miércoles, 4 de noviembre de 2015

El trabajo puede suponer un factor que contribuya a superar las secuelas dejadas por un cáncer de mama

Un estudio realizado por Bupa, matriz de Sanitas, muestra la importancia y los beneficios del trabajo para la recuperación de un cáncer. Un 92% de las encuestadas que superaron un cáncer de mama confirma el impacto positivo del trabajo para superar las secuelas provocadas por la enfermedad. No obstante, se apunta la necesidad de un mayor apoyo por parte de las empresas hacia este colectivo. Tan sólo el 17% de las encuestadas creen haber recibido un apoyo especial por parte de la empresa.
Sin embargo, según el estudio realizado entre más de 630 afectadas, los beneficios del trabajo no están necesariamente relacionados con el apoyo de la empresa, en realidad, el 59% valora simplemente la estabilidad que ofrece el trabajo. El director ejecutivo Médico de Sanitas, José Francisco Tomás, afirmó que “el estudio muestra que para algunos enfermos, el ambiente de trabajo desempeña un papel terapéutico durante el tratamiento o en la recuperación”. Además, el trabajo ofrece a estos enfermos una continuidad en su vida durante la diagnosis y el tratamiento, además de un enfoque positivo para el futuro.
En este sentido, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha estimado que en España hay más de un millón y medio de personas que han superado una patología oncológica y necesita un plan de apoyo ya que entre un 17 y un 30% de los supervivientes presentan astenia durante meses o incluso años tras finalizar el tratamiento y el 68% vive preocupado por el retorno de la enfermedad, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer en EEUU.
Programa “Hay un después” para personas que han superado un cáncer
Siguiendo esta línea de actuación, la Unidad de Consejo y Cuidado Oncológico (UCCO) del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja dispone del programa “Hay un después”, un plan integral de seguimiento dirigido a las personas que han padecido cáncer y que se inicia en  el año siguiente a su recuperación y que vigila estrechamente las posibles recaídas, aparición de segundos tumores, toxicidades crónicas de los tratamientos u otras secuelas a largo plazo de la enfermedad. La situación de estrés que han vivido los pacientes puede, muchas veces, mantenerse o incluso incrementarse tras el tratamiento, especialmente al tratar de retomar sus relaciones sociales, familiares o laborales y es el momento de abordarlas. Estos conflictos emocionales pueden afectar a sus relaciones personales y sociales. Con el debido apoyo y comprensión estas emociones negativas pueden ser menos intensas y, finalmente, desaparecer. En este programa, además de apoyo por psico-oncólogo, se utilizan también herramientas de coachingpara que los pacientes puedan retomar sus vidas como protagonistas.
Margarita Feyjóo, jefa del servicio de Oncología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja y responsable del programa, señala que “dado el aumento de la esperanza de vida de los pacientes con cáncer, vimos necesario ponernos a la altura de países como Estados Unidos y Reino Unido creando un programa de supervivientes para ofrecer asistencia a aquellos pacientes que han superado un cáncer y cuya enfermedad y tratamiento les ha dejado secuelas tanto físicas como psicológicas”.