miércoles, 11 de noviembre de 2015

La temporalidad en el trabajo y su incidencia en la salud



En el terreno laboral español existen contratos por meses, por semanas e incluso por días. Son trabajos que cubren una necesidad temporal de la empresa. Por eso, una vez concluida la labor, se termina el contrato laboral. Se trata de una opción ideal para personas que buscan trabajar solo una temporada mientras completan los estudios, planean un cambio de residencia o alternan esta ocupación con cualquier otra actividad. Pero a esta tipología de trabajadores temporales se unen otros que, a falta de un contrato indefinido, van pasando de un contrato temporal a otro, permaneciendo poco tiempo ligados a una misma empresa.

Dado que cada vez es más frecuente esta situación, Egarsat considera que las políticas de prevención de riesgos laborales deberían tener cada día más en cuenta este entorno laboral cambiante. Sin embargo, todavía existen muy pocos estudios centrados en descubrir cuáles son las enfermedades asociadas a esta nueva situación laboral.

Crecen los trabajadores temporales
Según el Ministerio de Empleo, a finales de 2012, un 78,4% de los contratos eran indefinidos y un 21,6% temporales. En el segundo trimestre de 2015, la tasa de temporalidad ya alcanzaba el 25,09% según datos del Instituto Nacional de Estadística. Una cuarta parte de los trabajadores españoles tienen pues contratos temporales, algo que debe tener repercusiones en las acciones de las empresas enfocadas a reducir el absentismo laboral, mejorar el clima de trabajo y prestar asistencia sanitaria a los empleados. En este sentido, desde Egarsat se destaca la necesidad de impulsar un mayor conocimiento de la situación del mercado laboral actual, que contribuya a elaborar estrategias en pro de la salud pública.

El proyecto de investigación SOPHIE
Una buena forma de establecer protocolos de prevención efectivos es promover estudios sobre los efectos de la temporalidad sobre la salud de los trabajadores.
Actualmente, uno de los estudios que existen al respecto parte del proyecto de la Unión Europea SOPHIE, que desde el año 2011 trata de evaluar el impacto de las políticas sociales en la salud.

Coordinado por Carme Borrell desde la Agència de Salut Pública de Barcelona, cuenta con la participación de diversas instituciones y universidades europeas, entre ellas la Universidad Pompeu Fabra. Una de las facetas de su análisis, elaborado mediante metodologías innovadoras, se centra en las desigualdades de salud derivadas de las políticas sobre el mercado laboral. El estudio destaca que, a medida que aumenta la inestabilidad laboral, aumenta también el empeoramiento de la salud mental, llegando a triplicar la incidencia respecto a los grupos con empleos más estables. Este aspecto, además, afecta más a mujeres que a hombres.

Atención psicológica e incertidumbre
El entorno laboral actual, flexible y cambiante, se ha abordado también desde la psicología del trabajo. Josep Maria Blanch, Catedrático de Psicología social aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, comenta que se ha perdido el entorno de seguridad emocional que tradicionalmente ofrecía un trabajo “para toda la vida”. En contraste, el entorno laboral actual “resulta a la vez inestable y, por consiguiente, incierto e inseguro” y, desde este punto de vista, el reto hoy consiste en evitar que la ganancia en flexibilidad de las empresas incida negativamente en la salud de los trabajadores.

La salud y el trabajo, influencias mutuas
Como señala Fernando G. Benavides, Catedrático de Salud pública del Centro de investigación en salud laboral de la Universidad Pompeu Fabra, el trabajo constituye uno de los determinantes básicos de la salud, influyendo sobre ella tanto negativa (lesiones, enfermedades) como positivamente (bienestar, identidad social). Pero, a su vez, la salud influye también sobre el trabajo, de forma bien positiva (productividad) bien negativa (ausencias por incapacidad).

En esta mutua influencia entre salud y trabajo, Egarsat plantea la adecuación de abordar la temporalidad con un enfoque multidisciplinar que implique a higienistas, ergónomos y psicólogos, así como a trabajadores y empresarios, gestores públicos y privados. Pues en la ecuación de salud y trabajo el bienestar del trabajador temporal juega un importante papel social, además de tener gran influencia en la productividad de las empresas.

Sin duda, la reorganización flexible del trabajo implica una nueva gestión del mismo. Estamos ante la oportunidad de participar en un proceso de mejora cuyas claves serán la investigación, la educación y la innovación.