cuál es el uso de internet y las redes sociales para la salud en adolescentes, su percepción de necesidad de ayuda y su opinión sobre la posibilidad de implementar un servicio de salud en la red dirigido a cubrir sus necesidades. Por eso el estudio se ha realizado mediante una encuesta anónima de 43 preguntas agrupadas en cuatro áreas (demografía, uso de internet y redes sociales, percepción de salud y necesidad de ayuda), que han respondido 2.784 estudiantes de entre doce y dieciocho años de trece institutos de secundaria catalanes.

A más edad, más interés
Las conclusiones del estudio muestran que tres de cada cuatro adolescentes buscan información sobre salud en internet, mayoritariamente con buscadores generales como Google o Wikipedia. Las chicas buscan más información sobre salud que los chicos y lo hacen especialmente sobre aspectos de la apariencia física, enfermedades y salud mental. El estudio también concluye que a mayor edad, más aumenta la búsqueda de información sobre salud. Por otra parte, el 84 % de los adolescentes perciben que su salud es buena o muy buena. Las chicas y los adolescentes mayores perciben su salud peor que la de los chicos y de los más jóvenes.  

Otra conclusión es que, a la hora de pedir ayuda, prefieren hacerlo frente a frente –sobre todo a los amigos y padres–, a pesar de que alrededor del 30 % utiliza internet para buscar información o para compartir sus problemas en las redes sociales. Por lo tanto, parece que los adolescentes usan internet mayoritariamente para buscar información sobre salud, pero cuando tienen un problema acuden a las fuentes informales que tienen a su alcance, como los amigos y los padres, en detrimento de profesionales como los profesores y los psicólogos.

Por todo esto, según las autoras del estudio, es necesario, en primer lugar, dotar a los adolescentes de recursos para aprender a buscar información de calidad en la red y que estos recursos sean útiles, específicos y sensibles a las características y preferencias de los adolescentes. El estudio, pues, se ha planteado como el paso previo necesario para el diseño de estrategias dirigidas a la mejora de la información sobre salud para jóvenes y su acceso a los recursos de salud, que en definitiva deben revertir en la mejora de su calidad de vida.

La importancia del entorno
En segundo lugar, otra de las conclusiones del estudio es que, dado que los amigos y familiares juegan un papel muy importante como fuentes de información y apoyo sobre temas de salud, es fundamental dotar a estas personas significativas del entorno de los adolescentes de la formación y los recursos en materia de salud necesarios para que sean verdaderas figuras de ayuda.

Por otro lado, desde el PSiNET se diseña una intervención en línea dirigida a la prevención de los trastornos de ansiedad en adolescentes, a partir de la adaptación y mejora de los programas en línea de tratamiento de la ansiedad que existen actualmente. Este programa se aplicará de forma piloto a un grupo reducido de adolescentes con niveles elevados de ansiedad, y se llevará a cabo una evaluación de la efectividad del programa.