viernes, 6 de noviembre de 2015

Expertos subrayan la importancia del ambiente que rodea al bebé en las UCIN‏

Durante los últimos años, ha aumentado la preocupación en la comunidad científica sobre cómo influye el ambiente, acústico y lumínico, de las UCIN en el desarrollo neurológico de los bebés prematuros.
Para prestar atención a esta cuestión Philips ha organizado, en el marco del XII Congreso Mundial de Medicina Perinatal, el simposio “Innovaciones en UCIN”, dentro del cual expertos internacionales han hablado de cómo estos espacios están cambiando a través de la tecnología. La Doctora Ana Riverola, del Servicio de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), ha sido una de las ponentes de este simposio, destacando la importancia de factores como el ruido procedente de las alarmas en el correcto desarrollo de los recién nacidos.

Una de las conclusiones más consensuadas, según la doctora Ana Riverola, es que la exposición de los recién nacidos a ruidos repetidos e inesperados puede resultar nociva para su desarrollo. Las alarmas de los sistemas de monitorización y de dispositivos de apoyo médico (incubadoras, ventiladores, etc.) son una fuente importante de ruido que no solo afecta a los más pequeños. Los profesionales del sector también están expuestos a esta contaminación acústica, que resultan fatigados por alarmas constantes y muchas veces no relevantes. 
Los ruidos en la UCIN son generados por la multitud de equipos de control y monitorización que trabajan de manera simultánea. Dependiendo de las características acústicas (intensidad, frecuencia espectro-temporal y taxonomía) la doctora Ana Riverola distingue tres grandes grupos acústicos:

1.       Tonos: sonidos informativos producidos por los equipos. Este grupo está formado principalmente por alarmas.

2.       Vocalización: sonidos producidos por el tracto vocal (habla, lloro, risa,…), tanto por bebés como por adultos.

3.       Otros: con diversas propiedades acústicas; calefacción y conductos del aire ruidosos, teléfonos, equipos y movimiento humano…
Todos estos ruidos pueden afectar al correcto desarrollo del bebé. Además, el personal puede acabar sobrecargado y llegando a ignorar o a no distinguir la relevancia de los sonidos o alarmas que percibe.  Por este motivo, compañías de la industria biomédica actual como Philips apuestan por implementar sistemas de monitorización y control de alarmas más inteligentes en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales.

Philips, como especialista en el control acústico de las Unidades de Cuidados Intensivos y la atención integral para el desarrollo del bebé prematuro, presenta diferentes soluciones con vistas a favorecer el correcto desarrollo de los recién nacidos y la humanización de las UCIN.

1.       Los sonómetros, diseñados para detectar los niveles de ruido y para cambiar de color cuando se sobrepasan los niveles recomendados en la UCIN.

2.       Los sistemas de monitorización “inteligente”, que agrupan las alarmas en monitores centralizados y alejados del paciente. De esta manera, el personal sanitario podría gestionar las alarmas de manera remota con sistemas  inalámbricos. La relevancia de cada alarma podría jerarquizarse.

3.       Los niveles de luz bajos, ya que pueden favorecer el correcto desarrollo de los recién nacidos. Así mismo, el personal debe tener sistemas lumínicos individualizados y adecuados para los momentos de trabajo. La iluminación es un punto clave en las Unidades de neonatología.

Junto a todas las soluciones que puede aportar la tecnología, la Doctora Riverola destaca que también es fundamental la presencia de los padres, aportando el entorno natural del bebe fundamental para el neurodesarrollo del recién nacido, sobre todo si es prematuro. Según algunos estudios, el Método Canguro o piel con piel favorece el desarrollo neurosensorial, la ganancia ponderal y acorta los días de ingreso.