miércoles, 18 de noviembre de 2015

El 34% de las personas con artritis reumatoide cambian o dejan su trabajo como consecuencia de esta enfermedad

 Una de cada tres (34%) personas con artritis reumatoide (AR) asegura que ha tenido que parar su actividad laboral, cambiar de trabajo o renunciar a su puesto, como consecuencia de su enfermedad. Asimismo, el 42% reconoce no poder realizar muchas de sus actividades cotidianasAsí se desprende de la encuesta NarRAtive, que analiza la relación y la comunicación médico-paciente, la experiencia del paciente y su satisfacción con el tratamiento y la gestión de su enfermedad. Este informe, promovido por la compañía biomédica Pfizer, se ha desarrollado en 13 países, siendo uno de ellos España.

Según el doctor Juan Álvarez, Director Médico de Pfizer: "la puesta en marcha de esta encuesta es un reflejo de nuestro claro compromiso con el paciente y por comprender mejor cómo viven la enfermedad y cómo podemos hacer para mejorar la calidad de vida”.

Médico-paciente, clave
En este sentido, la encuesta muestra datos interesantes sobre la percepción de los pacientes encuestados españoles sobre su enfermedad y cómo su relación con el especialista puede impactar en la evolución de la misma.[i]Así, tres de cada cuatro encuestados se siente satisfecho a grandes rasgos con la comunicación que mantiene con su médico/especialista. Sin embargo, la mayoría (casi el 88%)de dichos encuestados considera que hay aspectos que se podrían mejorar. De hecho, un 73% asegura que no ha establecido unos objetivos de tratamiento con su médico y el 70% que no ha desarrollado un plan de gestión de su enfermedad6.

En esta misma línea, tres de cada cuatro personas con artritis reumatoide de nuestro país parecen no sentirse cómodos compartiendo sus preocupaciones y miedos con el especialista.  Algunas de las razones que podrían explicar este silencio son el miedo a convertirse en “pacientes difíciles” o que sus cuidados puedan verse afectados negativamente, según afirmaron el 41% de los encuestados.

Antonio Ignacio Torralba, presidente  de la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis), destaca:“como toda enfermedad crónica, la artritis reumatoide tiene un impacto directo en la vida cotidiana de las personas por el hecho de convivir con una enfermedad que implica tener que seguir una medicación de por vida, y acudir con periodicidad al médico. La relación con el médico es básica en este sentido  y la enfermedad se lleva mejor e incluso evoluciona de una manera más óptima cuanto más fluida es la comunicación médico-paciente”, asegura.

Por ello, Torralba insiste en la necesidad de “ser capaz de contarle a nuestro médico lo que sentimos y experimentamos. Así, el profesional tendrá más información para explicar con claridad en qué consiste la enfermedad, qué tratamiento se va a seguir o cómo debe administrarse”.

Mejor control de la enfermedad
La relación que existe entre médico-paciente influye directamente en la percepción del tratamiento. Así en nuestro país, un 90% de las personas encuestadas que tienen una buena comunicación con el especialista se sienten satisfechos con el tratamiento, respecto al 71% que dice no compartir sus dudas con el médico. Así, estos últimos están más preocupados por una posible pérdida de eficacia de su tratamiento (65% frente al 44% del que comparte sus inquietudes con el médico). Además, estos pacientes sienten que el tratamiento no se ajusta a su estilo de vida (33% frente al 11%), que la posología es muy compleja (32% frente al 12%) o incluso desearían conocer más opciones de tratamiento (63% frente al 46%).

Como destaca Juan Alvarez,  “NarRAtive apunta a que una gestión óptima de la artritis reumatoide puede verse afectada si los pacientes no se sienten alentados a expresar sus objetivos, hacer preguntas y comunicar con precisión su nivel de satisfacción o la falta de la misma”. Y destaca: “el especialista debe conocer el estilo de vida de sus pacientes, sentimientos y percepciones para adecuar el tratamiento y medicación lo máximo posible al ritmo de vida de cada uno de ellos, para que de esta manera, se alcance una mayor aceptación de la enfermedad y adherencia por parte de los pacientes”.e, aunque cualqu