jueves, 17 de diciembre de 2015

Cada año se diagnostican unos 1.800 nuevos casos de esclerosis múltiple (EM).

Mañana, 18 de diciembre se conmemora el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple (EM), una enfermedad que, aunque de origen aún desconocido, se cree de causa autoinmune unida a ciertos factores genéticos y ambientales. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) en España existen unas 47.000 personas afectadas por esta enfermedad, una cifra que se ha duplicado por 2,5 en los últimas dos décadas.

Los primeros síntomas de la enfermedad suelen aparecer en edades comprendidas entre los 20 y 40 años. “La alteración de la sensibilidad, dificultad para coordinar movimientos o los trastornos visuales, suelen ser los primeros síntomas en manifestarse. En un 85% de los casos la enfermedad se presenta en ‘brotes’, que es cómo denominamos a la aparición brusca de nuevos síntomas neurológicos. No obstante, con el paso de los años, hasta un 40% de los pacientes la enfermedad puede pasar a tener un curso progresivo”, explica la Dra. Ester Moral Torres, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología.

La EM es una de las enfermedades más incapacitantes, por la repercusión que tiene la discapacidad en la actividad laboral del paciente, su calidad de vida, sus familiares,...; lo que la convierte, tras los accidentes de tráfico, en la segunda causa de discapacidad más frecuente entre los jóvenes españoles y la primera en discapacidad sobrevenida por enfermedad. De acuerdo a datos de la SEN, un 42% de los afectados dependen  del uso de medicamentos o ayudas médicas como la rehabilitación  y casi el 50% precisa de apoyos para deambular en algún momento de su enfermedad. Además, hasta un 75% de los pacientes sufren alteraciones del ánimo o depresión.

No obstante, el pronóstico de la enfermedad ha mejorado mucho en los últimos años debido a los avances que se han producido tanto en el tratamiento como en el diagnóstico de la EM. Cada año se diagnostican unos 1.800 nuevos casos de EM en España, lo que ha permitido que  se pueda diagnosticar la enfermedad en sus fases iniciales y por tanto controlarla desde el inicio. Además, las nuevas técnicas de neuroimagen y los estudios de resonancia magnética han conseguido que se pueda analizar con mayor precisión la progresión de la enfermedad.

A pesar de que hoy en día no existe cura para la esclerosis múltiple, cada vez se controla mejor con la ayuda de fármacos, que logran reducir el número, la frecuencia y la intensidad de los brotes y la cantidad y volumen de lesiones que aparecen en el cerebro. Tal es así que ya existe un alto porcentaje de pacientes con EM que tras 15 años de enfermedad no presentan una discapacidad importante, a pesar de que  puedan seguir presentando brotes.

“Afortunadamente en la actualidad disponemos de fármacos muy efectivos para prevenir los brotes en la EM recurrente remitente, pero el arsenal del que disponemos para la EM secundaria progresiva y las formas primarias progresivas es todavía limitado, por lo tanto se hace necesario potenciar la investigación en nuevos fármacos, especialmente en estas formas de la enfermedad. Además, necesitamos  tratamientos más eficaces para prevenir la prevención de la discapacidad y la atrofia cerebral a largo plazo, así como para ciertos síntomas crónicos, como por ejemplo la disfunción cognitiva o la fatiga crónica”, señala la Dra. Ester Moral.

En todo caso el futuro del tratamiento de la enfermedad se encamina hacia la terapia personalizada, en función de los marcadores de riesgo, la actividad clínica y radiológica de la enfermedad,  las lesiones y las comorbilidades del paciente. En este sentido, los estudios que se están llevando a cabo sobre biomarcadores, susceptibilidad genética, así como los epidemiológicos ayudarán a avanzar más en este concepto.