miércoles, 4 de noviembre de 2015

La reparación de los daños en el ADN guía el desarrollo de las nuevas terapias dirigidas contra el cáncer

 El estudio de los mecanismos de reparación de los daños en el ADN constituye la línea de investigación más prometedora de cara al desarrollo de nuevos tratamientos oncológicos, tal y como destacan los investigadores que trabajan en esta área. La relevancia de esta nueva línea de investigación se ha confirmado con el fallo de los Premios Nobel 2015, que han reconocido en la categoría de Química, el trabajo de los investigadores Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar en el área de la reparación genética. 

Entender el mecanismo del proceso de reparación del ADN ha constituido el objetivo de la investigación premiada. “El ADN está expuesto a un daño continuo que puede ser provocado tanto por reacciones endógenas como por agentes exógenos. Estos daños son reparados meticulosamente por unos mecanismos que son específicos para cada tipo de daño y que aseguran la ‘fidelidad’ de la información genética”, explica la Dra. Ana Osorio, investigadora del Grupo de Genética Humana del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

De no ser reparados, tal y como explica la doctora  estos daños podrían dar lugar a una inestabilidad genómica que puede alterar a su vez procesos celulares fundamentales y, eventualmente, provocar la formación de un tumor. “Muchos síndromes de cáncer hereditario están provocados por la presencia de mutaciones germinales en genes implicados en la reparación del ADN. Por ello, es vital que los mecanismos de reparación del ADN funcionen correctamente”, añade la Dra. Osorio.

Sin embargo, la deficiencia en los sistemas de reparación del ADN puede suponer una oportunidad de cara al tratamiento, una vez que el tumor se ha desarrollado. “Muchos de los tratamientos oncológicos actuales van dirigidos precisamente a dañar el ADN de las células tumorales y algunos a inhibir ciertos sistemas de reparación del ADN. Es, por tanto, muy importante seguir investigando en la detección de estas ‘deficiencias’ en la reparación del ADN que puedan hacer que ciertos tumores sean más sensibles a determinados tratamientos”, concluye la científica del CNIO.

Olaparib, a la vanguardia terapéutica
El trabajo de Lindahl, Modrich y Sancar desempeñará así un papel clave en el desarrollo de nuevas terapias. “Ha permitido postular que podemos interferir la reparación de manera artificial. Si lo aplicamos al cáncer, es un avance gigantesco, pues evitando que las células tumorales sobrevivan, con fármacos adecuados, evitamos que se desarrolle”, explica el Dr. Andrés Poveda, director del Área Clínica de Ginecología Oncológica del Instituto Valenciano de Oncología. La propia Real Academia Sueca de las Ciencias ha mencionado en su fallo al fármaco olaparib (desarrollado por la compañía biofarmacéutica AstraZeneca) como ejemplo de la aplicación de este descubrimiento.

Olaparib fue aprobado el pasado año en EE.UU. y Europa[1] como primera terapia de mantenimiento de pacientes adultas con cáncer de ovario con mutación de los genes BRCA. Así, los tratamientos personalizados se erigen como la nueva baza en el manejo de los pacientes oncológicos. “La personalización será clave. Hay aún mucho por hacer, pero se ha abierto un camino de investigación que estamos desarrollando en todo el mundo. Estos hallazgos también influirán en el conocimiento de enfermedades hereditarias. Creo que estamos en un momento emocionante para los profesionales y muy esperanzador para nuestros pacientes”, concluye el Dr. Poveda.

La mención de la Academia Sueca de Ciencias confirma el compromiso de la compañía AstraZeneca con la investigación más puntera en el área oncológica “Esta mención corrobora el importante esfuerzo que nuestro equipo científico está realizando”, ha subrayado la Dra. Mariluz Amador, directora Médica de AstraZeneca España. “Olaparib nos sitúa a la vanguardia de la investigación oncológica y evidencia nuestros progresos hacia una medicina cada vez más personalizada, el futuro de los tratamientos en cáncer”, añade.