lunes, 30 de noviembre de 2015

El Centro Andaluz de Farmacovigilancia cumple 25 años al servicio de la seguridad de los medicamentos

El Centro Andaluz de Farmacovigilancia ha celebrado su XXV aniversario con la organización de unas jornadas en las que se ha puesto en valor el trabajo que han realizado sus profesionales para conocer mejor los medicamentos que van apareciendo en el mercado y garantizar la seguridad de los mismos. De hecho, este organismo dependiente de la Consejería de Salud ha registrado en este cuarto de siglo más de 60.000 casos sospechosos de reacciones adversas a medicamentos, ha atendido casi un millar de consultas terapéuticas y ha formado a medio centenar de especialistas internos residentes.
La directora general de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, Remedios Martel, acompañada del director del Centro Andaluz de Farmacovigilancia, Juan Ramón Castillo, ha inaugurado el acto por los 25 años de este organismo, que se ubica en el Hospital Universitario Virgen del Rocío. Así, se han organizado dos mesas redondas en las que se ha abordado el rendimiento, los desafíos y las oportunidades del sistema, así como las experiencias, expectativas y preferencias de los agentes implicados.
Durante el encuentro, los asistentes han hecho especial énfasis en la importancia del programa de la tarjeta amarilla, el documento base para la notificación espontánea de reacciones adversas (Nera). Además, se ha dado a conocer que el 42,4% de los efectos secundarios anómalos que han originado medicamentos comercializados en España han sido graves.
El registrar estas anomalías hace posible, por otro lado, generar señales que permitan tomar medidas reguladoras que mejoren el uso seguro de los medicamentos. Estos resultados en materia de Salud Pública son el objetivo principal de los programas de farmacovigilancia: conocer mejor los medicamentos y, de esta forma, evitar la exposición de los pacientes a riesgos innecesarios, retirando fármacos cuya relación beneficio/riesgo se considere desfavorable, modificar sus fichas técnicas y lanzando notas de seguridad para que los profesionales que los indiquen tengan en consideración estos nuevos efectos aparecidos, antes de prescribirlos. Por tanto, ha ayudado a incrementar la seguridad de los medicamentos.
Precisamente el 85% de las notificaciones registradas durante todo este tiempo procede de profesionales del sistema sanitario público de Andalucía, el 13% de la industria farmacéutica y el 2% de los usuarios. En concreto, el 70% de las comunicaciones están hechas por médicos, el 22% por farmacéuticos y el 4% por profesionales de la enfermería. La mitad de las notificaciones proceden del ámbito extrahospitalario.
Los fármacos que han acumulado más sospechas en estos últimos 25 años han sido los antiinfecciosos para uso sistémico (el 21,67%), los fármacos del sistema nervioso (15,87%), del sistema cardiovascular (15,81%), y del sistema músculo esquelético (10,95%). Les siguen los agentes antineoplásicos e inmunomoduladores (10,85%) y del tracto alimentario y metabolismo (7,13%).
Los síntomas o manifestaciones anómalas más frecuentemente detectadas han sido los trastornos gastrointestinales, problemas de la piel y del tejido subcutáneo, trastornos generales, cardíacos, y en el lugar de administración si es inyectable, principalmente.

El Centro Andaluz de Farmacovigilancia cumple 25 años al servicio de la seguridad de los medicamentos

Los ciudadanos pueden también notificar

Sin duda, un punto de inflexión en los 25 años de historia del Centro Andaluz de Farmacovigilancia ha sido la incorporación del ciudadano en 2010 al panel de personas que pueden notificar anomalías. Así, cualquier persona que identifique alguna reacción adversa, bien en sí mismo, en un familiar o en otra persona, podrá denunciarlo a través de la web www.juntadeandalucia.es/salud/servicios/farmacovigilancia o por correo postal, descargando el impreso de esta página (Apartado ‘notificación de una reacción adversa por la ciudadanía’). Para realizarlo, es imprescindible residir en Andalucía.
Se entiende por reacción adversa todo efecto nocivo, no deseado o imprevisto que produce un medicamento en una persona cuando lo ingiere. Pueden variar desde síntomas leves como irritación de la piel, hasta reacciones graves que comprometan la vida del paciente.
Además, existen diferentes situaciones que pueden favorecer la aparición de una reacción adversa, tales como el tratamiento simultáneo con varios fármacos (incluidos los de venta libre, vitaminas, plantas medicinales…), la infancia y la tercera edad, el embarazo y problemas hepáticos o renales, que pueden afectar a la metabolización y/o eliminación del medicamento.
Antes de proceder a la notificación, los ciudadanos encuentran un manual de fácil comprensión en el que se explica la importancia de este acto, así como las instrucciones a seguir para su correcta cumplimentación.
Para que la comunicación sea considerada como válida, todos los campos señalados como obligatorios tendrán que estar rellenos. Entre ellos destacan los datos relativos a la persona que ha presentado la reacción adversa, sobre el medicamento sospechoso de haberla causado, sobre el efecto causado, y sobre la persona que realiza la notificación.

Desde 1990

El Centro Andaluz de Farmacovigilancia, creado en 1990, coordina los programas de farmacovigilancia en la comunidad andaluza y otras muchas iniciativas centradas siempre en mejorar el conocimiento de los medicamentos y trabajar a favor de su uso seguro.
De este modo, este organismo también asesora a la administración sanitaria y a los profesionales sanitarios sobre qué hacer ante las reacciones adversas a medicamentos o grupos de medicamentos, gestiona el registro de los problemas de salud que originan los fármacos en fase de investigación o durante la realización de un ensayo clínico, y realizan el seguimiento y coordinan los programas determinados por la Autoridad Sanitaria sobre medicamentos de especial control médico.
Igualmente, actúa como centro consultivo y asesor en materia de estudios en fase IV de Andalucía, excluidos los ensayos clínicos, elaboran y publican con carácter cuatrimestral el ‘Boletín Alerta de Farmacovigilancia’, así como cualquier otra publicación que se estime necesaria para el fomento de la farmacovigilancia en Andalucía, y elaboran una memoria anual de actividad.