miércoles, 11 de noviembre de 2015

Novartis analiza en el I Simposio Internacional de Urticaria Crónica los mecanismos fisiopatológicos y aspectos clínicos de la enfermedad

Los mecanismos fisiopatológicos y aspectos clínicos de la urticaria crónica han centrado dos mesas redondas organizadas por Novartis en el marco del primer Simposio Internacional de Urticaria Crónica (UC), de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), un encuentro cuya finalidad es tratar la importancia del abordaje diario de la patología por parte de los alergólogos, así como exponer los últimos avances terapéuticos disponibles.
Moderadas por la directora del Departamento de Alergología de la Clínica Universidad de Navarra, la Dra. Marta Ferrer; el presidente de la SEAIC, el Dr. Joaquín Sastre, y el alergólogo del Servicio de Neumología y Alergia Respiratoria del Hospital Clínic de Barcelona, el Dr. Antonio Valero, las mesas pusieron en debate la fisiopatología, exploración y diagnóstico, manejo y monitorización y el tratamiento conomalizumab (Xolair®), el primer tratamiento autorizado para pacientes con urticaria crónica espontánea que no responden a antihistamínicos.
A nivel mundial, la prevalencia de la patología es del 1%, y en España hay más de 400.000 casos de UCE, una enfermedad dermatológica grave y preocupante que se caracteriza por la aparición de ronchas o habones con intenso prurito, enrojecimiento e hinchazón. La patología puede afectar significativamente a la calidad de vida de una persona, ya que provoca interfiere con el sueño nocturno  y se asocia a comorbilidades psicológicas como depresión y ansiedad. Las investigaciones indican que la alteración de la calidad de vida es equivalente a la afectación de los pacientes que han sufrido un triple by-pass aortocoronario, que experimentan falta de energía, aislamiento social y molestias emocionales.
En la mesa redonda sobre “Mecanismos fisiopatológicos de la Urticaria Crónica”, el Dr. Allen P Kaplan, de la Medical University of South Carolina, ha analizado la fisiopatología de la urticaria crónica, las novedades y hacia dónde nos dirigimos; y el Dr. Clive Grattan, del Norfolk & Norwich University Hospital, ha hablado sobre los retos diagnósticos y de tratamiento de la enfermedad. En la segunda mesa, sobre “Aspectos clínicos en el manejo de la Urticaria Crónica”, el Dr. Ignacio Jauregui Presa, del Hospital Universitario de Basurto, ha dedicado su intervención a la exploración y diagnóstico de la UC; el Dr. Joan Bartra Tomás, del Hospital Clinic, al manejo y monitorización de la patología; y la Dra. Ferrer al algoritmo de tratamiento y a los ensayos clínicos con omalizumab.
En este sentido, la Dra. Ferrer, remarca que hasta ahora “cuando el paciente no respondía a los antihistamínicos pasaba a una tercera línea de tratamiento con fármacos que además de estar fuera de indicación tienen un perfil de eficacia o seguridad no muy favorable. La llegada de omalizumab es de gran importancia: al inhibir de forma selectiva los mecanismos que inducen la liberación de histamina (IgE) es más eficaz en un número más alto de individuos. Además es un fármaco más seguro”.
Tal y como determina la experta, investigadora principal implicada en el desarrollo clínico de la molécula para la indicación de urticaria crónica espontánea, “el hecho de que el omalizumab (anti-IgE) esté resultando efectivo para el control de la urticaria crónica hace pensar que la IgE tenga un papel a través de mecanismos indirectos, de forma que el omalizumab al captar y eliminar la IgE provoca de forma indirecta que las células responsables de la formación del habón, como los mastocitos y basófilos, dejen de activarse”.
“Hemos publicado que omalizumab también puede disociar la IgE pre-ligada al receptor de los mastocitos y basófilos. Este mecanismo de acción adicional explica la eficacia en controlar una enfermedad como la urticaria crónica espontánea tan rápido como en las primeras 24 horas”, concluye la especialista.
La aprobación de Xolair para el tratamiento de la urticaria crónica ha supuesto para Novartis la culminación de más de cuatro años de investigación. Para los pacientes, implica el control de la enfermedad en un porcentaje elevado, recuperando la calidad de vida perdida debido a su incómoda sintomatología.