martes, 24 de noviembre de 2015

En España se realizan cada año unos 100.000 tratamientos de reproducción asistida

Expertos en reproducción asistida reunidos en la VI Jornada de Endocrinología Reproductiva “Rompiendo Paradigmas” han confirmado, tras el análisis de los últimos estudios realizados, “la posibilidad de realizar estimulación en fase lútea, es decir, una vez que se ha ovulado o, en reproducción asistida, una vez que hemos realizado la recuperación ovocitaria. Este punto es muy interesante pues hasta ahora se pensaba que en la segunda fase del ciclo, es decir, la fase lútea, era un momento en que el que no se podía realizar una estimulación porque no se podrían obtener ovocitos. Varios trabajos han demostrado que esto no ocurre así y es posible hacer estimulaciones satisfactorias en segunda fase del ciclo”, indica el Dr. Antonio Requena,  Director del Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI), de Madrid, y coordinador de la Jornada.

La estimulación ovárica, continúa el Dr. Requena, “es un paso importantísimo en Reproducción Asistida pues mediante ella podremos conseguir más de un ovocito (que es lo que ocurre habitualmente en un ciclo natural) y de esta forma obtendremos más embriones, con el objetivo de poder elegir aquel que tenga más posibilidad de llegar a un recién nacido vivo y, por tanto, optimizar las técnicas de reproducción asistida”. La estimulación ahora en fase lútea amplia la posibilidad de embarazo exitoso.

Los más de 120 expertos reunidos en la Jornada, han realizado una puesta al día y revisión de los últimos avances que se están produciendo en el campo de la medicina reproductiva y que, en cierta manera, representan una ruptura con antiguos “paradigmas” en este campo.

La aplicación de nuevos avances farmacológicos que permiten estimular a pacientes con cáncer para preservar su fertilidad, ha sido otro de los puntos de interés de la reunión en la que el Dr. Requena destaca, además “el aunar el diagnóstico preimplantacional de los embriones para descartar aquellos que son cromosómicamente anormales, de forma que sólo se transfieran los embriones normales y, así, aumentemos la tasa de gestación cuando transferimos un solo embrión intentando evitar, de esta forma, el embarazo múltiple”.

La implantación de los embriones es un paso muy importante dentro del proceso de una fecundación in vitro. En este sentido los investigadores están realizando grandes avances en el  conocimiento del endometrio de la paciente. A través de la aplicación de los estudios genéticos del mismo con microarrays, que indican si el endometrio de la paciente, lugar en el que tiene que implantar el embrión que ha sido seleccionado para transferir, es o no receptivo; si tiene o no capacidad de implantación y en qué momento tiene una mayor receptividad y mayor posibilidad de conseguir una gestación.